lunes, 5 de diciembre de 2022

Solidaridad en cada rincón venezolano

El año 2014 marca un antes y un después en la atención pormenorizada a los problemas de los más necesitados en Venezuela...

Bertha Caridad Mojena Milián en Exclusivo 03/01/2015
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Misiones cubanas en Venezuela
La solidaridad cubana no conoce de límites

“El socialismo es hacer realidad lo que para otros es imposible, es transformar las realidades”, decía hace algunos días el vicepresidente venezolano Héctor Rodríguez, resumiendo lo que significaba para la Revolución Bolivariana y para el pueblo, el impulso renovador que durante el año 2014 habían tenido las Misiones Sociales en Venezuela, con especial participación de los colaboradores cubanos.

Y es que el año que apenas concluye, ha marcado un antes y un después en la atención pormenorizada a los problemas de los más necesitados en el país suramericano, especialmente en aquellas comunidades pobres a las que por mucho tiempo acceder a servicios básicos de salud, alimentación, educación, cultura, deportes, recreación sana, había sido prácticamente un sueño inalcanzable.

Del proyecto de Bolívar a Chávez

Recuerda Héctor Rodríguez que cuando el presidente Chávez llega al poder político, la Revolución encuentra un Estado que no tenía capacidad de respuesta a las necesidades del pueblo venezolano, un Estado afectado por la visión neoliberal que imponía no inmiscuirse en los problemas de la gente.

“Un discurso muy hipócrita porque si el Estado no interviene para garantizar los derechos de los ciudadanos y las ciudadanas al final quien tiene derecho es el que tenga recursos pero las grandes mayorías que están en condiciones de pobreza,  lamentablemente no pueden ejercer los derechos a la educación, a la salud, a una vivienda digna, a la alimentación. Y al imponerse esa visión neoliberal que se dedicaba a tener un cuerpo policial que reprimiera la presión que generaba cuando el pueblo exigía sus derechos, la consecuencia fue una sociedad con altos niveles de pobreza, altos niveles de deserción escolar, de desnutrición infantil. Es un poco la Venezuela que nos encontramos cuando Chávez gana las elecciones en 1999 y es un Estado totalmente incapaz de darle respuesta a esa realidad”, precisa.

Es por eso que el presidente Chávez plantea, también como respuesta al paro petrolero y al golpe de Estado del 2002 la creación de una instancia alternativa al Estado, que le pueda hacer un bypass y garantice que los recursos que se recuperasen, gracias a una política soberana petrolera, llegaran al pueblo.

Cuenta el vicepresidente venezolano, que en ese momento Fidel y Chávez pensaban cómo dar respuesta a esas necesidades del pueblo, cómo garantizar esos recursos y nace así la primera Misión Social que fue Barrio Adentro Salud. “Prácticamente no existía salud pública, algunos pequeños hospitales con muchos servicios privatizados, nada de atención primaria, familiar. Y bueno, empieza a plantearse cómo construir un sistema que en el mismo barrio, en la misma comunidad, el pueblo tenga acceso a la salud. Por supuesto, Venezuela no tenía capacidad para resolver esa problemática, se convocaron médicos venezolanos y muy pocos respondieron y Cuba con su solidaridad inmediatamente nos apoyó a meter los médicos en las comunidades más difíciles, de mayor violencia, de mayor exclusión; ahí llegó el médico cubano, no a dar lo que le sobra, sino a compartir lo que tiene como acostumbra el hermoso pueblo cubano”.

Nacen entonces las Misiones Sociales, asociadas a cada necesidad, a cada derecho, a cada dificultad,  dando respuestas a través de un sistema que significó construir un nuevo Estado  más eficiente  que garantizara  los recursos para satisfacer necesidades que históricamente  le habían estado negadas al pueblo.

 “Bolívar decía en el discurso de Angostura que el sistema de gobierno  más perfecto es aquel que genera la mayor suma de felicidad posible, de seguridad posible y de mayor estabilidad política. Y eso es un poco lo que plantea el presidente Chávez: darle continuidad al proyecto de Bolívar, esa felicidad, esa seguridad, esa estabilidad para el pueblo venezolano”, asegura Rodríguez.

