jueves, 18 de abril de 2024

Sobre algunos de los traspiés del actual Gobierno estadounidense (Parte I)

Estados Unidos retoma su política de guerra fría contra la Cuba y la Helms-Burton es una más de sus estrategias, sin embargo nuestro país resiste...

Dunia Torres González en Exclusivo 26/04/2019
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Vista aerea de la Embajada de Estados Unidos en Cuba
Trump no se ha detenido a observar las consecuencias de sus acciones para su propio país y para el mundo.

Mientras el bolsillo de los congresistas norteamericanos engorda, Cuba debería ver como un gesto de buena voluntad la feliz interferencia del gobierno de Estados Unidos en el territorio nacional y entregar las escuelas, hospitales, viviendas… a los caprichos de unos pocos que solo quieren ver a la nación sometida. De eso habla el Título III, que irrespetuosamente a partir del 2 de mayo abrirá la posibilidad a los ciudadanos estadounidenses de establecer demandas ante los tribunales de ese país contra personas o compañías que se encuentren «traficando» con una propiedad nacionalizada por el Gobierno cubano después de 1959.

El Título III tiene el objetivo primario de atacar la economía cubana para “asfixiar de hambre al pueblo”, trata de aplicar una política de guerra fría, de cerrar el cerco y de frenar la necesaria inversión extranjera en el país. Mientras Cuba se reinventa y busca perfeccionar su modelo político, económico y social, que eligió por libre determinación, Estados Unidos recrudece su política hostil y la envuelve con guante de seda, pues lanza una campaña brutal en contra del “comunismo” y el gobierno cubano.

Según su absurda teoría, muy extendida entre la emigración cubana, el bloqueo favorece a los comunistas, “dándoles un chivo expiatorio al que culpar de todos sus males”. Sin embargo, a esta altura de la historia, los que tienen medianamente alto el coeficiente de inteligencia se preguntan: “¿Por qué Washington no los "desenmascara" levantando las restricciones?”.

El mismo discurso se repite una y otra vez: derechos humanos y libertades en Cuba, pero el trasfondo es que hay coincidencia entre las posiciones de algunos congresistas de la Casa Blanca a favor del bloqueo y las donaciones monetarias que estos reciben de grupos de presión como el Comité de Acción Política (PAC) Democracia Estados Unidos-Cuba, hecho públicamente debatido luego del informe de Public Campaign.

Este mismo informe puntualiza, además, —según afirma la BBC— que unos 400 legisladores y candidatos estadounidenses han recibido la suma de 11 millones de dólares para llevar a cabo las campañas en contra de Cuba. Entre los congresistas cubanoamericanos que mayor cantidad de dinero recibió se encuentra Lincoln Díaz Balart, con 367 000 dólares.

CONTEXTO ACTUAL CUBANO

Una intensa campaña a favor del capitalismo está llegando a Cuba a través de las redes sociales. Los cantos de sirenas se escuchan detrás una aparente carga humanitaria. Pero las acciones hablan más que las palabras: durante casi 60 años Estados Unidos mantiene el bloqueo que supuestamente responde al afán de proteger al pueblo cubano, y, una tras otra, han desfilado por el país políticas norteamericanas que solo han servido para demostrar el poder de resistencia de Cuba: la Operación Peter Pan, el robo de cerebros, Pies secos-pies mojados o la ley Helms-Burton, esta última de moda por estos días.

Todas estas artimañas, lejos de proteger a los aparentemente oprimidos, están encaminadas a socavar a las familias cubanas con la separación, el desconsuelo y el anhelo de un modelo de vida burguesa.

En materia de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, con el 17 de diciembre de 2014 se conocía que las intenciones del Gobierno norteamericano no habían mejorado, solo era un cambio de táctica, pero por primera vez había un diálogo respetuoso. En La Habana, Barack Obama expresó: "En Cuba, estamos poniendo fin a una política que debería haber terminado hace tiempo. Cuando uno hace algo que no funciona durante cincuenta años, es hora de probar algo nuevo".

Con la llegada a la presidencia de Trump, se daba marcha atrás a todo lo ocurrido el 17 D. Como parte de su postura ofensiva retiró buena parte del personal de su embajada en Cuba y expulsó a 15 funcionarios de la embajada cubana en Washington bajo el pretexto de presuntos ataques sónicos, además, no es un secreto que la USAID se ha dedicado a desarrollar campañas desestabilizadoras a través de grupos del exilio en Miami, que tienen como centro a la juventud cubana y que están siendo muy bien pagadas, con el fin de promover su fatua idea de «agentes de cambio».

El Trumpismo pretende arrasar con todo. En su mira tiene tres prioridades: Venezuela, Nicaragua y Cuba,  pero no se detiene ahí…

UNA MIRADA ANALÍTICA A LA ADMINISTRACIÓN DE DONALD TRUMP

A pesar del 3% de crecimiento de la economía estadounidense en 2018, los analistas consideran que este año  no será tan bueno como el anterior, pues Trump se ha convertido en el jefe de una guerra comercial. Con estos resultados del año pasado, se pone una venda de olvido a la crisis financiera en Estados Unidos de la década anterior, pero no por eso se ocultan las fragilidades y la incertidumbre de los empresarios norteamericanos.

Una desaceleración del comercio con China, las protestas de los chalecos amarillos en Francia e Italia, la guerra arancelaria y la  acusación de Beijing de robo de patentes, transferencias forzadas de tecnología y espionaje industrial son parte del panorama mundial que protagoniza “el loco” de la Casa Blanca.

El economista Joel Naroff sentenció sobre este tema: "La batalla comercial no agrega nada al crecimiento, por ahora, y no es seguro de que lo haga en el largo plazo", y más adelante argumentó: "Obviamente, los chinos buscan diversificar sus cadenas de suministro para limitar su dependencia de Estados Unidos y abrir otros mercados para sus productos”.

Trump no se ha detenido a observar las consecuencias de sus acciones para su propio país y para el mundo, pero lo cierto es que no se ha probado su capacidad de análisis. Esta, sin dudas, ha sido superada por la mediocridad, el egocentrismo y el afán de poder.


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Dunia Torres González

Periodista


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