domingo, 4 de diciembre de 2022

Derechos son derechos

Nadie puede cuestionar a Cuba que, por encima de cual-quier circunstancia, demande una vez más el cese del blo-queo norteamericano que enfrenta desde hace más de me-dio siglo...

Néstor Pedro Nuñez Dorta en Exclusivo 10/09/2016
1 comentarios
Política de EEUU con Cuba avanza… hacia más aislamiento
La comunidad internacional rechazó nuevamente el bloque impuesto por Estados Unidos a Cuba

   El respeto y la amistad no valen en tanto vacío ejercicio retórico, sino como práctica tangible y constructiva.

En consecuencia, sería de ilusos pretender que a alguien basten los bellos enunciados sin materialización como para considerar que las afrentas y acosos han sido sustituidos por la consideración y el afecto, mucho menos cuando la soga que le aprieta el cuello apenas cede un ápice. Se trata incluso de un asunto de sensatez antes que de política e ideologías.

De manera que cuando la mayor de las Antillas se apresta en este 2016 a presentar nuevamente ante la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas la demanda de que cese incondicionalmente el cerco comercial y financiero que Washington la ha impuesto por más de cincuenta años ( práctica agresiva imperial que ya ha sido rechazada veintitantas veces por ese foro mundial) no hace otra cosa que  actuar en el ejercicio de su más legítima defensa, y de poner coto definitivamente en el escenario global al uso de medidas de neto corte genocida con el propósito de que colectivos humanos se vean compulsados a asumir los dictados y pareceres de poderosos intereses foráneos.

Y no se trata de calificativos exaltados ni de fanfarria propagandística. Los promotores del bloqueo en cuyos socavones ha debido nacer y crecer setenta por ciento de los cubanos de hoy, fueron claros en sus abominables propósitos originales, divulgados sin rubor alguno en la década de los sesenta del pasado siglo: se trata, mediante las presiones económicas y financieras, rezaban los textos de entonces, de sembrar la escasez, el hambre, las carencias y la desesperanza entre los cubanos, de manera que promuevan el cambio que ponga fin a sus gobernantes e instituciones revolucionarios.

Desprecio absoluto, por cierto, a la capacidad de todo un pueblo de razonar, entender, identificar a sus verdaderos enemigos, y resistir los tremendos embates derivados del aislamiento y la asfixia, entre otras aberraciones que, por cierto, han sumado además la agresión militar y el ejercicio del terrorismo instigado y pagado por un poderoso gobierno extranjero.

Vale recordar, además, que el propio presidente norteamericano, Barack Obama, empeñado en los últimos tiempos en entablar nuevas relaciones con la Isla, ha dicho que el bloqueo es una medida obsoleta, ha pedido al Congreso su derogación, y durante su reciente presencia en La Habana instó a olvidar el pasado.

Sin embargo, muy poco se ha avanzado en ese sentido, y por tanto el camino de la esperada normalización de las relaciones bilaterales es aún una meta que se proyecta lejana y complicada, entre otras razones de orden esencial, porque el bloqueo sigue constituyendo un alto y abrupto muro a sortear.

De manera que si Cuba arremete nuevamente en la arena internacional contra semejante cerco hegemonista, no solo lo hace para consolidar una vida normal y llevadera para su pueblo, sino ahora también a favor de salvar uno de los grandes abismos que obstaculizan las relaciones bilaterales con la primera potencia capitalista, de manera que los anunciados propósitos comunes de vínculos civilizados y equitativos entre las dos naciones resulten objetivamente posibles.

Con relación a lo que sucederá el cercano octubre en la sede de Naciones Unidas, en Nueva York, seguramente resultará una repetición de lo que viene ocurriendo en ese escenario desde hace más de dos décadas: el voto aplastante del planeta a favor de los derechos de Cuba y contra lo que ya constituye el cerco agresivo más largo en la historia de nuestra especie, así como la reiteración del aislamiento global de los Estados Unidos.

Por añadidura, asistiremos además al martilleo de la insultante realidad de que aún Washington, enredado en su prepotencia, volverá a desconocer unilateralmente las demandas y los criterios del resto del orbe, una actitud netamente dogmática, absolutista e inmovilista.


Néstor Pedro Nuñez Dorta

Periodista

Se han publicado 1 comentarios


qbaneando.cu
 13/9/16 9:23

yo creo que los cubanos deberíamos tener el derecho acceder a mejores medios de Información, como deberíamos tener derecho a conocer cuales son los % de utilidades que obtiene TRD y cual otra cadena estatal... beberíamos tener derecho a incluirnos en un debate serio profundo masivo sobre nuestra economía, migración, etc

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