domingo, 5 de febrero de 2023

Sociedad civil: más allá de un concepto

Intensos debates centraron el Foro social Pensar América. Una entrevista interactiva con especialistas sobre el tema generó diversos comentarios en la web...

Mayra García Cardentey en Exclusivo 21/03/2015
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Foro Debate Pensando Américas 04
Representantes de organizaciones cubanas y actores sociales reflexionaron sobre los ocho ejes temáticos que tratará el Foro de la sociedad civil de la VII Cumbre de las Américas.

Aun cuando muchos sociólogos insisten en la ambigüedad de un término que posee fronteras imprecisas, diversidad de interpretaciones y enfoques, la locución sociedad civil se emplea en la actualidad por políticos, filósofos y periodistas para aludir a contextos sociales, objetivos políticos, y siempre bajo los más variables intereses.

A pesar de ello y aunque el concepto posee una larga historia —desde la filosofía premarxista, los abordajes de Hegel, las propuestas de Marx y Engels, la continuidad de Gramsci hasta los cauces actuales—, algunas aproximaciones teóricas la resumen como el “espacio de vida social organizada, voluntariamente autogenerada, independiente, autónoma del Estado y limitada por un orden legal o juego de reglas compartidas. Involucra a ciudadanos actuando colectivamente en una esfera pública para expresar sus intereses, pasiones e ideas, intercambiar información alcanzando objetivos comunes”.

Si se acudiera con exactitud a la bibliografía, la sociedad civil en Cuba “está integrada por más de 2 200 organizaciones, entre las que destacan las sociales y de masas y las asociaciones científicas o técnicas, culturales y artísticas, deportivas, de amistad y solidaridad y cualesquiera otras que funcionan en virtud de la Ley de Asociaciones (Ley 54)”. Así consta en la enciclopedia cubana Ecured.

“Por su amplia membresía, representatividad y capacidad de movilización, el sistema político cubano garantiza a estas organizaciones no gubernamentales amplios poderes y capacidad prepositiva, de consulta, opinión, y decisión, en el ejercicio de la democracia participativa instituida por el orden constitucional vigente”, continúa el compendio sobre el tema en Ecured.

Componentes resultan, entonces, las instituciones familiares, la escuela, los medios de difusión masiva, las iglesias, los sindicatos y las ONG. “Tal y como lo prevé la Constitución de la República pertenecen a esta sociedad civil todos los trabajadores manuales, intelectuales, campesinos, mujeres, estudiantes, que como bien lo expresa la norma, tienen derecho a reunirse y asociarse”, insistió recientemente Vania Rivero, funcionaria del Ministerio de Justicia.

Pero, el fenómeno aparece de forma recurrente desde una semántica variada, bajo pluralidad de contextos, significados y connotaciones ideológicas. En Cuba el debate sobre cuáles elementos de la teoría integran o no la sociedad civil en la Isla, ha sido tema central de intensos y sugerentes intercambios públicos de los cuales muchos medios de comunicación se hacen eco por estos días.

En este sentido, el periódico Trabajadores moderó recientemente un Foro interactivo que dialogó, sobre el dialéctico tópico, con destacados especialistas. Una de las que inició un abordaje teórico desde el prisma nacional fue la Doctora Thalía Fung, presidenta de la Sociedad Cubana de Investigaciones Filosóficas. “La sociedad civil es la base del sistema político. El sistema político se estructura en una sociedad política y sociedad civil, por lo cual no puede plantearse como que no están relacionados”. Para la especialista, en Cuba tanto una como la otra trabajan en el tránsito por una sociedad más justa y mejor.

”La sociedad civil es protagonista también en actividades políticas, como la votación por la Constitución que rige los destinos de nuestro proyecto; participa a través de consultas en la toma de decisiones de envergadura, en tanto los ciudadanos postulan y eligen a los miembros de los cuerpos legislativos, así como su pertenencia o no a organizaciones políticas”, insistió Fung.

En el mismo coloquio interactivo, el politólogo Rafael Hernández, director de la revista Temas, enfatizó que el Estado y la sociedad civil no son dos conjuntos de cosas físicas. “Forman parte de una totalidad que es la formación social, en esa totalidad las instituciones estatales y las de la sociedad civil no son dos bloques opuestos, sino que se interrelacionan. Ejemplo de ello es el candidato a la Asamblea del Poder Popular de una circunscripción, que es un representante de la comunidad, pero al convertirse en candidato comienza a formar parte del sistema político y de la propia institución del poder estatal”.