Un país distinto, concentrando la artillería

Más de 31 mil cooperantes cubanos de la salud, más de 6 mil de la Misión Barrio Adentro Deportiva, 1 100 de Cultura Corazón Adentro, más de 400 asesores educativos, más de 30 asociados a la Misión José Gregorio Hernández para la atención a las personas con alguna discapacidad, así como asesores en materias agroalimentaria y de vivienda, desandaron en el año que concluyó  todos los Estados de Venezuela para prestar sus servicios.

La Creación del Sistema de Misiones y Grandes Misiones a mediados del año anterior logró unificar y dar una intensidad mayor al trabajo comunitario integrado en lugares de difícil acceso, que durante mucho tiempo se realizó durante los fines de semana.

“(…) Es un cambio radical, de ese 66 por ciento de pobreza extrema solamente nos queda 5.5 por ciento, de 1 millón de analfabetos es un país libre de analfabetismo, de un 40 por ciento de jóvenes que accedían a la escuela, ya más del 70 por ciento acceden a la escuela con  un programa de alimentación escolar, con computadoras Canaimas, con libros gratuitos. De prácticamente la privatización de la educación universitaria pasamos a la municipalización de la educación universitaria. Venezuela tiene algo así como 30 millones de habitantes y tiene 10 millones de estudiantes desde la educación inicial hasta la educación post-doctoral, un cambio radical y que permite que los ciudadanos independientemente de su color de piel, de su identidad sexual, de su condición económica pueda acceder a la salud, a la educación, a una casa digna, a una pensión”, explica Héctor Rodríguez.

Aún así, atender a ese 5.5 por ciento de pobreza extrema sigue siendo el mayor reto, pues está más disperso y allí se concentran adicciones, problemas de violencia, dificultades motoras y esto ha obligado a repensar una y otra vez cómo acceder a esos lugares y hacer más eficiente la atención a los que allí conviven, “el puso duro de roer de la pobreza” como lo calificaba el Comandante Supremo Hugo Chávez.

“Así nace el concepto de las Grandes Misiones. Ya con lo que estábamos haciendo no es suficiente y había que ir más allá, y entonces se crea la Gran Misión Hijos e hijas de Venezuela, la gran Misión el Amor Mayor, Vivienda Venezuela y el Presidente Nicolás dándole seguimiento al camino planteado por Chávez sigue fortaleciendo las misiones, creando más misiones. Y crea algo que ya había solicitado el presidente Chávez y que no habíamos podido hacer realidad: el Sistema de Misiones y Grandes Misiones Socialistas Hugo Chávez, una instancia para que cada una de estas misiones no siga trabajando cada quien por su cuenta, viendo parcialmente la comunidad, desde sus capacidades, desde sus objetivos, sino que entren juntas a trabajar, a poner sus capacidad académicas, intelectuales, materiales, al servicio de darle una respuesta integral a la comunidad en que les toca trabajar”, señala Rodríguez.

En junio de 2014 el gobierno venezolano anuncia  la creación de Bases de Misiones Sociales en 1 500 comunidades de extrema pobreza y a partir de octubre, en urbanismos construidos por la Revolución con  más de 3 mil viviendas, pertenecientes a una clase media popular en sectores que no tienen tanta necesidad material, pero sí en términos de atención y servicios básicos.

Un estudio preliminar permitió identificar  cuáles serían esas comunidades y sus características generales, pero  era necesario llegar a cada una de las personas que allí residían, saber cómo vivían, qué padecimientos tenían, cómo se relacionaban, qué servicios requerían para mejorar su calidad de vida.  Se decide entonces que los colaboradores cubanos, conocidos como  “misioneros” no fueran a estas comunidades esporádicamente, sino que vivieran allí de forma permanente.

Para el también Ministro del Poder Popular para la Educación, Héctor Rodríguez,  las Bases de Misiones permitieron concentrar la artillería de todas las misiones:  organizar servicios de salud, educativos, que los niños estén en el sistema de orquestas, en actividades deportivas, que haya una dinámica de paz y de convivencia, transformar el hábitat, que llegue el agua potable, sustituir ranchos por viviendas, determinar el potencial productivo de cada territorio, valorar el apoyo al potencial humano que está ahí, financiar proyectos, acompañarlos, organizar la comunidad, empoderarlos y desarrollar desde allí mismo, la democracia participativa.

“Porque no es solamente un tema material, también tiene que ver con la subjetividad, los valores, la estética, la ética, con lo que vivimos los seres humanos en comunidad”, asegura Rodríguez.

