martes, 16 de abril de 2024

Por los Cinco con el puño en alto

Son muchos los intelectuales, académicos, cineastas y hombres y mujeres de bien que hoy levantan su voz desde el propio seno de los Estados Unidos para pedir el fin de la injusticia contra los Cinco...

Cubahora en Exclusivo 07/06/2014
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Jornada cinco por los Cinco en Washington
Cada vez se unen más amigos a la batalla por el regreso de los Cinco.

Cada vez que Saul Landau, destacado escritor, periodista y documentalista norteamericano, visitaba junto con el actor Danny Glover a Gerardo Hernández Nordelo en la cárcel de Victorville, California, un gesto común alentaba la lucha por el definitivo regreso de los Cinco: se despedían con el puño en alto.

Saul, quien dedicó los últimos años de su vida a la causa de los patriotas cubanos, falleció en septiembre de 2013, después de que su documental Por favor, que el verdadero terrorista se ponga de pie constituyera una denuncia al mundo de las violaciones cometidas contra Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René por el gobierno norteamericano desde 1998, además de argumentar la necesidad que Cuba tenía de autodefenderse frente a los planes criminales contra ella. 

Como exponente de los valores más nobles del pueblo norteamericano, Landau fue uno de los organizadores de la Primera Jornada 5 días por los 5 en Washington DC en abril de 2012 y no pudo asistir a la segunda por problemas de salud.

Al conocer sobre su muerte, Gerardo escribió en un mensaje: “¿Cómo va a ser cierto, con tanta gente que te admira y te quiere? Adriana, cada vez que hablamos, me pide que vuelva a llamarte. (Y si eso no te dice mucho, es porque no sabes que ella defiende "como gata boca arriba" cada uno de nuestros minutos de teléfono). Todo el mundo le pregunta por ti, todo el mundo, pero saben que se trata solo de un viaje, que lo otro no es cierto”.

Al igual que lo hizo Saul, son muchos los intelectuales, cineastas, académicos, y hombres y mujeres de bien que hoy levantan su voz desde el propio seno de los Estados Unidos para pedir el fin de la injusticia. En ellos vive la verdad de la patria de Lincoln, no la de Cutting; son capaces de comprender la dimensión del abuso contra los Cinco y manifestar su rechazo desde posturas de un alto valor ético y humanista.  También levantan el puño para que el presidente Barack Obama adopte la decisión de retornarlos de una vez a casa. 

Danny Glover, puntal en esta lucha y una de las voces que se escuchan por estos días en Washington DC, expresó en una entrevista que él comenzó a interesarse por el caso porque comprendió que «los Cinco son hombres heroicos, cinco hombres heroicos que hicieron enormes sacrificios para asegurar que su país no fuera objeto de ataques terroristas. En cualquier otra situación, ellos hubieran sido condecorados y considerados como héroes.                                                                                               

"El juicio que tuvieron en ese ambiente tan hostil de Florida fue una tragedia, un acto de injusticia no solo contra ellos; sino también contra el pueblo cubano, y también contra aquellas personas con conciencia, tanto en los Estados Unidos como en el resto del mundo, que realmente quieren luchar contra el terrorismo. Estos hombres han pasado mucho tiempo lejos de su país, de sus familias. Yo quiero hacer todo lo que me sea posible para traer luz a su caso y a su situación".

En sus primeras palabras en esta Tercera Jornada, Glover recordó la labor de Saul Landau hasta el último minuto, y comentó que cuando visitaban juntos a Gerardo, ante la expectación de los demás reclusos,  “la primera pregunta que nos hacíamos era: ¿qué más podemos hacer?”

El trabajo del Comité por la Libertad de los Cinco en la nación norteña, donde se destacan el desempeño de Gloria La Riva y Alicia Jrapko, ha ido perforando el muro de silencio que desde el primer día la gran prensa norteamericana ha construido alrededor del tema. Activistas de disímiles tendencias y sectores  se dan cita hoy allí para expandir su reclamo por la  libertad de nuestros héroes. Entre los presentes está la Reverenda Joan Brown Campbell, exsecretaria general del Consejo de Iglesias de Cristo, que cumplió una función imprescindible para el regreso del niño Elián González a Cuba en el año 2000.

Participa en esta ocasión el lingüista y analista político Noam Chomsky, considerado uno de los intelectuales más lúcidos de ese país, quien al referirse a la situación de los antiterroristas no esconde su asombro. En agosto de 2003 afirmó en entrevista telefónica realizada por Bernie Dwyer: “Cuba se ofreció a cooperar con Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo y, de hecho, el FBI envió personal suyo a la isla a informarse al respecto. Lo que ocurrió después fue el arresto de los cubanos que habían infiltrado los grupos terroristas en Estados Unidos. Es realmente repugnante ¿Y cree usted que se informó de esto a la opinión pública? Nadie sabe nada al respecto. Estos cubanos infiltraron organizaciones terroristas radicadas en Estados Unidos que violan la ley estadounidense y lo que ocurre es que arrestan no a los terroristas, sino a los infiltrados. Es algo asombroso. Estados Unidos se ha rehusado a cooperar con Cuba en la lucha contra el terrorismo porque ello conduciría directamente a los grupos terroristas radicados en el propio territorio estadounidense”.    

Recientemente, otra destacada académica estadounidense, Sandra Levinson, pidió a Obama el indulto para Gerardo, Ramón y Antonio. Entre los argumentos que esgrimíó estaba el que ella fue víctima, en 1973, de la acción de los grupos violentos de la Florida cuando en la institución donde trabajaba explotó una bomba. “La única parte que no fue destruida fue donde yo estaba sentada, mis únicas heridas ocurrieron porque la explosión causó que los cristales de la ventana junto a mí se rompieran y cayeran sobre mí cuando estaba escribiendo a máquina”, expresó en su carta al mandatario.

La batalla dentro de la sociedad norteamericana continúa. Cada vez se unen más amigos a ella, pues llevan consigo la solidaridad y el deseo de hacer el bien ante la sinrazón y la desvergüenza. Inspirados en el ejemplo de Saul y de tantos otros defensores—como lo fue también el prestigioso abogado Leonard Weinglass— levantan su puño para horadar las paredes de la cárcel y el silencio.     


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