viernes, 2 de diciembre de 2022

Campo de Fuego

La economía doméstica y los programas sociales ocupan el ruedo en la disputa electoral norteamericana...

Néstor Pedro Nuñez Dorta en Exclusivo 26/08/2012
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Elecciones Estados Unidos 2012
Tanto Barack como Mitt no cesan de atacarse mutuamente.

La campaña electoral norteamericana, al menos por estos días, recuerda en mucho aquellos mítines pueblerinos típicos de la titulada “democracia representativa” cubana, en los cuales los caciques partidistas agitaban con denuedo el viejo y siempre incumplido lema de “agua, caminos y escuelas”.

Y no es casualidad…hay que ser justos. Se trata de que precisamente la economía familiar y la seguridad social se han convertido en el centro de atención de los votantes estadounidenses, y los candidatos, tanto el demócrata Barack Obama como el republicano Mitt Romney, debidamente asesorados al respecto, hacen de tales asuntos el meollo de sus discursos e intervenciones públicas en su apuro por sumar simpatizantes.

Hay diferencias, desde luego. Decía un analista que ha seguido históricamente la política interna gringa que la lucha por la presidencia norteamericana para este 2012 se resume en el enfrentamiento entre dos elitistas: uno que intenta brindar una cara populista y filantrópica; otro, que puede decir lo que quiera para mostrarse afín a la gente de a píe, pero que no logra disimular el frío rostro del magnate insensible. Al final, precisaba la citada fuente, ninguno de los dos es una solución real para la debacle que vive Estados Unidos.

De hecho, la crisis general que estalló en 2008 y todavía no cede espacios fue incubada durante las sucesivas administraciones del republicano George W. Bush, y Obama, lejos de ofrecer nuevas alternativas, no ha hecho otra cosa que asumir las “soluciones” sectarias de su predecesor. En pocas palabras, dedicarse a salvar a los especuladores y multimillonarios, al fin y al cabo los sacrosantos “pilares del sistema”.

No obstante, ahora tanto Barack como Mitt no cesan de atacarse mutuamente al hablar de bienestar ciudadano, mientras cargan la mano con promesas de colocar la cotidianidad de la gente común entre sus prioridades políticas.

De hecho, el programa médico para personas de la tercera edad denominado Medicare se convirtió en días pasados en tema de polémica entre los aspirantes a la presidencia norteamericana.

Romney acusó a Obama de intentar reducir los fondos de ese plan para favorecer el paralizado programa nacional de salud que el presidente demócrata intento instaurar tiempo atrás.

Mientras, la Casa Blanca arremetió utilizando la propia carta que los republicanos le pusieron en las manos, al designar al ultraconservador Paul Ryan como compañero de boleta de Romney en calidad de aspirante a la vicepresidencia.

Los asesores del presidente en funciones recordaron una vez más que Ryan ha sido un acérrimo oponente al Medicare y a todo programa de beneficio público, y que su única preocupación es exonerar de impuestos a los sectores más pudientes de la sociedad.

De hecho, Ryan resulta uno de los más fervientes propulsores de que el Congreso apruebe medidas de recorte a la asistencia a los ancianos, y a cuanta iniciativa gire en favor de la gente más desvalida.

De manera que por esas rutas anda hoy la pugna electoral en los Estados Unidos, y a juicio de los observadores, habrá discusiones para rato sobre un asunto que, vale insistir, constituye por ahora la prioridad de quienes todavía piensan en acudir a las urnas para designar al inquilino de la Oficina Oval durante los próximos cuatro años.


Néstor Pedro Nuñez Dorta

Periodista


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