lunes, 22 de abril de 2024

Alerta regional

La victoria de la derecha en Argentina no es casualidad...

Néstor Pedro Nuñez Dorta en Exclusivo 28/11/2015
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Se ha denunciado en estos tiempos  más de una vez: hay un intenso intento de reverdecimiento de las tendencias retrógradas en América Latina y el Caribe, una de cuyas manifestaciones ha sido la ascensión del derechista Mauricio Macri a la presidencia de Argentina mediante el llevado y traído balotaje de este 22 de noviembre.

Un “trabajo” mancomunado que se inscribe, sin dudas, en la  estrategia hegemonista norteamericana dedicada a sentar plazas favorables y anuentes en todo el planeta, y que encuentra inmediatos aliados en los segmentos locales ligados e identificados con semejante nociva tendencia.

Y si en lo más íntimo las oligarquías regionales desplazadas del gobierno no difieren en su desprecio irracional contra sus propios pueblos y contra toda idea de verdadera justicia social y progreso independiente (y algunas de ellas lo demuestran abiertamente e incluso apelando a la más descarnada violencia), las nuevas tácticas tienden a acudir al maquillaje propagandístico, la retórica amorosa y familiar, la imagen iridiscente, y el uso apabullante de la maquinaria mediática para hacer sentir y lograr sus propósitos sobredimensionado las pretendidas “virtudes” del bando propio, a la vez que demonizando a sus oponentes mediante la mentira y la tergiversación.

De manera que si acudir sin trabas a las urnas, como sucedió hace horas en Argentina, podría ser calificado -en tanto acción concreta- como una suerte de fiesta cívica, las enormes asimetrías y burdas manipulaciones de un sector (opulento) para desdibujar al otro, desdicen de la honestidad y la seriedad que deben ser también atributos vitales de una real democracia.

Y mientras en Buenos Aires los ganadores hoy hablan de un país para todos, de relaciones con todos, y de un bienestar generalizado, no pocos recuerdan los lazos de Macri con personajes tan ácidos y agresivos como el español José María Aznar, el paramilitarista colombiano Alvaro Uribe, el sionista Benjamín Netanyaju, y con toda una legión de ultraconservadores, golpistas y hegemonistas neoliberalizantes.

Al mismo tiempo (y no puede ignorarse esta señal), los medios de prensa oligárquicos ya hablan sin tapujos de poner en la calle a los militares condenados por el asesinato y desaparición de más de treinta mil argentinos en la década de los setenta, período de deleznable terrorismo oficial en el cual la familia Macri multiplicó sus empresas, de diez a más de cuarenta.

De manera que Argentina emerge hoy como un “laboratorio imperial para el cambio derechista” en el seno de otra área geográfica estratégica para los halcones de Washington, no solo por su inmediatez geográfica, sino además por sus enormes fuentes de recursos.

En pocas palabras, el históricamente apetecible “traspatio de los Estados Unidos”, en el que seguramente sobrevendrán similares intentos como el fructificado en aquella nación austral…vivir para ver.

Y en tanto, del lado de la izquierda regional involucrada  en las lides de gobierno, figuras como el presidente boliviano Alvaro García Linera  proyectan algunas de las tácticas que entienden básicas para oponerse al desboque de la derecha, con más razón luego de los sucesos políticos argentinos.

Para García Linera es perentorio que los gobiernos progresistas en ejercicio reconozcan y rectifiquen sus decisiones equivocadas; luchen a brazo partido por  mantener y desarrollar la unidad del bloque social que  propició el proceso de democratización regional; ejerzan una efectiva y eficaz gestión económica en beneficio de las mayorías tradicionalmente expoliadas, y cuiden de que sus decisiones nunca afecten a aquellos que, expresa textualmente, “no nos va a abandonar nunca. A los más pobres, a los más humildes, a los más maltratados”.


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Néstor Pedro Nuñez Dorta

Periodista


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