viernes, 2 de diciembre de 2022

Cuestión de prioridades

Queremos paz y armonía, pero con dignidad y respeto más allá de poderíos y dimensiones geográficas y demográficas...

Néstor Pedro Nuñez Dorta en Exclusivo 14/04/2021
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Relaciones Cuba Estados Unidos
Diálogo con quien respete. Por lo demás, aquí estuvimos, estamos y debemos seguir.

Si algo destaca a este país entre las naciones del planeta es la persistente y resistencia mayoritaria contra imposiciones, desafueros y tiempos duros, una ventura que, luego de más de seis décadas, forma parte casi intrínseca de nuestra manera colectiva de ser.

Y uno de los pilares claves de esa riqueza conductual y ética, es la cultivada voluntad de que más allá de otras consideraciones y episodios buenos y malos, más allá de dislates y controversias locales, más allá de juicios tácticos encontrados,  la independencia nacional y la integridad patria son sagradas, y nunca, mientras haya cubano digno, deberán volver a ser patrimonio vergonzante de un embajador extranjero, marinos borrachos que hacen urinarios de mármoles sagrados, o monopolios foráneos usurpadores de riquezas ajenas. En pocas palabras, no puede haber vuelta atrás.

Y con esa convicción marcada en lo mejor de nuestro devenir, llegamos como pueblo al ejercicio pleno de la autodeterminación a partir de 1959, aprendimos a hacer y pensar como gentes sin tutelaje externo por más de sesenta años, y aún sin obra perfecta e inamovible que proclamar (porque sencillamente no existe en la historia humana al menos hasta este día), no esperamos  sentados e impávidos por la pretendida merced de “perdonadores” de ultramar.

Queremos paz y armonía, pero con dignidad y respeto más allá de poderíos  y dimensiones geográficas y demográficas, por tanto no hay mayorías desesperadas rogando por la condescendencia ni la piedad ante altares extranjeros, mucho menos cuando  los presuntos “dioses” son dados y están atados al devaneo según les dicten los grandes poderes que mueven los hilos vitales del poder que ciertos hombres y equipos circunstancialmente representan.

Y valen estas precisiones que podrían, desde luego, ser mucho más amplias y enjundiosas, cuando a partir del cambio de inquilino en la Casa Blanca asistimos a las marchas y contramarchas ya tan habituales con respecto a la política oficial gringa hacia Cuba.

Joe Biden habló en su campaña de un “retorno” a la conducta norteamericana hacia Cuba que al cierre de su gobierno puso en marcha su colega partidista Barack Obama, ya sabemos con qué declaradas intenciones.

Poco después, y luego de las imprecaciones públicas de personeros y personeras que han hecho de la hostilidad hacia La Habana un modo de vida, sus voceros aducen que el tema cubano “no es de gran prioridad” para la nueva administración, y que el presidente no hará exactamente lo mismo  que el mandatario del que fuera vicepresidente tiempo atrás.

De hecho, sobre Cuba siguen pesando 59 años de bloqueo comercial y financiero, 240 medidas punitivas anexas de la era Trump, la reciente y deleznable decisión de incluir al país en la unilateral lista estadounidense de naciones patrocinadoras del terrorismo, y apenas días atrás, las alegaciones engañosas y politizadas que sobre Cuba contiene el informe del Departamento de Estado sobre Derechos Humanos de 2020.

Señales evidentes todas de que para unas cuestiones este país no es una “gran prioridad”, pero para otras sí. Los caminos hacia una normalización de las relaciones pueden estar demorados y tal vez no serán transitados al paso ni en la extensión esperados.

Pero lo trascendente para los que estamos aquí, en nuestra tierra, junto a nuestra historia y bajo nuestra bandera, es justo no esperar por nada ni por nadie, mucho menos ajeno, para seguir en nuestra colectiva defensa de la independencia, que nos es vital como el aire en la ruta hacia una patria inclusiva, libre de torceduras, flaquezas, tapujos, caprichos, incapacidades, insuficiencias, oportunismos, simulación y demagogia, tan facilitadoras del desastre como la saña del peor de los enemigos.


Néstor Pedro Nuñez Dorta

Periodista

Se han publicado 1 comentarios


EAB
 14/4/21 13:54

No es que sea cuestión de prioridad de Biden la mejora de las relaciones con Cuba, es que es más de los mismo, sólo que ahora el nuevo presidente se comprota como Poncio Pilatos, responsable de la crucificación de Jesús. Él simplemente está aprovechando el bloqueo y las medidas que puso el anterior gobernante, "el naranja" para ver si por fin logra poner de rodillas a Cuba, y así no queda como que él puso tal medida en medio de la pandemia, él se lavas las manos. No hay anda más parecido a un republicano que un demoórata, al final es parte del imperio.

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