jueves, 8 de diciembre de 2022

Por encima de la vida misma

Muchos son los ejemplos que pudieran ilustrar cuánto ha afectado al pueblo cubano la incitación constante a una emigración desordenada e insegura...

Dunnia Castillo Galán en Exclusivo 29/01/2017
2 comentarios
Cubanos varados en Costa Rica
El pasado 12 de enero Cuba y EEUU dieron un paso más hacia la normalización de relaciones diplomáticas.

“Ahora sí que el que no se fue está embarca’o ”, comentaban dos personas en la guagua refiriéndose a la declaración conjunta firmada entre Cuba y Estados Unidos sobre temas migratorios. Imposible fue no voltear la cabeza para observar el aspecto de las interlocutoras que defendían tan aberrante planteamiento. Mas, para mi sorpresa, se trataba de dos jóvenes estudiantes.

Mientras ellas continuaban con su diálogo, yo me mantenía atenta a sus argumentos, al tiempo me preguntaba: ¿qué nos ha faltado en la explicación de este proceso para que jóvenes estudiantes puedan opinar así? ¿Por qué no hemos logrado hacerles entender que más que una oportunidad para los cubanos, la política de “pies secos, pies mojados”, junto a la Ley de Ajuste Cubano, de la cual formaba parte este memorando, es la máxima responsable de la muerte de miles de cubanos que se han lanzado al mar o decidido a cruzar las peligrosas selvas en busca de la utopía del sueño americano?

Es cierto que cuando los cubanos entraban ilegalmente al territorio norteamericano eran recibidos como dioses con un sinnúmero de oportunidades, envidiadas por el resto de los emigrantes del planeta. Pero ¿cuántos naufragaron, murieron, mataron, robaron para intentar lograr su cometido?

Para ilustrar esto, basta solo compartir con ustedes algunos de los tantos casos vividos en Cuba desde que en 1966 se creó dicha ley, a la cual se le incluyó en 1995 el referido acápite.

Con especial tristeza muchos recuerdan el 9 enero de 1992, cuando siete hombres armados penetraron por el parque de diversiones de Tarará para llegar hasta la Base Náutica, robar una de las embarcaciones y salir a mar abierto. Como consecuencia de este hecho fueron asesinados Yuri Gómez Reynoso, sargento de tercera de la Policía Nacional Revolucionaria; Orosmán Dueñas Valero, soldado de Tropas Guardafronteras y Rafael Guevara Borges, guardia de seguridad del local, uno de ellos, con nueve impactos de bala; mientras, luego de 37 días de gravedad, fallece el sargento de primera, Rolando Pérez Quintosa, quien había sido dejado en el suelo con cuatro disparos.

Difícil es no recordar el caso del niño Elián González, quien en noviembre de 1999, con apenas 6 añitos de edad es rescatado por pescadores norteamericanos, completamente solo y aferrado a un neumático de automóvil, días después del naufragio en que perdieron la vida su madre y otros tripulantes de la embarcación en que pretendían ingresar ilegalmente en Estados Unidos.

Más recientemente, en junio del 2014, otro violento e inhumano acontecimiento provocado por las ansias de salir hacia Estados Unidos fue cometido en la isla, cuando siete individuos vinculados a un presunto plan de salida ilegal, engañaron y ultimaron violentamente a cuatro personas en la finca Niña Bonita, del poblado Playa Baracoa en la provincia de Artemisa.

Muchos son los ejemplos que pudieran ilustrar cuánto ha afectado al pueblo cubano la incitación constante a una emigración desordenada e insegura hacia el más poderoso país del continente, pero se extendería tanto este artículo que no terminaríamos hoy de leerlo.

Lo cierto es que, lamentablemente, en disímiles ocasiones la quimera se ha tornado una gran pesadilla para mujeres, niños, hombres, madres, padres, abuelas, hijos; quienes unas veces han sido protagonistas directos de la tragedia y, en otros casos, los familiares acongojados que reciben la noticia de lo ocurrido a sus seres queridos.

Emigrar no resulta un proceso nuevo, desde el propio surgimiento de la vida los animales sintieron la necesidad de hacerlo y la especie humana se ha trasladado de lugar motivada por necesidades económicas, profesionales, de reunificación familiar, entre otras muchas de disímiles naturalezas.

El problema no es ni será que unos o muchos no quieran permanecer en un lugar en específico, sino las vías empleadas para alcanzar este cometido. La política de “pies secos, pies mojados”, no era una oportunidad para los cubanos que querían migrar, sino la constante provocación de poner el deseo de llegar a Estados Unidos por encima de la vida misma.


Dunnia Castillo Galán

Se han publicado 2 comentarios


Equipo Cubahora
 29/1/17 12:59

A todos los internautas que comentan en nuestra publicación: les invitamos a que los comentarios respeten las normas para comentar en Cubahora. No es necesario denigrar, acusar sin argumentos. Todos tienen derecho a opinar pero en el respeto al prójimo está el quid del éxito del debate aportar. Muchas gracias a todos. Un saludo desde la redacción.

Elena
 29/1/17 12:56

La percepción de que muchos cubanos han quedado frustrados con la última medida de Obama sobre "pies secos/pies mojados" creo que debe quedaar clara porque nadie dice que s eacabó la Ley de Ajuste, ni que los cubanos no se vayan si quieren emigrar solo que lo harán de manera legal. Cuba es el único país al que EE.UU otorga 20 mil visas anuales para emigrar definitivamente y lo está cumpliendo. Por otra parte, sí, no hemos levantado la economía como hemos querido, todavía no tenemos socialismo próspero y sostenible y mucho tenemos que hacer los cubanos, pero parece que nadie se cree lo de los efectos del bloqueo. Exhorto a cubahora a que profundice sobre esto.

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