Los primeros pasos de un largo camino…

Aunque la Misión Médica cubana se considera la Misión Madre y marca una importante pauta con la atención a más de un millón de personas cada mes, a través de 590 Áreas de Atención Integral de Salud (ASIC) y 6 mil consultorios médicos, el reforzamiento e integración de todas las misiones en un escenario natural centrado en las Bases de Misiones, permitió en el 2014 revolucionar el concepto chavista de punto y círculo e irradiar desde allí las transformaciones que impulsa la Revolución.

Para Víctor Gaute López, Jefe de la Oficina de Atención a las Misiones Cubanas en Venezuela, lo que parecía un trabajo itinerante que en sus inicios algunos  temían, se convirtió en una prioridad donde la calidad de los servicios debía ser la mayor expresión del trabajo y todos son protagonistas.

“Allí está el trabajo de las misiones en todas sus aristas: la de formación, la docencia y la formación de jóvenes médicos que ya alcanzan más de 16 mil en estos años; pero allí, junto con el pueblo se atienden a más personas, los misioneros están más cerca de las necesidades, se puede transformar más rápido la realidad y el pueblo puede sentir la utilidad de cada cosa que se hace. En esas comunidades  se deben formar los mejores estudiantes y allí deben volver después”, precisa Gaute.

En agosto de este año llegó también la Misión Cultura Corazón Adentro a los 24 Estados del país gracias a las Bases de Misiones, para compartir junto con los misioneros de la Misión Médica y la Deportiva, los problemas concretos de las comunidades e incidir en ellos. Así los describe Gaute: “gente nuestra con capacidad transformadora, que inciden en la reanimación sociocultural de la comunidad, gracias a lo cual se han formado más de 14 mil actores culturales como gestores sociales, promotores, formadores y ya no representan solo una manifestación”.

Tanto para las autoridades venezolanas y cubanas, como para los propios misioneros, lo más importante es el diagnóstico realizado durante estos meses para conocer un poco más sobre las personas que viven en estos lugares, principales grupos étareos, costumbres, problemas de salud y necesidades más elementales.

“Este es apenas un diagnóstico inicial que ya está hecho, un trabajo incipiente”, considera Víctor Gaute. “Lo más importante tiene que ser las transformaciones reales que se logren en cada lugar, que la gente lo vea, lo sienta en su calidad de vida y puedan los misioneros cubanos en 2015, dar continuidad con su modesto aporte, al concepto de las Bases de Misiones iniciado en 2014, perfeccionando el trabajo comunitario integrado,  la relación con los consejos comunales que representan al pueblo, la estimulación de los proyectos socioproductivos, la atención a las escuelas, la inserción de los cultores venezolanos y el vínculo con otras Misiones también impulsadas por el gobierno bolivariano”.

Un mensaje a los misioneros y al pueblo cubano

Resumir en pocas palabras el papel de los misioneros cubanos en Venezuela, al cierre del 2014 es, al decir del Vicepresidente para el Área Social y la Misiones, Héctor Rodríguez, realmente difícil. “No hay palabras para decirlo, ni para agradecerlo. (…) la única forma en que nosotros podemos darle respuesta a tanto amor, a tanta solidaridad, es triunfando, haciendo realidad el proyecto y el sueño que tenían el Comandante Fidel y el Comandante Chávez cuando firman el convenio, y con la creación del ALBA, y cuando sueñan, crean y diseñan estas misiones”.

Cuenta Rodríguez que en las comunidades más difíciles, más violentas, más complejas, en cada una de esas comunidades de pobreza extrema que quedan en Venezuela hay una cubana, un cubano, que tiene a su familia allá en Cuba, a sus hijos, sus hijas, que a veces pasan un año sin verlos, al igual que a su pareja y están sacrificándose por ese nivel de amor y solidaridad que tiene el pueblo cubano de entender que la Patria es humanidad y que cualquier cosa que se haga por la Patria y por la humanidad donde se esté, estamos haciéndolo por nuestra Patria.

“Nosotros a ustedes y a todo el pueblo cubano nuestro amor inmenso, nuestra solidaridad inmensa y nuestro compromiso histórico porque esta Revolución triunfe y porque este mundo coja un camino distinto al que nos ha impuesto el capitalismo, un camino más humano, un camino de felicidad, de justicia, de igualdad”, concluye.


Bertha Caridad Mojena Milián

Joven periodista. Pinareña hasta la médula. Amante de la paz y de la risa.


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