martes, 6 de diciembre de 2022

Cada vez más necesario

Contra todas las afirmaciones de los poderosos, el Movimiento de Países No Alineados adquiere mayor vigencia en estos tiempos

Néstor Pedro Nuñez Dorta en Exclusivo 24/05/2012
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Foto Oficial de la Cumbre del MNOAL
Cumbre del MNOAL.

En la lógica imperial el asunto estaba más que claro. Si con el derrumbe de la Unión Soviética y las naciones socialistas de Europa del Este la historia “llegó a su fin”, para qué entonces la existencia de un conglomerado de países tercermundistas nacido al calor del no alineamiento.

Y ciertamente, por aquellos aciagos años no fueron incluso pocos los confundidos y desalentados en las propias filas de los empobrecidos. Solo que la dinámica agresiva y expansiva de los pretendidos jefes globales demostró lo contrario. Lejos de perder espacio para intentar ejercer sus criterios y políticas, los Países No Alineados (NOAL) enfrentaban nuevos y más brutales desafíos que demandaban su unidad y desarrollo.

Porque a tono con la verdad histórica, si bien el mundo a fines del siglo veinte estaba signado por dos polos ideológicos opuestos, tanto la URSS como las naciones socialistas ejercieron siempre como aliados de las fuerzas progresistas, revolucionarias, anticolonialistas y antiimperialistas. Mientras, en el otro extremo, Washington solo se mostró complaciente con los regímenes de la peor calaña a escala mundial.

Pero, volviendo a nuestros días, hablábamos de una lucha redoblada del llamado Tercer Mundo. Y es que las apetencias desbocadas de los poderosos están colocando a la humanidad al borde del abismo.

Bajo el manto de la “guerra antiterrorista” se arremete militarmente a diestra y siniestra en todo el planeta, a la vez que crece el peligro de destrucción nuclear ante las intenciones de la Casa Blanca de evitar a toda costa la reorganización o el surgimiento de “nuevas potencias”, concretamente de Rusia y China.

Mientras, en el terreno económico, la crisis es el signo distintivo de una economía excluyente, que bajo las banderas de neoliberalismo está socavando incluso a los propios aliados europeos de un imperio de vestiduras rasgadas por las debacles financiera, inmobiliaria, bancaria, productiva y laboral, entre otras.

Por otra parte, el capitalismo y su depredación desmedida socava el medio ambiente a extremos de hecatombe y pone en riesgo la propia existencia de nuestra especie.

De manera que, a grandes rasgos, no existen hoy menos peligros y problemas para los pueblos del orbe que los que caracterizaron el siglo veinte, e incluso algunos de los actuales tienen tintes claros de insoslayable ultimátum para el hombre.

Y ha sido precisamente esa apreciación, la que llevó a las fuerzas y gobiernos más progresistas y lúcidos a demandar la reactivación y reorientación de los No Alineados a partir de los nuevos tiempos y exigencias.

Por ese camino, este año tendrá lugar en Teherán, en el Irán amenazado por las fuerzas imperialistas, la Décimo Sexta Cumbre de los NOAL, que en su reciente reunión preparatoria a escala ministerial ya apuntó entre los temas claves de su agenda la condena a la insistente agresividad norteamericana y de sus aliados y agentes locales contra los pueblos de Asia Central y Oriente Medio.

Pero además, fijó para 2015 su Décimo Séptimo encuentro al más alto nivel en Caracas, en la Venezuela Bolivariana, lo que asegura la continuidad de una presidencia combativa y vertical al frente de un conglomerado que ya suma ciento veinte miembros en sus filas, a pesar de los agoreros que anunciaron el final y la inutilidad de los NOAL luego de los tristes acontecimientos políticos que cerraron la pasada centuria.

Cuba, que fue miembro fundador de los NOAL en 1961 en Belgrado, la capital de la hoy desmembrada Yugoslavia, se precia de su papel activo en los NOAL, entidad que ha presidido luego de las Cumbres de 1979 y 2006, realizadas en La Habana, en el entendido de que para los empobrecidos del orbe todavía queda una larga y tenaz lucha por la justicia y la equidad, y por hacer de este planeta un emporio de solidaridad, entendimiento y paz.


Néstor Pedro Nuñez Dorta

Periodista


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