martes, 6 de diciembre de 2022

Nicolás, el discípulo maduro (+Infografía)

A pocas horas de concluir la campaña presidencial para los comicios del 14 de abril, Venezuela vive entre el bullicio de las movilizaciones de calle y los discursos de sus candidatos...

Jorge Legañoa Alonso en Exclusivo 09/04/2013
1 comentarios
Trinchera Creativa: Lealtad absoluta
Nicolás Maduro en la presidencia es concretar la Venezuela que Chávez soñó.

En la noche del sábado 8 de diciembre de 2012, el presidente Hugo Chávez le comunicaba al pueblo venezolano: “(…) Si se presentara alguna circunstancia sobrevenida que a mí me inhabilite para continuar al frente de la presidencia, (…) mi opinión firme, plena como la luna llena, irrevocable, absoluta, total, es que en ese escenario, que obligaría a convocar (…) de nuevo a elecciones presidenciales, ustedes elijan a Nicolás Maduro como presidente. (…) Yo se los pido desde mi corazón”.

Cuatro meses exactos después de pronunciadas estas palabras que algunos no comprendieron en toda su magnitud, la frase devino legado histórico de la política de Venezuela. El hombre del “por ahora” de 1992, nuevamente ponía ante todo el proyecto bolivariano de patria. No fue casualidad que Nicolás Maduro encarnara el papel del soldado que le toca continuar con las banderas de Chávez.

Desde entonces, Nicolás —como Chávez siempre le llamó en público y así lo asumimos— ha dado muestra de una madurez política que muchos pretenden desconocer. Vale solo recordar su respuesta a las primeras declaraciones del derechista Henrique Capriles como candidato opositor. Mientras Capriles denostaba la figura del recién fallecido Chávez en una clara declaración de guerra, Nicolás respondía: “No nos van a provocar, ante todo unidad y paz”.

Al asumir su candidatura como abanderado del chavismo, Nicolás dejó claro cuál será su labor de ser electo: entregó el Plan de la Patria 2013-2019, redactado de puño y letra por el presidente Chávez y que los venezolanos refrendaron el 7 de octubre con más de 8 millones de votos. Es, sin dudas, un avance de lo que será su gestión.

La derecha venezolana y foránea repite una y otra vez que Maduro no es Chávez. Y ciertamente no lo es. Es muy difícil igualar el liderazgo y carisma natural de Hugo Chávez. Sin embargo, Nicolás encarna lo mejor de la obra chavista: fidelidad a un proyecto, ser un revolucionario de izquierda desde los años 80, y conocer como nadie —por el privilegio de la cercanía— los ideales de Chávez. Es en suma un hombre sencillo que carga con el morral de ser un hijo de Chávez.

Valga recordar las palabras del expresidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, quien en un mensaje afirmó que contar con Nicolás Maduro en la presidencia era concretar “la Venezuela que Chávez soñó. (…) Chávez y Maduro tuvieron las mismas concepciones en relación a los desafíos que Venezuela tenía por delante, en defensa de los más pobres”.

Maduro se destacó brillantemente en la lucha por proyectar a Venezuela en el mundo y en la construcción de una América Latina más democrática y solidaria. Jugó un papel decisivo en la formación de UNASUR y la CELAC y siempre fue visible su profunda afinidad con nuestro querido y recordado Hugo Chávez. Los dos compartían las mismas ideas sobre el destino de nuestro continente y de los grandes problemas mundiales”, subrayó Lula da Silva.

Es la continuación de este movimiento histórico que comenzó el 4 de febrero. Fue designado por Chávez para dar continuidad al proceso y, sin dudas, está preparado para cumplir el compromiso. Su mayor fortaleza es el amor del pueblo de Chávez que lo capacita para erguirse sobre sí mismo y convertirse en guía de las batallas que están por venir.

Está en juego que el chavismo continúe al mando del Gobierno y la Revolución Bolivariana y que esta siga su avance en la historia. El resultado será el mejor homenaje al hombre que puso todo lo que tenía a favor del pueblo: multiplicar su ejemplo, continuar su lucha.

El próximo paso en la concreción del legado de Chávez es el 14 de abril. Algunos analistas señalan que es la fecha que marcará la “mayoría de edad” de la Revolución política y avalará la “madurez política” del pueblo chavista.

Como señalara hace algunos días el periódico La jornada de México, Maduro es un revolucionario socialista que modificó su formación ortodoxa original para sumarse al heterodoxo huracán de la Revolución Bolivariana. Es un hombre de izquierda que llegó al poder sin abandonar sus principios.

Para quienes pretenden desconocer su valía como político, cabe recordar que el hoy presidente encargado y candidato fue parte de la Asamblea Nacional Constituyente de 1999 que redactó la nueva Constitución. Un año después fue electo diputado a la Asamblea Nacional. En enero de 2006 fue nombrado presidente del Poder Legislativo y pocos meses después renunció para ser ministro de Relaciones de Exteriores, cargo que ocupó por más de seis años.

