jueves, 22 de febrero de 2024

Segundo diálogo Empresarial de las Américas: una puerta posible

Panamá incentiva otro encuentro entre gobiernos y empresarios en busca de convergencias...

Néstor Pedro Nuñez Dorta en Exclusivo 08/04/2015
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Entre el 8 y el 10 de este abril, y como otro preámbulo a la nueva Cumbre de las Américas, fijada esta vez en Ciudad de Panamá, volverán a verse las caras líderes políticos y empresariales del hemisferio en un intento por establecer planes comunes a favor del avance de la región.

Al menos esas son las intenciones que refleja la agenda confeccionada por los actuales anfitriones para dar seguimiento a una iniciativa que comenzó en la cita de 2012 en Cartagena de Indias, Colombia, auspiciada por el entonces país sede junto al Banco Interamericano de Desarrollo.

En este nuevo encuentro, entendido en buena medida como “la construcción de un diálogo público-privado para el desarrollo económico y social de las Américas”, el programa hará especial énfasis  en aspectos como la seguridad alimentaria y los agronegocios; la integración financiera y la inclusión; el empoderamiento económico de la mujer; la innovación social empresarial; el impulso a la tecnología de la información; la energía en el Hemisferio; y la logística y conectividad en función de la economía.

El listado también suma intervenciones especializadas y, en el caso de Cuba, presente por primera vez en estos eventos, la presentación a los delegados de las oportunidades de inversión y negocios con la mayor de las Antillas.

En ese sentido no solo la delegación empresarial cubana brindará pormenores de aquellas ramas donde es posible concretar negocios con socios foráneos, sino además expondrá la marcha y alcance que deberá tener el programa de renovación económica que impulsan las autoridades locales.

El cuadro se completa con muestras y exhibiciones de producciones de la Isla, y la presencia en el foro de representantes de las formas no estatales de producción y servicio ya vigentes en nuestro país.

De manera que aún cuando hablamos de un escenario heterogéneo en visiones e intereses –y es algo que no debe pasarse por alto so pena de pecar de ingenuos- lo cierto es que un diálogo empresarial hemisférico respetuoso y centrado en las prioridades e intereses comunes públicos y privados, sería otro aporte al esfuerzo por lograr avances sustanciales y positivos para un área que acumula cuantiosas potencialidades en recursos materiales y humanos.

Región que, en el caso concreto del Sur geográfico, y a cuenta del creciente surgimiento de gobiernos progresistas, viene tejiendo un panorama político-económico diferente a las páginas de dependencia, subdesarrollo y alienación impuestos por el largo y desaliñado maridaje de poderosos intereses foráneos y serviles oligarquías internas.

De hecho, no es arriesgado decir que si en esta, su segunda edición, el diálogo empresarial de América habla con especial acento de inclusión, avance social y entendimiento mutuamente ventajoso entre el sector público y privado, es, entre otros factores claves, por el sesgo positivo que le otorgan al panorama latinoamericano y caribeño las ideas de equidad, respeto, justicia e inteligente y productivo intercambio, promovidas por entidades integradoras de nuevo  tipo como la Unión de Naciones del Sur, UNASUR; la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, ALBA; Petrocaribe; y la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe, CELAC, entre otras válidas experiencias regionales que asumen entre sus metas esenciales el mayor grado de convergencia posible.

Resultan conglomerados que dejaron atrás el sesgo netamente mercantilista y comercial que caracterizó a experimentos anteriores, en los cuales  los volúmenes y las finanzas no daban espacio alguno al enfrentamiento y solución de los dramas de hombre y su calidad de vida.

Entes donde para nada se tomaban en cuenta las asimetrías entre los integrantes, de manera que la voluntad de los más fuertes terminaba por aplastar todo reclamo de los menos favorecidos, en una presunta “lógica” que se potenciaba a partir de las azarosas relaciones con los socios externos de mayor calado, verdaderos tiburones en aguas plagadas de sardinas de diferente talla.

Por demás, vale recordar que las actuales entidades integradores latinoamericanas y caribeñas -esas que hemos llamado de nuevo tipo- acumulan ya- y pueden dar fe en Ciudad de Panamá- no solo de importantes logros económicos y sociales dentro de las fronteras hemisféricas, sino que además se han hecho duchas en el diálogo y el entendimiento mutuamente beneficioso con otros trascendentes polos globales.

Es el caso de los ventajosos entendimientos entre la CELAC y China, o de su concertación con la Unión Europea, amén de las exitosas relaciones bilaterales  entre numerosas naciones de nuestra región con socios de otras latitudes (Rusia y China, por ejemplo) apegados estos a los principios de la multilateralidad, respeto a la autodeterminación y ejercicio de una justa y benéfica cooperación.

Son actores y elementos (a los que ahora se suman de cuerpo presente  la voz y la acción de Cuba), que  deben reducir el riesgo de que –a tono con ciertos malsanos intereses-  los foros empresariales de las Américas deriven en  meros ejercicios retóricos  o en un burdo reparto de señuelos.


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Néstor Pedro Nuñez Dorta

Periodista


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