viernes, 9 de diciembre de 2022

Aplicar nuevas ideas preservando la unidad de los cubanos

La Revolución cubana conduce a su pueblo hacia nuevas cotas sin renunciar a las banderas que la identifican, sorteando dificultades y corrigiéndose a si misma...

Frank Agüero Gómez en Exclusivo 28/12/2011
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Vendedor de productos agrícolas de forma ambulatoria
Se amplía la figura de carretillero a la condición de vendedor de productos agrícolas ambulatorios.

Convencida de que el crecimiento económico durante el último año  no complace del todo, aunque tampoco avergüenza, la población cubana se asoma al 2012 con avances sostenidos que evidencian la voluntad del país de continuar actualizando el socialismo. 

No sorprende a los que conocen las dificultades que ha tenido que encarar la mayor del Caribe y el empeño de su pueblo para hallarles viables soluciones.

Las realidades del mundo contemporáneo exigen repensar, crear y poner en ejecución nuevas ideas. De otro modo no se podrían alcanzar aspiraciones irrenunciables  ni preservar las conquistas de 53 años de práctica revolucionaria, cuyos efectos se aprecian en la fortaleza moral y calidad de vida de la  familia  cubana.

Aún sin concluir el año 2011 se pronosticaba un crecimiento económico del 2,7 por ciento del producto interno bruto,  desempeño que las autoridades del país califican de favorable y discreto.

Es modesto y no llegó al 3 por ciento previsto, aunque es apreciable lo alcanzado en indicadores fundamentales. Entre otros, el balance positivo en el comercio exterior, disminución del consumo de combustible y lubricantes e incremento de la eficiencia energética, reducción de gastos presupuestados, relación favorable salario medio-productividad del trabajo y restablecimiento de la credibilidad financiera internacional del país.

Se consideran desfavorables los incumplimientos en la producción de alimentos, que obligó al país a erogar casi 50 millones de dólares adicionales incluidos en  los más de mil 700 millones dedicados a la importación de este importante rublo; además de atrasos en los planes de inversiones, insuficiencias en las ventas planificadas de bienes y servicios y también en los planes de transportaciones de pasajeros
A la capacidad adquisitiva del salario de los cubanos no llegan directamente todos los avances macroeconómicos, aunque de por sí sorprende que la emprendida reorganización de la economía, en busca de una imprescindible eficiencia, no lance a la calle a cientos de miles de trabajadores, ni se produzca el cierre de escuelas, centros asistenciales de salud ni de otros servicios públicos, a pesar de las variables que se acometen en  favor del ahorro.

Durante el 2011 disminuyeron los empleados en el sector estatal y creció  el nivel de los ocupados en la economía un 0,3 por ciento, cifra que revela el ascenso del autoempleo a casi 355 mil personas y la incorporación de nueva fuerza a la explotación de tierras ociosas, amparados en  normativas flexibles, beneficios bancarios y exenciones tributarias en correspondencia con la prioridad que se concede a las variantes productivas en desarrollo de gestión no estatal.

Se mantuvo el financiamiento del Estado para el funcionamiento de los servicios educativos, de salud, actividades culturales y deportivas, la atención a las instituciones de asistencia social, los subsidios a la canasta familiar básica, a las personas con situación financiera crítica y las subvenciones a los gastos por pensiones y jubilaciones  dentro del voluminoso presupuesto de la Seguridad Social.

Si bien son realidades contrastantes con lo que encaran millones de ciudadanos en otras latitudes, lo cierto es que para algunos resultan incomprensibles, acostumbrados a escuchar o leer informes catastróficos sobre la vida cubana.

Quienes habitualmente disfrutan de estabilidad y bienestar material, sin interesarse en qué mundo viven, y para los deslumbrados por el consumismo y los progresos tecnológicos que publicitan con desmesura  los grandes medios comerciales, tales hechos se interpretan más como propaganda oficialista que  como verdades incuestionables.

