domingo, 4 de diciembre de 2022

Hay cosas que no se pueden pagar con dinero

Cuando los vecinos eligen al delegado de su circunscripción, generalmente buscan a un líder, alguien que sea capaz de identificarse con ellos y asumir como suyos sus problemas...

José Armando Fernández Salazar en Exclusivo 06/11/2015
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¿Por qué los delegados de la circunscripción en Cuba no cobran un salario por su gestión? Según está consignado en la ley cubana, quien haya sido elegido para desempeñar este cargo no percibe ninguna remuneración, sino que debe cumplir con sus funciones públicas sin renunciar a sus deberes laborales.

La casa de un delegado de la circunscripción es fácil de identificar, no por su lujo o confort, sino porque en la puerta o la ventana, generalmente, hay un cartelito con los horarios que han definido estos funcionarios públicos para atender a sus electores.

Piense en todas las tareas y problemas que usted debe asumir en cada jornada, agregue ahora dos o más horas diarias para escuchar las tribulaciones de sus vecinos y luego más tiempo para tratar de buscarles una solución.

Esos avatares se intensifican por estos días, cuando en el país se desarrolla el primer proceso de rendición de cuentas del delegado a sus electores, del XVI periodo de mandato, que se extenderá hasta el 30 de diciembre. Y no son pocos los que se cuestionan por qué no “profesionalizar” este cargo y pagarle un salario a quienes resulten elegidos entre sus vecinos. La idea se plantea como una vía para revitalizar la labor de estos representantes públicos.

Le propongo un ejercicio de gimnasia mental. ¿En qué países se realizan más donaciones de sangre: en los que pagan por ellas o en los que apelan a la solidaridad de las personas? Un estudio internacional reveló que este acto es mayor en aquellos lugares donde la donación es un acto voluntario. Y no solo eso, sino que allí las personas sienten más satisfacción por hacerlo y no desean que les paguen por ello.

Salvando las distancias, existen varias semejanzas entre estas dos situaciones. Cuando los vecinos eligen al delegado de su circunscripción, generalmente buscan a un líder, alguien que sea capaz de identificarse con ellos y asumir como suyos sus problemas. Para ello hay que tener conciencia e identificación con el entorno y sus habitantes, si le pagaran quizás no sería lo mismo, porque se trataría de un trabajo, no de un acto voluntario de buena fe y compromiso con la sociedad. En todo caso, se convertiría en un político, pero se sabe que quienes se dedican a esta profesión usualmente terminan siendo fieles solo a sí mismos y a don Dinero.

La idea de promover beneficios a los delegados de la circunscripción tiene que ver con el reconocimiento, por parte de la ciudadanía, de la necesidad de reivindicar esta figura, uno de los eslabones más importantes del sistema político cubano. Sin embargo, en los últimos años su gestión se ha visto limitada por la burocracia o la deformación de las funciones que debe asumir este cargo público.

Durante mucho tiempo se confundió la labor de los representantes de las circunscripciones, a quienes se les vio como alguien con acceso a recursos y obligaciones administrativas.

En realidad, el delegado está para escuchar a las personas, tramitar sus intereses y problemáticas ante las autoridades competentes y también para establecer regulaciones y programas desde las asambleas municipales en respuesta a esos intereses.

Y no es que sea un lleva y trae, sino que legalmente su misión es representar a los miembros de su comunidad y exigir porque las entidades administrativas cumplan con la función de satisfacer las demandas de las personas.

Al mismo tiempo, su gestión debe estar dirigida a descubrir las potencialidades de sus vecinos y motivarlos hacia la solución de sus problemas. Para lograrlo hace falta una gran sensibilidad que escapa a lo que pudiera pagar un salario.

La madeja se enreda cuando las entidades evaden sus responsabilidades. Incluso, no pocas asumen con indiferencia y lasitud el proceso de rendición de cuentas y envían a las reuniones personas sin preparación a recitar respuestas vacías. De esta forma, uno de los espacios más importantes del ejercicio de la democracia en Cuba corre el riesgo de convertirse en un ejercicio rutinario y estéril.

Más de tres décadas después de su aparición en el escenario gubernamental cubano, el delegado de la circunscripción se enfrenta a importantes desafíos. A su favor tiene el apoyo popular (más del 75 % de los electores participaron en las elecciones locales de abril de 2015) y su presencia en los principales escenarios de decisiones del país (el 50 % de los representantes en las Asambleas Provinciales y el Parlamento son delegados de la circunscripción). Sin embargo, las nuevas circunstancias precisan redimensionar su figura.

Urge encontrar fórmulas para aliviar el abultado horario de quienes asumen estos menesteres gubernamentales, pero sobre todo velar más porque se les conceda el reconocimiento que merecen ante las entidades encargadas de asumir los deberes administrativos con la ciudadanía.

Para alejarse de la distorsionada imagen del repartidor de recursos, será preciso potenciar su proyección en el trabajo social y dotarlo de herramientas legales y conocimientos sobre educación popular.

¿Por qué los delegados de la circunscripción en Cuba no cobran un salario por su gestión? Hay cosas que no se pueden pagar con dinero.


José Armando Fernández Salazar

Para mí no hay nada mejor que estar con los que quiero, riendo y escuchando a los Beatles


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