viernes, 2 de diciembre de 2022

Jeroglífico cairota

Las elecciones presidenciales egipcias, que irán a segunda vuelta, se proyectan como un manojo de contradicciones...

Néstor Pedro Nuñez Dorta en Exclusivo 29/05/2012
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Elecciones en Egipto
En junio próximo Egipto vivirá una segunda ronda electoral.

En medio de indefiniciones y protestas de varios candidatos, todo indica que los primeros comicios presidenciales egipcios luego de la caída del régimen de Hosni Mubarak se definirán en una segunda vuelta, entre un ex titular de la derrocada administración, y el aspirante por la organización Hermanos Musulmanes.

En efecto, en una ronda inicial donde han primado las denuncias de irregularidades, las figuras que encabezan la lista para una nueva lid los próximos 16 y 17 de junio son el general retirado y ex ministro Ahmed Shafik, y Mohamed Mursi, designado por el grupo islamista que ya detenta el control sobre las dos cámaras del Parlamento.

Shafik, quien fue piloto de combate e integró el gabinete de Mubarak hasta su salida del poder a cuenta de las grandes manifestaciones populares en su contra, se apresuró a prome-ter la continuidad de la “revolución” de febrero de 2011, e intentó proyectarse como un líder proclive a la colaboración con otras tendencias políticas nacionales empeñadas en devolver “el orden y la estabilidad” al país.

Por su parte Mursi, de los Hermanos Musulmanes, intentó calmar las preocupaciones sobre la concentración del poder en manos de esa agrupación, y también destacó su voluntad de colaboración con todos los sectores egipcios que abogan por una nación unida y estable.

En ese camino, precisó que es partidario de un gobierno de coalición y una presidencia colegiada, y dijo que la Asamblea Constituyente, que está casi en su totalidad en manos de los islamistas, trabaja para que la nueva Carta Magna sea “un fiel reflejo” de toda la sociedad egipcia.

No obstante, lo cierto es que no cesan los temores entre no pocos grupos políticos locales en torno a lo que significaría para el país la existencia de una presidencia de los Hermanos Musulmanes, junto al control que ya ejerce esa entidad sobre el legislativo.

Según el analista paquistaní Tariq Ali, en su libro el Choque de los Fundamentalismos, ese grupo egipcio nació en los años veinte de la pasada centuria con el propósito de aplicar en la realidad local la interpretación más ortodoxa del Islam.

El mismo autor precisa que en ese devenir los Hermanos Musulmanes fueron más agrios con las tendencias nacionalistas y progresistas dentro de Egipto, que ante los poderes extranjeros. Su rechazo violento a los compatriotas considerados blasfemos y herejes resultó extremo y les llevó a serios enfrentamientos y disputas de orden interno.

Pero la nota más preocupante con relación a los comicios sigue dependiendo de los reclamos de al menos cuatro candidatos a la primera vuelta, que aseguran la localización de boletas alteradas, la presencia en la urnas de personas con documentación falsa, y la falta de precisiones sobre la validez de la titulada Ley de Aislamiento Político, que prohibiría a personeros del depuesto régimen participar en los comicios, lo que equivaldría a dejar fuera al ex titular

Ahmed Shafik, clasificado como aspirante en la segunda vuelta de junio próximo.

Nada, que en los vaivenes políticos del Egipto de hoy, parecerían reproducirse las severas dificultades de no pocos estudiosos para tratar de descifrar los mensajes sepultados en los antiguos y prolíficos jeroglíficos de aquella ancestral cultura.


Néstor Pedro Nuñez Dorta

Periodista


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