jueves, 8 de diciembre de 2022

“La Castellana”: es Cuba hecha obra humana

Gerardo Hernández Suárez, delegado de circunscripción y propuesto para diputado, en su recorrido por La Castellana precisó: ¨Cuando preguntan por qué votamos, yo diría que es por Cuba...

Aymara Massiel Matos Gil en Exclusivo 06/03/2018
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Hogar la Castellana-actividad cultural
Aquellas personitas especiales nos mostraron que para bailar y cantar solo se necesita motivación.

Fue de esas experiencias que te calan hondo, que te tocan la “fibra”, como solemos decir. ¿El lugar? ¡Hermoso! Pero no solo por su arquitectura, su limpieza o su ornato; sino por todo lo que representa; es una de las obras más sensibles y humanas de las que he sido testigo… ¡y mira que he visto muchas!

Confieso que lloré, no de tristeza, sino de emoción, cuando aquel hombre, con una evidente discapacidad intelectual, aludió a la célebre canción de Raúl Torres para decirle a quienes lo visitaban que él era uno de los agradecidos “porque estoy aquí desde chiquitico y he aprendido a hacer muchas cosas, aquí me tratan bien”.

Conmovedor fue también cuando ese niño, que a pesar de no poder articular palabra alguna, respondió ante un estímulo sonoro y sonrió cuando lo saludamos, sin restarle atención a las figuritas geométricas con las que jugaba y aprendía junto a otros seis compañeritos.

De visita al huerto encontramos a los que, como parte de su preparación para la vida, aprenden a cosechar alimentos sanos para su propio consumo. Notamos que se impacientaban ante la presencia de tantos rostros desconocidos que se acercaban a saludarlos: “Estamos sembrando lechuga”, dijo una joven como pudo, en la medida en que su capacidad se lo permitió. Otros, un poco más tímidos, solo sonreían, pero eso bastaba para saber que disfrutaban lo que hacían.

En el Taller de creación artesanal eran varios los que preparaban hermosas obras de arte dignas de ser admiradas en cualquier exposición, “todo con elementos naturales y reciclables”, explicó la profesora que les inculca esos saberes.

De pronto, una de las muchachas, que vive con la condición de Síndrome de Down, reconoció a uno de los visitantes: “Lazo, yo te vi por el televisor, en la Asamblea”, le dijo al presidente del Parlamento cubano, quien junto a los demás candidatos del pueblo por el municipio de Arroyo Naranjo protagonizaron esta visita.

Al ser estimulada por su maestra, la joven treintañera contó a los presentes que ella fue ganadora de medallas de oro, plata y bronce en un campeonato internacional de gimnasia artística, y “abracé a Fidel en una tribuna abierta donde también estaban Javier Sotomayor y Ana Fidelia (glorias del deporte cubano)”, dijo orgullosa; antes de volver a la mesa donde junto a otras compañeras cosía payasitos de trapo, apuntó: “nos gustaría tener una máquina de coser y más hilo, para hacer más muñequitos bonitos”.

Ansioso, al final del salón, esperaba a los visitantes otro joven, porque quería mostrarles que él sabía que el 28 de enero nació Martí, el Héroe Nacional, que un 19 de mayo cayó en combate, y que el próximo 11 de marzo serán las elecciones. Tiene alrededor de 40 años, pero quizás en su mundo interior sea apenas un adolescente que disfruta trabajar con papel maché. “¡Les tenemos una sorpresa!”, se le escuchó decir, pero la niñera, a tiempo, lo detuvo: “si es una sorpresa no puedes decirlo todavía”; él la miró, le sonrió con complicidad, y le dio un abrazo de esos que se le dan a las madres.

Salimos con el corazón apretado. ¡Qué lindo ver cosas así!

Mientras avanzábamos hacia una de las áreas más sensibles, los internos gritaban y saludaban, al parecer contentos con la visita, algunos se acercaban para abrazar y dar besos a esas personas que estaban llegando. “Ellos son muy cariñosos y afectivos”, explicó una doctora.