RETOS DE LA UNICA RUTA

Tal como demanda su población y los amigos que la defienden más allá de las fronteras nacionales, la Revolución cubana no renuncia a ninguna de sus emblemáticas banderas.

Corrige insuficiencias y deformaciones acumuladas en el  tránsito hacia la obtención del máximo de justicia social para su pueblo y el mundo.

Encara también inexperiencias y conductas miméticas derivadas de otros modelos: uno fracasado por su incapacidad de preservar la existencia humana,  y otro malogrado al no observar los cuidados prenatales para alumbrar el ideal comunista, aún en gestación. 

La adopción de los lineamientos económicos y sociales del VI Congreso del Partido, el seguimiento puntual de su instrumentación en la vida nacional y, parejamente, la formulación teórica de los principios del modelo cubano de desarrollo socialista, forman parte de la actualización de la Revolución a que llamó su máximo jefe y guía, el Comandante en Jefe Fidel Castro.

Sin el rescate  de la disciplina en todos los niveles de la sociedad, la sistematicidad  y congruencia de las decisiones, aparejado con las batallas contra dogmatismos mentales, la corrupción de “cuello blanco” y la que genera en delitos vulgares, como advierten la dirección del Partido y del Gobierno, no serían posible avanzar hacia el perfeccionamiento del  socialismo y el bienestar material y moral de la población.

El camino solo se ha iniciado. Dicho en términos agrícolas: aún es temprano para la cosecha  Faltan muchas posturas y semillas en el surco de la nación. Se requieren más trabajo, cultivo y poda de las nuevas ideas y proyectos. No se excluyen imponderables de plagas dañinas y de epidemias externas derivadas de la crisis general y del permanente bloqueo Tampoco es tiempo para la autocomplacencia. 

EL CUENTA MILLAS DE LA VELOCIDAD

Como ha insistido el General de Ejército Raúl Castro, la trascendencia de la tarea que se ha impuesto el país, no admite apresuramientos, actos voluntaristas ni errores de cálculo.

Equivocarse no solo supone la supervivencia de las fundamentales transformaciones que caracterizan a Cuba como el primer estado revolucionario del continente, brújula y soporte de los nuevos tiempos que se viven en la región.

Uno o varios errores sin subsanar a tiempo pondrían en riesgo la propia existencia de la nación, como ente colectivo independiente y parte del eje que contribuye al equilibrio del mundo.

A los irrenunciables apetitos de los poderosos vecinos del norte, cuyas pretensiones hegemónicas advirtió José Martí desde el siglo XIX, se unen las intenciones de quienes sueñan con la restauración capitalista, y de sus vasallos renuentes a vivir sin los cuantiosos estipendios destinados a la subversión interna.

No quebrar el mayor logro de la Revolución y el Socialismo, --la unidad de todas las generaciones de cubanos, y de la mayoría en torno a la estrategia diseñada por el Partido y Gobierno con el criterio masivo del pueblo--, constituye el cuenta milla que registra  la velocidad aceptable para las innovaciones y advierte la necesidad de regular los mecanismos que las implementarían.

Este es el mensaje principal que emana de los tres trascendentes eventos de diciembre último de los máximos órganos del Gobierno, el Estado y el III Pleno del Comité Central del Partido, dedicados al análisis de la ejecución de los planes y presupuestos del nuevo año y a reflexionar sobre la implementación de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución.
Aunque no lo reconozcan los adversarios ideológicos, ni aquellos que ven con cínica sordidez los avances de la Revolución, es grande e irreversible el tramo recorrido desde que fue expulsada la última tiranía que defendía los intereses imperiales en la mayor de las Antillas.

Los continuadores de la obra iniciada justamente el Primero de Enero de 1959 no pierden esto de vista, ni su compromiso histórico con las generaciones anteriores que dieron sacrificio y sangre a la consumación de la independencia y la dignidad de los cubanos.  

Y coinciden en que vale la pena defenderla y seguirla acompañando.


Frank Agüero Gómez


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