miércoles, 24 de abril de 2024

Yo soy Fidel

La juventud cubana, como ha dicho la escritora Katiuska Blanco, tiene la capacidad de aprehender, de conocer, de ser rebelde, de crear y de integrar saberes...

Yuniel Labacena Romero en Exclusivo 30/11/2016
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Fidel es Cuba-Joven
Las nuevas generaciones debemos convertir la tristeza en energía, en ganas de hacer, en fuerza transformadora, en pensamiento… (Fernando Medina Fernández / Cubahora)

A principio de la década del 2000, se vivía una de las etapas más difíciles de la Revolución Cubana, porque se evidenciaban los daños del período especial en lo económico y lo político. A ello se sumaba, como ahora, el desgaste de más de medio siglo de bloqueo y agresividad del Gobierno norteamericano hacia Cuba.

Fidel alertó el 17 de noviembre de 2005, en el acto por el aniversario 60 de su ingreso a la Universidad de La Habana, que a pesar de los esfuerzos de todos estos años, podemos perder la Revolución, si no somos capaces de resolver nuestros problemas. “¿Puede ser o no irreversible un proceso revolucionario?, ¿cuáles serían las ideas o el grado de conciencia que harían imposible la reversión de un proceso revolucionario?”, expresó.

Y casi de inmediato, el líder histórico de la Revolución apuntó que “necesitamos muchas ideas bien claras y muchas preguntas dirigidas a ustedes (se refiere a los jóvenes), que son los responsables, acerca de cómo se puede preservar o se preservará en el futuro el socialismo”. A su llamado, la nueva generación, que ha construido su propia historia, se unió a diferentes misiones.

Poco después, fueron los jóvenes también quienes no dudaron en apoyar su reflexión y manifiesto para el pueblo de Cuba, del 18 de junio de 2007. Entonces, el Buró Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas, emitió una declaración, que se publicó en las páginas de Juventud Rebelde y, ante ello, Fidel afirmó que si los jóvenes fallan, todo fallará, pero aseguró, que en su más profunda convicción, la juventud cubana luchará por impedirlo y aseveró: “Creo en ustedes”.

Ya en el 2010, a pocos días del inicio de otro curso escolar en Cuba y ante el peligro de una nueva guerra en el Medio Oriente, con imprevisibles consecuencias para el mundo, el eterno joven rebelde habló a los estudiantes universitarios. Era 3 de septiembre y volvía a la escalinata de la Universidad de La Habana, “a la que nunca imaginé volver”.

Fue el primer acto masivo y abierto al que asistía desde que enfermó, y ante la amplia representación de jóvenes de la Educación Superior, del estudiantado y la juventud en general de la capital, reunidos allí, leyó un mensaje sobre el derecho de la especie humana de preservar la vida. Se pronunció en contra la guerra y por un futuro de paz para todos.

En estos años, la nueva generación se unió a la actualización del Modelo Económico y Social cubano, pues como afirmó en el 2010 Raúl Castro en la jornada final del IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas, “la batalla económica constituye, hoy más que nunca, la tarea principal y el centro del trabajo ideológico”. Convencidos de esta misión, los jóvenes son protagonistas de las profundas transformaciones que se desarrollan para conservar por siempre la obra de la Revolución.

Así, la nueva generación fue partícipe, entre otras tareas, de la contundente Revista Militar y del desfile popular en la Plaza de la Revolución José Martí —en ocasión de los aniversario 50 de la proclamación del carácter socialista de la Revolución y la victoria de Playa Girón—, donde Maydel Gómez Lago, entonces presidenta nacional de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), en nombre de todos los jóvenes, afirmó que son los continuadores de la obra de la Revolución.

Otros recordarán, más cercano en el tiempo, aquel 26 de enero del pasado año, cuando en un mensaje a sus “compañeros de la Federación Estudiantil Universitaria”, que lo invitaban a celebrar sus 70 años de ingreso a la Universidad de La Habana, Fidel advirtió que “las ideas revolucionarias han de estar siempre en guardia a medida que la humanidad multiplique sus conocimientos”.

Es ese el legado que Fidel deja a sus jóvenes, los mismos que rinden callado y sentido tributo al amigo, al hermano, al padre ejemplar… que siempre los tomó de la mano y condujo por el mejor camino de la vida, por el camino de la valentía, de la resistencia, del triunfo. Cumplir con cada uno de esos postulados será siempre el más fiel compromiso con el eterno seguidor de las ideas de José Martí.

Desde cada centro de trabajo o estudio, las nuevas generaciones debemos convertir la tristeza en energía, en ganas de hacer, en fuerza transformadora, en pensamiento…, pues es lo que nos enseñó el Comandante en Jefe, y sobre todo a hacer perdurable la obra de la Revolución. La juventud cubana, como ha dicho la escritora Katiuska Blanco, tiene la capacidad de aprehender, de conocer, de ser rebelde, de crear y de integrar saberes. Ello se lo enseñó Fidel y es el legado más importante que le deja.


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Yuniel Labacena Romero


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