martes, 21 de mayo de 2024

Red de intelectuales y artistas: por la defensa de la razón y la verdad

Desde aquella Asamblea realizada en Caracas en diciembre de 2004, la Red de Intelectuales, Artistas y luchadores sociales en defensa de la humanidad se erige como un movimiento de pensamiento contra toda forma de dominación...

Bertha Caridad Mojena Milián en Exclusivo 25/10/2013
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Red de intelectuales y artistas
Los miembros de la Red celebran sus diez años de conformación.

Todavía resuenan en los oídos de muchos aquellas palabras del líder de la Revolución Cubana— convertidas en alerta imprescindible para todos— cuando dijo hace ya algunos años que una especie estaba en peligro de extinción: el hombre.

Para algunos pudo parecer entonces una exageración; para otros una afirmación que solo una persona con la visión de Fidel, la experiencia política y la integralidad de su pensamiento, podía definir con tanta claridad. Pero más allá de escépticos y seguidores, aquella simple frase comenzó a remover conciencias y alertar a muchos a lo largo de todo el planeta.

Y no era para menos, el contexto histórico parecía implacable y la ley del poder se cernía cada vez con más fuerzas contra la razón y la verdad, contra la armonía y la vida. Esa frase fue la idea central para que naciera una fuerza mayor de hermandad, unidad y voces comunes, más allá de fronteras e idiomas: la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad.

DESDE SUS ANTECENDENTES

Corrían los días 24 y 25 de octubre de 2003. Un grupo de intelectuales y artistas se reunieron en Ciudad de México para celebrar un encuentro en el que alzarían sus voces contra la reciente agresión a Iraq, la invasión a Afganistán y las amenazas que se cernían contra otros países del Medio Oriente como Irán.

Intelectuales mexicanos los habían convocado allí para denunciar también la hostilidad permanente y las campañas mediáticas que, generadas desde el Norte imperial, se alzaban contra la Revolución Cubana y otros procesos de cambios en Latinoamérica como el que se producía en Venezuela.

Apenas unos meses después, en enero de 2004, intelectuales cubanos y venezolanos reunidos en La Habana coincidieron en la necesidad de movilizar  a todos aquellos que desde sus países estuvieran dispuestos a extender las fronteras de la solidaridad contra las supuestas “guerras preventivas” que parecían no tener fin.

Así surgió la idea de celebrar un encuentro continental de intelectuales, que tuviera como sede la ciudad de Caracas, a partir del impulso del proceso bolivariano dirigido por Hugo Chávez. Como centro: las ideas de Martí y Bolívar, tan urgentes como imprescindibles para los tiempos que corrían.

Desde todas partes del mundo, hombres y mujeres de buena voluntad y relacionados con las letras, las artes, los medios de comunicación y los movimientos sociales se reunieron en abril de ese mismo año en las ciudades de Oviedo, Gijón y Avilés y celebraron el Primer Seminario Internacional por el progreso del mundo, que tuvo como lema “La humanidad contra el imperio”. Allí hacen suyo el llamamiento del encuentro inicial realizado en México.

Tal como se había decidido, en diciembre de 2004 Caracas fue  la sede para afianzar un movimiento de voces frente a la dominación mundial que se pretendía imponer y pasar – entre todos- a la ofensiva, es decir, a la búsqueda de alternativas  propias de denuncia, movilización y acciones concretas. De allí surge la primera de ellas: la creación de una red de redes para la información, la acción artística cultural, la solidaridad, la coordinación y la movilización de intelectuales y artistas en foros sociales, luchas populares  y todas aquellas causas nobles a la cuales sería necesario no solo vincularse y garantizar su continuidad, sino articular todo un movimiento internacional en defensa de la humanidad.

DURANTE DIEZ AÑOS…

Desde el mandato de aquella Asamblea realizada en Caracas, en la que participaron representantes de 52 países y las más diversas culturas, la Red de Intelectuales y Artistas – que incluye también a luchadores sociales de diverso origen – se erigió como un movimiento de pensamiento contra toda forma de dominación. Se extendió incluso a la defensa del derecho de todos los pueblos a la libertad, a la justicia, a la alimentación, la atención medica, la energía eléctrica, la vivienda, el agua potable, la educación y el aprovechamiento racional de los recursos naturales, entre otros.

La solidaridad con las luchas de los pueblos que sufrían guerras injustas e injustificadas como los de Iraq, Palestina, Afganistán y otros, la condena al terrorismo en cualquiera de sus dimensiones, así como la pretensión de nombrar “terrorismo” a las luchas de resistencia de los pueblos, fueron también los motivos por los que se alzaron aquellas primeras voces unidas.