Bajo este análisis y sobre la oposición o complementariedad entre sociedad civil y Estado, Fung recalcó que la primera reclama siempre del Gobierno y el Estado lo que les interesa en un momento dado. “Pero un determinado sistema político siempre busca su conservación y su reproducción. Solo en momento de oposición extrema, elementos de la sociedad civil, o la sociedad civil en su conjunto, se oponen al Estado.

”Por supuesto, el Estado tiene instrumentos de poder para incidir dentro de la sociedad civil que pueden ser socializadores o coactivos. Ahora bien, no necesariamente las organizaciones integrantes de la sociedad civil tienen que oponerse al Estado”, sumó la doctora.

Aunque, ¿cuánto de política converge en una sociedad civil? Rafael Hernández aclaró desde el semanario. “Respecto a la relación entre sociedad civil y sistema político tampoco puede verse como espacios compartimentados. Pero sí hay diferencias de fondo. Por ejemplo, cuando se plantea fundar un partido político, con el propósito de alcanzar el poder del Estado, este no tiene que representar orgánicamente la lógica de la sociedad civil, en el sentido de que desde el principio esta organización se propone funcionar como actor dentro del sistema político, cuyo orden es otro. Ahora bien, eso no significa que no haya imbricación entre el poder del Estado y la sociedad civil”.

El tópico deviene amplio, complejo, heterogéneo. El debate en la web no se hizo esperar. ¿Son las organizaciones de masas “instrumentos del Estado”? ¿Constituyen representantes de la sociedad? ¿Verdaderas ONGs? ¿Pluripartidismo en Cuba?

Los propios internautas respondieron entre sí. Ante la última interrogante —la más debatida— y tras propuestas de algunos usuarios de potenciar la creación de varios partidos en Cuba, quien se identificaba como Elier Ramírez no demoró criterio: “El pluripartidismo de la democracia representativa burguesa no constituye garantía de democracia. Ya nosotros superamos esa etapa funesta de la historia de Cuba. De lo que se trata es de seguir perfeccionándonos: la mayor diversidad y pluralidad de ideas dentro de la unidad nacional”.

Randol, otro lector, se sumó a la polémica. “La sociedad civil en Cuba está llamada a una profunda y seria actualización en aras de garantizar su razón de ser: visibilizar la pluralidad de opiniones que se gestan al seno de la nación. (…) La política es el arte de hacer feliz a los pueblos; no la técnica, burda y sectarista de conquistar votos. Y si bien se sabe que es casi imposible complacer a todos, los políticos están obligados a consensuar visiones que satisfagan a la mayor cantidad de ciudadanos posibles. Pluralismo SI, Pluripartidismo NO”.

Interesante resultó el Foro en tanto ilustró diversidad de criterios a la par de variedad en el (des)conocimiento jurídico y político de algunos foristas. Resultó provechoso toda vez que un debate sobre sociedad civil en Cuba necesita partir desde el diálogo propositivo, cuestionador, analítico y sociológico y no solo como muestra de los logros alcanzados para y por la civilidad.

En ese sentido, los mecanismos de perfeccionamiento del sistema político y económico cubano, así como los contextos y garantes para los derechos humanos, centraron esta semana los intercambios de un variado grupo de representantes de organismos, instituciones y proyectos no gubernamentales de todo el país en el Foro social Pensar América.

Gobernabilidad democrática y participación ciudadana; medios de comunicación más participativos e inclusivos; visibilidad, tanto dentro como fuera del país, de la sociedad civil con sus respectivos miembros y organizaciones; y la promoción de la cooperación entre la sociedad civil y el Estado en las propuestas de las políticas de migración y sus impactos, resultaron tópicos abordados durante las diferentes sesiones.

Un amplio intercambió matizó las propuestas realizadas que nutrieron el documento que presentarán los miembros de la sociedad civil cubana en el Foro de la Cumbre de las América entre los días 8 y 10 de abril en Panamá.

Sin dudas, comprenderá el venidero mes un momento crucial para la civilidad en la Isla. En un contexto de escudriñamientos políticos y miradas microscópicas a las estrategias sociales y la ciudadanía en Cuba, será necesario proyectar una imagen dialógica, dialéctica, inclusiva, participativa y plural.


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Mayra García Cardentey

Graduada de Periodismo. Profesora de la Universidad de Pinar del Río. Periodista del semanario Guerrillero. Amante de las nuevas tecnologías y del periodismo digital.


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