martes, 6 de diciembre de 2022

¿El vivo al pollo…?

El PP se apresura a intentar sacar lascas de los resultados de la segunda vuelta electoral española...

Néstor Pedro Nuñez Dorta en Exclusivo 02/07/2016
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Sin dudas era una jugada que se veía venir desde que, conocidos los resultados de la votación del pasado 26 de junio, el Partido Popular, PP, resultase el ganador de la consulta para elegir parlamento al adjudicarse una mayoría simple de 137 escaños, aunque no suficiente para formar gobierno propio.

Los festejos fueron por todo lo alto. Desde los balcones, Mariano Rajoy no demoró en proyectar la idea de que los españoles votaron por la “estabilidad y gobernabilidad” que “solo puede ofrecerle la derecha”.

Como se sabe, la izquierda, desde la más conservadora, representada por el Partido Obrero Socialista Español, PSOE, hasta la más liberal, agrupada en el binomio Unidos Podemos, no tuvo los resultados que esperaba y que incluso anunciaban muchas encuestas previas.

Y como quien evidentemente aspira a encasquetarse lauros antes que el oponente se recupere, Rajoy ya anunció su intención de intentar formar gobierno, y ha comenzado sus contactos con diferentes grupos y facciones presentes en el parlamento, con vistas a lograr poco más de una treintena de apoyos que le son necesarios para materializar su popósito de repetir el inquilinato en La Moncloa.

Con más razón el apuro, cuando —vale recordarlo— desde las frustradas elecciones del pasado 20 de diciembre se puso de manifiesto la generalizada oposición de los principales partidos y movimientos políticos españoles a suscribir un nuevo gobierno encabezado por el PP, y hasta el propio rey Felipe Sexto confió esta tarea al PSOE, que finalmente no pudo concretarla.

Es evidente que Rajoy y sus partidarios no quieren dejar pasar esta primera etapa de “aguas revueltas”, y en ese sentido sus arengas van dirigidas a criticar la falta de “identificación, seriedad y responsabilidad institucional” de los izquierdistas, algo que la opinión pública nacional —dicen— “no debería olvidar tan fácilmente”.

Vale tomar en cuenta que en la orilla opuesta el panorama es también muy complejo, de manera que las reacciones claves están por venir a partir de los análisis que seguramente las agrupaciones de izquierda están realizando en torno a lo acontecido en las urnas días atrás.

Lo cierto es que una posible convergencia entre el PSOE y Unidos Podemos no suma el número de parlamentarios preciso para que ambos conglomerados conformen gobierno, por lo que sería necesario gestionar la incorporación de otros grupos.

En el caso de Ciudadanos, que esta vez marcó bajas en su lista de integrantes del legislativo con respeto a diciembre, ha reiterado que no pretende dar su colaboración al PP para un regreso de Mariano Rajoy, aunque insiste en que una fórmula aceptable, que contaría con su respaldo, sería un trinomio junto al PSOE y al Partido Popular.

De manera que España vuelve a los días inciertos de las negociaciones para determinar si finalmente contará o no con gobierno definitivo, en un escenario donde todo indica que la derecha quiere imponerse de manera relámpago y con toda la amplitud que le resulte posible, mientras que la izquierda tendrá mucho que intercambiar para hacerse de una posición valedera, creíble y acatada favorablmente por la opinión pública local.


Néstor Pedro Nuñez Dorta

Periodista


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