domingo, 16 de junio de 2024

Malecón 1994 - Cuba 2014

Pasados 20 años del 5 de agosto de 1994, la vida en Cuba transcurre como es comprobable hoy, sin apagones, ni campo socialista, ni la Unión Soviética…

Félix Arturo Chang León en Exclusivo 05/08/2014
7 comentarios

Andaba el último día de julio de 1994 por la calle Céspedes en Santa Clara, cuando por la tarde se me ocurrió reforzar la ración que nos dieron en el comedor obrero con una libra de harina comprada en 150 pesos y que cuando traté de cocinar en una hornilla confeccionada artesanalmente con una resistencia colocada sobre una pieza de barro, solo logré darle calor durante poco más de media hora gracias a un apagón que prolongó la vigilia de todo el barrio del Reparto Escambray porque la falta de electricidad impidió funcionar los ventiladores (casi todos confeccionados con un motor y un aspa artesanal) en una noche infernalmente calurosa, que obligó a muchos a sentarnos en las aceras con algo en la mano para abanicarnos y espantar los mosquitos.

Alguien que finalmente emigró hace pocos meses, esa noche comentó: “Dice la emisora Radio Casualidad que van a venir barcos del Norte a recoger en el Malecón a todo el que se quiera ir. Chang, tú que eres periodista, ¿qué tu sabes de eso?”. Nada sabía porque entre apagones, no tener televisor y los agobios de la vida diaria, no me daban tiempo a sintonizar las transmisiones radiales enemigas llamadas así porque había oyentes chistosos que decían que moviendo el dial, al azar habían dado con ellas.

Menguadas las finanzas por la adquisición de la harina, con una minibicicleta plegable soviética logré ir “en botella” en un carro del periódico Escambray de Sancti Spíritus que llevaba a uno de sus reporteros a un curso en La Habana. Por las limitaciones de la gasolina, me dejaron en plena Quinta Avenida, donde armé la bici y fui pedaleando hasta mi destino.

Tras abordar el vehículo en las afueras de Santa Clara, pedí que encendieran la radio para escuchar música, pero en vez de una melodía, estaba el periodista Luis Orlando Pantoja haciendo un comentario en el cual se refería a que en algunos lugares de La Habana el dólar estaba a 150 pesos, lo que me hizo pensar en la malograda libra de harina.

Era 4 de agosto, pues durante el viaje en el cual encontramos pocos vehículos, comentamos que pasado mañana, es decir, el día 6, sería el aniversario de que en 1960 Fidel anunció la nacionalización de 26 compañías yanquis dueñas tres refinerías de petróleo, las compañías de electricidad y teléfono, así como centrales azucareros.

Pedaleando, me convertí en uno de los privilegiados que andaban por la capital cubana con cierta facilidad, aunque inexplicablemente al llegar a la esquina de L y 23, había un tráfico tan intenso que estuve mucho tiempo confundido y cuestionando si en realidad había que prepararse para la llamada Opción Cero, o sea, nada de combustible.

Visité amistades que en todos los casos preguntaban ¿y cómo está la cosa por allá?, sin que atinara a darles una respuesta, pues todo dependía de la posición de cada cual, y yo veía tanto en Santa Clara como en La Habana que no todos vivían mal, aunque lo general era encontrar todo tipo de dificultades, pero más aún: la certidumbre de que vivíamos la mayor de las incertidumbres, sin poder ver la luz al final del túnel, o poder estimar hasta dónde seguiríamos descendiendo, y hasta llegamos a pensar que el precipicio por el que caíamos no tenía fondo.

El cinco por la noche estaba en Jaimanitas, ajeno a que aspirantes a emigrar se encontraron con que ningún barco los había ido a recoger para llevarlos hacia EEUU, y tampoco sabía que durante varias horas hubo disturbios en el Malecón extendidos a zonas cercanas con manifestaciones de vandalismo, rompiendo vidrieras y gritando consignas contrarrevolucionarias.

Pero sí sabía de secuestros y robos de medios de transporte en esas semanas para beneficiarse con la Ley de Ajuste Cubano que permite recibir en territorio norteamericano a falsos perseguidos políticos en Cuba, a la cual podían regresar tranquilamente tan pronto aplicaran para la residencia o tuvieran la primera oportunidad de vacacionar en su país de origen sin ser molestados, como tampoco lo han sido sus familiares.

Por mucho que insistí en que me dieran detalles, el portador de la noticia sólo repetía: ¡Eso sí es tener co…! ¡Fidel, Fidel le partió p’arriba a los que estaban tirando piedras! Sin dudas, la emoción no le dejaría contar nada más por lo que apelé al teléfono para saber que acompañado de trabajadores, el Comandante en Jefe abortó personalmente lo que pudo haber sido un hecho de proporciones incalculables.

Más tarde, el propio Fidel afirmó: "Aún a riesgo de que me pudiera ganar algunas críticas, yo consideré mi deber ir donde estaban produciéndose esos desórdenes. Si realmente se estaban lanzando algunas piedras y había algunos disparos, yo quería también recibir mi cuota de piedras y disparos".

Según Fidel, le ordenó a su escolta no disparar. "Ustedes no pueden tomar ninguna decisión si no les doy una orden. Prefiero que me tiren a mí".