Desde sus inicios, la Red estuvo integrada por escritores, artistas, académicos, profesionales de muchas disciplinas, estudiantes, movimientos sociales, medios de prensa alternativos y todos aquellos que estuvieran comprometidos con las causas nobles de la humanidad.

Entre sus nombres, han resonado los de Noam Chomsky, Ernesto Cardenal, Eduardo Galeano, Theotonio Dos Santos, Harry Belafonte, Danny Glover, Ahmed ben Bella, Ignacio Ramonet, Richard Gott, Pablo González Casanova, Ramsey Clark, Samir Amin, Tarik Ali, Amina Baraka, Atilio Borón, Luís Britto García, Ramón Palomares, Gustavo Pereira. Los Premios Nobel Gabriel García Márquez, Adolfo Pérez Esquivel, Rigoberta Menchú, Nadine Gordimer y José Saramago también han tenido un papel muy activo en ella.

Con el desarrollo y la ampliación de la misma, las acciones, los encuentros en los que participaban sus miembros y las reflexiones que cada uno aportaba desde sus especialidades y países de origen, le fueron dando un papel primordial en las luchas de los pueblos, gracias a lo cual se formaron capítulos de la Red en México, Venezuela, Cuba, Colombia, Argentina, Chile, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, República Dominicana, Brasil, Canadá, Estados Unidos, España, Bélgica, Francia, Alemania, Portugal e Italia.

La Red en Defensa de la humanidad se ha pronunciado a favor y ha apoyado con disimiles iniciativas los procesos de cambio en Latinoamérica y especialmente proyectos integracionistas como el ALBA, la CELAC, Unasur, entre otros. Se ha opuesto a todo tipo de violencia y actos de vandalismo, al tráfico de drogas y de personas, a los golpes de Estado perpetrados en la región – como el de Paraguay – y otros que no se han concretado; por otro lado, ha apoyado el proceso de paz en Colombia y el reclamo del territorio de las Malvinas por parte del gobierno de Argentina.

Los miembros de la Red dieron seguimiento de cerca a la enfermedad del presidente venezolano Hugo Chávez, brindando su apoyo incondicional al pueblo y al gobierno  en todo momento y posteriormente, a la continuidad del proceso bolivariano dirigido por Nicolás Maduro. Actualmente, contribuyen a la difusión del pensamiento de ese gran hombre de América y del mundo.

Recientemente, han  expresado su condena contra los procesos desestabilizadores e intervencionistas en el Medio Oriente, a la guerra en Siria, a la actual crisis económica mundial, a acciones terroristas en cualquier lugar donde ocurran y reclamaron el derecho de asilo de Julian Assange.

CON CUBA, DESDE CUBA Y PARA EL FUTURO

Los miembros de la Red han tenido en Cuba siempre un lugar especial, un motivo más de lucha. Inspirados en los logros humanos y sociales de la Revolución Cubana, han defendido en muchos escenarios el derecho de nuestro pueblo a construir y perfeccionar el proyecto político que elegimos hace ya 50 años, han denunciado en todas las tribunas posibles el bloqueo impuesto por Estados Unidos, y han exigido la liberación de los cinco cubanos presos en territorio norteamericano hace ya 15 años, por combatir el terrorismo.

Con los cubanos, estos hombres y mujeres sencillos, consagrados, valientes, han estado muchas veces. A Fidel lo han escuchado una y otra vez, lo han abrazado, han aprendido de sus palabras y de sus reflexiones, de sus alertas. A ellos el líder cubano les ha dicho que hay que multiplicar los mensajes, difundir verdades, utilizar  internet como instrumento revolucionario, poner en marcha todas las potencialidades, las inventivas, la cooperación y la búsqueda de caminos no explorados.

Por estos días, en los que los miembros de la Red celebran sus diez años de conformación, se hace un aparte para mirar atrás, pero sobre todo para reflexionar y comenzar a tejer entre todos el camino futuro, cada vez con más retos y ante un mundo más convulso. Se hace imprescindible entonces ver la totalidad de aquellas palabras de Fidel a los artistas e intelectuales cuando dijo que “nuestro deber es luchar”.

Corresponde a la Red continuar combatiendo el imperialismo, las guerras, el terrorismo, los proyectos de monopolización y recolonización, apoyar las luchas de todos los pueblos del mundo y los procesos de cambio social, ser solidaria y sustentar la diversidad cultural y los derechos básicos de los seres humanos. Pero sobre todo, continuar siendo esa tribuna permanente de ideas que nos reafirmen que vale la pena luchar, sembrar, quedar, si tenemos y defendemos la convicción del otro mundo mejor que soñamos y construimos, pero entre todos.


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Bertha Caridad Mojena Milián

Joven periodista. Pinareña hasta la médula. Amante de la paz y de la risa.


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