Como canciller fue actor central en la apuesta por erigir un mundo multipolar, impulsar la integración latinoamericana y construir la paz. De allí pasó a ser vicepresidente y, desde la muerte de Chávez, presidente encargado.

De salir victorioso —como las encuestas señalan— tendrá el reto de ser el nuevo conductor de la Revolución Bolivariana, resolver problemas como el de la inseguridad y los males de la IV República que aún persiste en la sociedad, entre ellos la corrupción, y continuar el legado del comandante, radicalizándolo al tiempo que lo innova.

El gran reto de Nicolás es mantener el legado de Chávez crítico y propositivo, ahora desde una dirección colectiva. Su responsabilidad es ser el facilitador para la continuación del proceso de construcción del socialismo bolivariano y chavista, lo que implica un trabajo de muchos.

El presidente Chávez dejó tareas pendientes y el ejercicio de Nicolás debe girar en torno al cumplimiento de estas instrucciones. El pueblo venezolano apuesta por Maduro, porque Chávez apostó por él, esa situación implica un tremendo compromiso. El país saldrá el 14 de abril a demostrar que él encarna la posibilidad de continuar la gesta libertadora que Chávez inició, hacia la soberanía absoluta y la independencia real de nuestros pueblos.

¿QUÉ PASARÁ EL VENIDERO 14 DE ABRIL?

Todas las miradas conducen a un triunfo del abanderado chavista. Sin embargo, cabe recordar ese apotegma —repetido una y otra vez antes de una elección en los últimos años—: “En Venezuela la oposición no gana elecciones; las gana o las pierde el chavismo”. En el abstencionismo está el peligro.

La maquinaria electoral chavista deberá ser “engrasada” hasta el último detalle para que las cifras de las encuestas que dan como virtual ganador a Maduro, no mellen la jornada electoral.

Aunque la voluntad roja rojita habla de 10 millones de votos por la opción chavista, lo cierto es que no ha sido logrado en 14 años de Revolución. Para Jesse Chacón, director de la encuestadora GIS XXI, no se repetirá la participación histórica que se presentó en los pasados comicios del 7 de octubre del 82 %. “No creo que en Venezuela, mientras que nosotros vivamos, vayamos a ver una participación así”.

Y agregó que “esa participación no existe en ninguna parte del mundo y se dio aquí porque se dieron un conjunto de condiciones que llevaron a ello, entre estas, un presidente que con cáncer se entregó a una campaña donde arrastró a gran parte de la población a votar”. Chacón estimó que la abstención se presente entre un 20 y un 25 %.

En tal sentido opinó el politólogo Nicmer Evans: “Hugo Chávez, el 7 de octubre ganó con 8 191 132 votos, lo que equivale al 55,07 %, mientras que Capriles perdió con 6 591 304 votos, el 44,31 %. De 18 854 935 votantes registrados, votaron realmente 15 176 253, lo que equivale a una participación de 80,48 %. En este nuevo proceso electoral no hay nudos votantes, así que aspirar a sacar más votos por cualquiera de los sectores en pugna es más un cliché o consigna política que cualquier otra cosa”.

“La conclusión es sencilla, la clase media baja y los pobres, donde se concentra la mayor población electoral, estuvieron con Chávez y son un potencial electorado del chavismo, ahora encarnado en Maduro. Esto es como consecuencia del traslado afectivo de Chávez a Maduro por solicitud de Chávez antes de morir, además de una continuidad racional que busca preservar las políticas establecidas por Chávez en manos de alguien de su equipo, y por el hecho de que Maduro es la novedad en estas elecciones, ya que es su primera participación en elecciones presidenciales”, enfatizó Evans.

TENDENCIA DE ENCUESTAS

Cerró la fecha para la publicación de encuestas y estas hablan de las preferencias de los electores venezolanos. Todas las proyecciones serias, desarrolladas a través de la aplicación de encuestas a nivel nacional, tales como IVAD, Meganálisis, GIS XXI, International Consulting Service, Consultores 30.11, Data Information Corporation (DatinCorp), Hinterlaces y Kratos adelantan que Nicolás Maduro ganará las elecciones del 14 de abril. Los números hablan por sí solos:

INTENCIÓN DE VOTO

Intención de Voto - Encuestas Venezuela Abril 2013

Infografía: Elecciones en Venezuela: 14 de Abril de 2013 - PSUV Vs. MUD


Jorge Legañoa Alonso

Periodista. Graduado de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana en el 2007.

Se han publicado 1 comentarios


leticia
 9/4/13 9:30

Muy buen análisis a las puertas del 14 de abril, gracias :)

Deja tu comentario

Condición de protección de datos