Por aquellos días, no pocos vaticinaban que “si se abre el banderín para salir de Cuba, no se va a ir un millón ni dos, lo que va a quedar aquí, si acaso, es un millón o dos porque los demás se van.”

20 años después de aquellos sucesos, en lo que se considera la tortilla cocinada por el gobierno cubano mejor virada, se transformó la política migratoria, sin necesidad de cartas de invitación, carta blanca ni otras restricciones para viajar, y la vida en Cuba transcurre como es comprobable hoy.


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Félix Arturo Chang León

Periodista cubano de origen chino que nació y vive en Cuba. Santa Clara. Dirigió el periódico Vanguardia durante 16 años.

Se han publicado 7 comentarios


Arturo Chang
 7/8/14 14:18

Estoy en estos momentos en la ciudad de Sancti Spíritus, la que recientemente cumplió medio milenio de fudada. Para mi sorpresa, alguien varias personas leyeron este material titulado Malecón 1994-Cuba2014 y dijeron que notaron la falta de varios datos para una mejor comprensión de la difícil situación de aquellos momentos.

Este es uno los datos: mi salario no superaba los 400 pesos, por lo cual al comprar la libra de harina ya me quedaba 250.

El otro dato es que yo vivo en Santa Clara en el entonces famoso Circuito Eléctrico número 30, el más pródigo en apagones porque solo era de viviendas y el único centro de producción es un diminuto tallercito dedicado a fabricar tubos plásticos. Había un popular chiste en esa zona: Quien logre hacer hielo, recibirá como regalo un refrigerador moderno.

Gracias a los espirituanos Orestes y Luis que me abordaron en plena calle, a orillas del Yayabo para hacerme esta observación.

Loipa
 6/8/14 13:53

No había nacido cuando eso. Lo único que escucho siempre es el fenómeno de los balseros en el 94, todo el mundo armando una balsa para irse...Como la gente iba para el Malecón y de allí salían, pero la historia así no la había leído. Hace falta que la prensa cubana recree esos hechos porque la historia nuestra no solo es el 26 de julio y los mambises. Eso es historia también.

Arturo Chang
 6/8/14 14:03

Loipa: Efectivamente, como bien dices: "la historia nuestra no solo es el 26 de julio y los mambises. Eso es historia también.", y sí es que la historia tiene continuidad. Porque hubo mambises, ocurrió un 26 de Julio, y Fidel al frente del pueblo abortó aquel intento desestabilizador de hace 20 años porque las generaciones presentes actuaron con el legado de los antepasados. Le agradezco su comentario.

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Mercy
 6/8/14 13:50

Y es verdad que Fidel fue, como siempre, Fidel...Qué valentía y gallardía...eso es lo que no le perdonan. Para suerte nuestra, existe y es cubano...con mayúscula FIDEL y este pueblo que no se dejó amedrentar... miles se fueron luego, verdad que la cosa estaba dura, pero aquí estamos. Viva Cuba Libre.

Arturo Chang
 6/8/14 14:07

Mercy: En cuanto a lo que usted dice, que " miles se fueron luego," ocurrió porque lamentablemente lo que hace el enemigo no siempre puede neutralizarse totalmente, pues primero trataron de que como usted afirma que de  "verdad que la cosa estaba dura," luego de esa dureza, esas dificultades, proponen una solución, en este caso, acogerse a la Ley de Ajuste Cubano. Y mediante una potente maquinaria formadora o deformadora de opinión, controlan mentes, y siempre aparecen quienes sucumben ante esas agresiones mediáticas.

Y le doy toda la razón a lo que usted dice: "pero aquí estamos." y también comno usted, grito: "Viva Cuba Libre."

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Cuco
 6/8/14 10:58

 Chang: me gustan mucho sus cronicas, por su manera sabrosona y amena de contar, yo tuve la oprtunidad de estar en la habana en los dias en los que cuenta su historia y les puedo asegurar que no los voy a olvidar nunca por la intensidad de los acontecimientos  de los dias ente el 25 de julio y el 15 de agosto. Le cuento que solo una casulidad de 30 segundos me libro de estar entre las personas que fueron secuestrasdas en la primera lancha que asaltaron.  y recuerdo el dia que usted refiere como si fuera ayer yo en ese momento era oficial de cubierta de una embaracion   civil en el puerto de la Habana y la orden era que no se la podian llevar , y habia que matarnos . fueron dias muy dificiles pero no hay gloria en lo facil. los disturbios no los vi pero un tripulante de mi barco vivia cerca del hotel deauville y vio casi todo incluido la precencia de fidel y el fenomeno que genero su  llegada.en esos dias  asesinarion al capitan aguilar hermano de un compañero nuestro enla epoca que fui marino militar y me impacto mucho aquello. le felicito por su articulo muy consio ameno y objetivo .

Arturo Chang
 6/8/14 14:10

Cuca: No le niego que me agradaron sus elogios, pero lo que más le agradezco es que usted haya dado un testimonio tan importante. La felicito por haberse tomado el tiempo de escribir sus puntos de vista como marino militar. Ojalá usted se anime, y escriba mucho más sobre el tema para que las nuevas generaciones conozcan más sobre el tema.

Muchas gracias.

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