miércoles, 24 de abril de 2024

Matanzas se escapa, se escapa…

La selección yumurina llega a la mitad de la primera etapa de la 56 Serie Nacional con récord de victorias (19) y una virtual clasificación para la segunda fase...

Joel García León en Exclusivo 04/09/2016
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Con su quinta barrida de la actual temporada, Matanzas, no solo se afianzó como el líder de la tabla de posiciones en la 56 Serie Nacional de Béisbol, sino que impuso récord de triunfos para los primeros 21 juegos de una campaña, al tiempo que virtualmente se clasificó para la segunda fase, a la cual accederán directo los cuatro punteros de la etapa inicial.

La formación dirigida por sexto año consecutivo por Víctor Mesa es una maquinaria casi perfecta para el nivel que tiene hoy la pelota cubana. Han pasado escobas sobre Mayabeque, Cienfuegos, La Isla de la Juventud, Las Tunas y esta semana sobre el inspirado Camagüey, dicho sea de paso, en el propio cuartel de los agramontinos, el estadio Cándido González, con la concurrencia más alta de este campeonato: casi 10 000 personas.

Para que se tenga una idea clara de la fortaleza ofensiva de los “cocodrilos”, baste decir que de su alineación titular solo uno no batea por encima de 300, el torpedero Roberto Acea (290). Son los primeros en carreras anotadas (152), hits (259), dobles (44), triples (8), OBP (427), SLU (512), OPS (939), AVE (353), mientras son segundos en jonrones (19) y en promedio de carreras limpias de sus lanzadores (2,83).

¿Qué resta por decir más allá de los números? Su facilidad para producir carreras, incluso sin conectar de hits, aprovechando la velocidad a la ofensiva y todos los errores del contrario. El excelente manejo de los serpentineros en cada uno de los roles: abridor, relevo y cerrador; así como la correcta disciplina táctica sobre el terreno, donde el que se equivoque aprende y el que rinde tiene el premio de ser titular siempre.

Por supuesto, no se puede obviar que un desempeño muy parecido a este lo han alcanzado en el último lustro y al final quedan sin levantar el banderín de campeón. Quizás por eso, Víctor Mesa es hoy más parco para hablar de pronósticos y solo les pide a sus muchachos concentración, sacrificio y entrega, armas en falta en muchos otros equipos.

Sea o no este el año de Matanzas, la hazaña de vencer en 19 de los 21 partidos celebrados; estar invictos ante su público o llenar los parques para ver un mánager-espectáculo y un equipo ganador, son aspectos que ojalá pudiéramos clonar en el resto de los 15 equipos, algunos tan decepcionantes como Santiago de Cuba o Sancti Spíritus o eternamente sotanero como Mayebeque.

Que se escapa Matanzas no significa una voz solitaria y altanera. La preocupación en lo adelante del resto de los equipos no debe centrarse en darle alcance, sino en rendir al máximo para disminuir ese papel protagónico que hoy cargan los yumurinos, cual rey adelantado y sin corona todavía, pues la 56 Serie no se acaba hasta la última semana de enero del 2017.

Del resto de la semana, una nota muy halagüeña, en el plano individual, la brindó el espirituano Frederic Cepeda, que destrozó al pitcheo cienfueguero al compilar de 12-6, con un cuadrangular y cuatro remolques. Su recuperación total tras la operación sometida es anhelada por muchos, sobre todo con vistas a su posible presencia en el IV Clásico Mundial.

La suspensión de dos subseries a causa de las lluvias obligará a reajustes del calendario en el poco tiempo disponible para ello. No obstante, se produjeron dos barridas: Artemisa sobre Santiago de Cuba y Cienfuegos a Sancti Spíritus; en tanto Industriales se anotaba victoria parcial frente a Las Tunas, al igual que los campeones avileños sobre Guantánamo.

Duelos interesantes matizarán el arribo el lunes 5 de septiembre a la mitad de esta primera etapa, la cual ya se vio empañada con la sanción de un año fuera del béisbol para el receptor tunero Yosvani Alarcón, agresor del lanzador Alexander Rodríguez en pleno partido tras un lanzamiento que consideró el bateador intencional.

Con el total repudio a lo sucedido, no parece coherente aplicar doce meses de separación para un jugador si con anterioridad, por acciones más graves, sancionamos a otros con ese misma medida. Quizás seis meses y una multa que excediera los 2 000 pesos hubiera sido una buena lección. La violencia no se detendrá hasta que el factor educativo y social no se abra de par de par en todos los equipos y en sus directivos.


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Joel García León


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