Y entonces llegamos al Palacio de Sueños, el área donde se les brinda atención temprana a los niños pequeños que presentan algún trastorno que pudiera entorpecer su desarrollo intelectual o motor. “Aquí recibimos a niños desde muy pequeños, a veces llegan con solo 45 días de nacidos”, refirió la directora del centro. Allí se intercambió con madres y padres que esperaban turnos para atender a sus bebés, muchos de los cuales asisten de manera diaria.

En la entrada se define muy bien la misión de este espacio: “ofrecer a todo niño que presenta desviación en su desarrollo o se encuentre en situación de riesgo biológico o social, la atención integral que permita minimizar los efectos de la deficiencia o déficit sobre el conjunto global del desarrollo, integrando su entorno familiar y social”; para lograrlo cuentan con áreas destinadas a la estimulación cognitiva, sensoperceptual, lúdica, rehabilitación corporal, musicoterapia, arteterapia, entre otras.

Al final del recorrido, la sorpresa advertida minutos antes a modo de indiscreción: una actividad cultural donde aquellas personitas especiales nos mostraron que para bailar y cantar solo se necesita motivación. Al fondo, en el escenario, una frase que muy bien resumía todo lo vivido allí: “Solo el amor engendra la maravilla”. ¡Cuánta verdad en tan pocas palabras!

Individuos de todas las edades llegan para ser atendidos, y reciben preparación educacional o laboral, en dependencia de su edad y capacidad. Muchos de ellos llevan allí toda su vida, desde que eran pequeños; los que tienen familia pueden ir y venir a diario, o recibir pases cada cierto tiempo; otros, cuyos familiares ya han fallecido, permanecen a tiempo completo, ese es su hogar. El interno de mayor edad tiene 63 años, y ha desarrollado en este centro gran parte de su vida.

Trece de los que se han formado en La Castellana continúan en la institución, pero en calidad de trabajadores, porque la formación que se le ofreció les permitió vincularse a la vida laboral, con todos los derechos que esto representa. Muchos otros han logrado insertarse socialmente, se han vuelto independientes, capaces de sustentarse y de contribuir a la sociedad.

Sin ánimo de proselitismo, yo diría que el Hogar La Castellana es la Revolución hecha obra, es el sustento de esa premisa de que “nadie quedará desamparado”; es el argumento para demostrarle al que prefiere señalar solo lo que falta, que es necesario valorar y preservar lo que se ha hecho.

Aunque en algún momento fue un sueño impulsado por Fidel, hoy es una realidad que, de conjunto con el Ministerio de Salud Pública, hacen posible los médicos, enfermeras, licenciados en Educación Especial, logopedas, rehabilitadores, trabajadores sociales, psicólogos y otros que allí laboran, quienes a pesar de las dificultades que enfrentan a diario, como cada cubano, siempre tienen la sonrisa en los labios y el cariño para ofrecerlo a quienes más lo necesitan, una disposición que, aseguran, heredaron de la doctora Emelia Icart Pereira, fallecida el pasado año y que entregó 50 años de su vida a dirigir y conducir el trabajo en esta institución.

Así lo sentí yo y me atrevo a asegurar que fue también la impresión que se llevaron los candidatos a delegados provinciales y diputados a la Asamblea Nacional por el municipio de Arroyo Naranjo, que llegaron a esta institución como parte de los recorridos que se realizan en todo el país por barrios, centros laborales y escolares, con el objetivo de que la población conozca mejor a sus futuros representantes e intercambien con ellos sobre sus principales inquietudes.

Se nos acusa de violar derechos humanos, advirtió el Dr. Carlos Alberto Martínez Blanco, director del Hospital Universitario “General Calixto García” y candidato a diputado, pero esta es la mayor evidencia de todo los que defendemos en Cuba. Uno de los derechos más importantes del ser humano es el derecho a la vida, y aquí lo potenciamos, “esta es la esencia misma de la Revolución”, indicó.

Gerardo Hernández Suárez, delegado de circunscripción y propuesto para diputado, precisó: “Cuando preguntan por qué votamos, yo diría que es por Cuba, por mantener logros como este y por asegurarnos de que nadie nos los arrebate”.


Aymara Massiel Matos Gil

Optimista, comprometida con mi profesión y, sobre todo, orgullosa de ser cubana.


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