jueves, 8 de diciembre de 2022

Atrás, ni un paso

América Latina en jornada de lucha por la democracia y contra el neoliberalismo...

Clara Lídice Valenzuela García en Exclusivo 04/11/2016
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América Latina amaneció este viernes sumida en una nueva jornada de lucha por la democracia y contra el neoliberalismo, cuando se cumplen 11 años de la derrota del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), un plan de Estados Unidos para adueñarse de un solo golpe de las economías de la región, mediante el acuerdo de dependencia que abarcaría desde el Río Bravo hasta la Patagonia.

Se quedó con las ganas el imperio. Hubo en la región un antes y un después de que la digna postura de los mandatarios del Mercado Común del Sur (Mercosur), en especial Néstor Kirchner (Argentina), Luiz Inacio Lula da Silva (Brasil), y Hugo Chávez (Venezuela) le dijeran las verdades en sus narices al mandatario estadounidense George W. Bush en el balneario de Mar del Plata, donde tenía lugar la IV Cumbre de las Américas, sin la asistencia de Cuba.

Con su peculiar estilo político, Chávez solicitó a los delegados de 34 naciones reunidos en la bella ciudad argentina a “sacar las palas para enterrar el "féretro del ALCA", en momentos en que Bush intentó poner como acuerdo de la cita la formalización del ALCA propuesta por William Clinton en Miami, en 1994.

Si bien es cierto que el engendro imperialista murió en aquella memorable ocasión, Estados Unidos urdió nuevas tácticas para quebrantar la democracia y la soberanía de las naciones latinoamericanas en los últimos 11 años, fomentó los Tratados de Libre Comercio –llamados “alquitas”, pues el espíritu colonialista es el mismo- con la estrategia de siempre: derrotar los gobiernos progresistas y reimplantar el neoliberalismo en aquellos donde esa práctica económica había sido eliminada.

Luego de la asunción del presidente Chávez en 1999, y siguiendo el ejemplo venezolano, las masas latinoamericanas iniciaron un proceso nacionalista y solidario, basado en la soberanía económica, la integración y la unidad continental, y el surgimiento de nuevos mecanismos sin la participación de Estados Unidos.

Apoyado por las oligarquías nacionales y sus fuertes aparatos mediáticos y de soborno interno, Estados Unidos está en plena fase de recuperación de sus antiguas colonias latinoamericanas, con la nueva táctica de los golpes de estado que algunos llaman suaves o blandos. Sin usar la fuerza en la mayoría de los países, al contrario de lo que hizo hasta el pasado siglo, dirige desde sus embajadas los planes contra los gobiernos progresistas, amenazando, sobornando, y moviendo a su favor a las poderosas oligarquías nacionales, sus naturales aliadas.

Washington y sus peones consumaron golpes de Estado en Haití (2002), Honduras (2009), Paraguay (2012) y más recientemente en Brasil (2016). A ello se une la victoria electoral del derechista Mauricio Macri, en Argentina el pasado año y los continuos ataques contra la Venezuela del presidente Nicolás Maduro y de Daniel Ortega en Nicaragua.

Aunque el proceso de transformación en América Latina fue interrumpido en buena medida debido al pagado fortalecimiento de los conservadores, cabezas visibles de los planes imperiales, son millones de personas las que en la región mantienen una línea de protesta continua ante el resurgimiento del neoliberalismo, -como ocurre en Brasil y Argentina, por citar solo dos ejemplos- y la pérdida de sus derechos otorgados por regímenes progresistas y revolucionarios.

Corresponde a los pueblos de América Latina y el Caribe, que perdieron la soberanía de sus naciones, o están en peligro de que ocurra, revertir la formulación neocolonial en que, en un giro histórico, está ganando terreno en la región.  Y ello ocurre solo si se toman las calles.

Precisamente en la fecha en que personalidades revolucionarias le dieron un puntapié a los imperialistas y defendieron la democracia y la integración regional, tendrá lugar la jornada continental que trazará nuevas pautas para impedir la resurrección de una nueva ALCA disfrazada con otros ropajes neoliberales.

Los pueblos conocen, porque han vivido aplastados por el imperialismo, que la hora actual es la de la movilización desde distintos frentes, como ALBA Movimientos, organizaciones estudiantiles, centrales sindicales, organizaciones sociales, la Marcha Mundial de Mujeres, Jubileo Sur, entre decenas de entidades sumadas a la convocatoria de este viernes de otro noviembre, pero que sugiere igual sentido de la dignificación nacional.

La idea de crear nuevas articulaciones de lucha contraofensiva contra el imperio del Norte surgió en el Encuentro Hemisférico “Derrota del ALCA: 10 años después”, efectuado en fecha similar el pasado año en La Habana, Cuba, donde fue aprobada una jornada de luchas continental unitaria entre ALBA Movimientos y otras organizaciones presentes.


Clara Lídice Valenzuela García

Periodista


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