martes, 6 de diciembre de 2022

Los Cinco en Washington: la trocha y el pantano (+Fotos) (+Video)

Solo la presión internacional y un ajedrez político que sepa sacarle el máximo de provecho a oportunidades y coyunturas conseguirán arrebatarle al Presidente de los Estados Unidos una decisión que nunca tomará por iniciativa propia...

Raúl Garcés Corra en Exclusivo 05/06/2013
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5x5 Frente a la Casa Blanca - Portada
Durante cinco días se celebró la Segunda Jornada Cinco por los Cinco en Washington.

Si algo ha demostrado el gobierno de Barack Obama en torno al caso de los Cinco, es su incapacidad para librarse de los amarres y presiones que condicionan cuanto tema aparece en Washington relacionado con Cuba. Tanto el Presidente, como el Fiscal General de los Estados Unidos, podrían indultar a Gerardo, Ramón, Fernando y Antonio, e inaugurar con esa acción un escenario de señales políticas positivas respecto a la Isla; pero el lobby anticubano, los asuntos espinosos de política interna y el cabildeo dentro de un Congreso gustoso de poner sistemáticamente en jaque al Ejecutivo, parecen  pesar más.

Es la lógica que explica también la inclusión de Cuba, en días recientes, dentro de la lista de países terroristas. No hace falta que salte en nuestra defensa esta vez la prensa solidaria. Es tan grande el absurdo, que ha sido denunciado por periódicos de los más diversos colores políticos, provenientes de diferentes latitudes.

“Las razones que da el Departamento de Estado son básicamente las mismas” –dice La Tercera, de Chile-.  “El reporte no ha encontrado evidencias concretas de que Cuba provea armas o entrenamiento paramilitar a grupos terroristas”- asegura Los Ángeles Times. "No hay razón legítima para usar la arbitraria lista de países terroristas como un arma política contra Cuba. Continuar haciéndolo simplemente expone al Departamento de Estado a acusaciones de hipocresía y manipulación de una amenaza seria, basándose solo en diferencias ideológicas. Más importante aún, insulta a todos los que han sido víctimas reales del terrorismo”- remata el Guardian, desde Londres.

La conciencia internacional en torno a los móviles reales de las acciones de los Estados Unidos contra Cuba abre una brecha en el silencio y las distorsiones pretendidas por Washington, en torno a los antiterroristas cubanos. La coyuntura no debiera pasar desapercibida, sobre todo porque es hija del mismo ambiente de sesgo y prejuicio político que rodeó, hace más de una década, el juicio contra los Cinco.

Como si se tratara de un Watergate largamente esperado por la prensa de Miami, el Nuevo Herald publicó entonces 806 artículos solo en el lapso de 194 días, y el Miami Herald 305. La condena editorial a los Cinco sumó 1111 reportes, a razón de casi 6 artículos diarios. Es probable que los autores de esos trabajos,  destinatarios de cientos de miles de dólares pagados por agencias gubernamentales norteamericanas, consumieran más tinta y  planas de periódicos en sancionar a inocentes, que lo  utilizado por  los reporteros Carl Bernstein y Bob Woodward en los años 70, para demostrar la culpabilidad de Richard Nixon.

Pero el pantano que ayudaron a construir aquellas notas periodísticas tiene que ser desafiado –como lo ha sido cada vez más durante los últimos 15 años- por un aluvión de trochas informativas. No hay más remedio que articular una guerra de guerrillas comunicacional y política para difundir, por ejemplo, verdades como estas: Amnistía Internacional denunció el hecho, en su informe del año 2011, dentro del acápite de “Juicios Injustos” en los Estados Unidos. El Comité de Detenciones Arbitrarias de la ONU documentó en 2004 las irregularidades legales del caso e instó al gobierno norteamericano a remediarlas. James Clapper, quien funge como Director de Inteligencia de Barack Obama y consecuentemente sabe bien qué es y qué no espionaje, declinó considerar a los Cinco “espías” durante su comparecencia en el juicio como testigo.

La luchadora norteamericana por los derechos civiles, Dolores Huerta, quien participó en las jornadas de solidaridad con los Cinco que tienen lugar hasta hoy en Washington, ha llamado a direccionar mejor los esfuerzos de la causa entre políticos, personalidades de la cultura y líderes de la opinión pública norteamericana. “El tiempo es ahora”- ha dicho, en compañía de otras muchas voces como Angela Davies, Danny Glover, Ignacio Ramonet, Fernando Morais y hasta René González, quien pudo irrumpir vía skype en el Club de la Prensa Nacional de Washington para ratificar que “la solución a este caso es enteramente política”.

Dos semanas atrás, Laura, hija de Ramón Labañino, le respondía algo similar a una reportera del periódico italiano Il Fatto Quotidiano. “Cuéntame, qué te dijo tu papá cuando lo visitaste por primera vez en la cárcel”- preguntó la periodista de improviso. “¡Mi hija, al fin te veo!”- respondió Laurita, y acto seguido rompió a llorar.

En esa misma jornada, durante la noche, un viejo amigo de Cuba comentó a la joven de 20 años, conmovido y casi en tono de susurro: “La batalla será larga y hasta puede que flaquees. Pero la única manera de ganarla será convencerte tú misma, en lo más hondo, de que se puede ganar”.

Sabiendo por estos días a Washington colmada de gente solidaria con la suerte de los Cinco, se me antoja creer que en aquel desahogo profético hay mucho de razón. Que tanto activismo ocurra en el mismo corazón del gobierno norteamericano abre otra trocha dentro del pantano donde Obama hace descansar sus estrategias hacia Cuba.

Solo la presión internacional y un ajedrez político que sepa sacarle el máximo de provecho a oportunidades y coyunturas conseguirán arrebatarle al Presidente de los Estados Unidos una decisión que nunca tomará por iniciativa propia. En este tema, como en otros de nuestra batalla política de los últimos 50 años, la pelea se da peleando.

 


Raúl Garcés Corra

Se han publicado 1 comentarios


pedro
 5/6/13 20:34

muy buen artículo.Ciertamente, hace falta poner los ojos en Washington, y que Washington ponga los ojos en la habana de una vez

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