jueves, 1 de diciembre de 2022

Vilma

Una mujer que prefirió la flor de la Sierra frente a las perlas que le pertenecían de su cuna rica ...

Narciso Amador Fernández Ramírez en Exclusivo 09/04/2017
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Vilma
Vilma fue una mujer que prefirió la flor de la Sierra frente a las perlas que le pertenecían de su cuna rica.

La tarea más difícil de la Revolución que nacía se la dio Fidel a Vilma: la de dignificar a la mujer cubana.

Ana Betancourt había dado la clarinada emancipadora allá por 1869 cuando en Guáimaro se pronunció por la igualdad de la mujer, en un país donde todo era esclavo.

Sin embargo, fue a la Déborah de la clandestinidad. A la compañera eficaz de Frank País en Santiago de Cuba y la de Raúl, en el II Frente, a quien le tocó la enorme pero honrosa responsabilidad de trabajar por la igualdad de las féminas de esta isla.

Fundadora de la Federación de Mujeres Cubanas y su presidenta de siempre fue Vilma Espín Guillois, la santiaguera nacida el 7 de abril de 1930, la que más y mejor luchó por los derechos de sus coterráneas.

A raíz del fallecimiento de la Heroína de la República de Cuba, ocurrido el 18 de junio de 2007, Fidel en su Reflexión titulada Las luchas de Vilma afirmó con orgullo:

 “He sido testigo durante casi medio siglo de las luchas de Vilma. (…) no se inmutaba ante peligro alguno. (…) Su voz dulce, firme y oportuna, siempre se escuchó con gran respeto en las reuniones del Partido, el Estado y las organizaciones de masas. Los deberes revolucionarios y su inmenso trabajo nunca le impidieron (…) cumplir sus responsabilidades como compañera leal y madre de numerosos hijos”.

Un merecido elogio a quien con firmeza y dulzura supo afrontar con éxito todas las responsabilidades que le fueran asignadas, sin que por ello dejara de ser la esposa amantísima, ni la madre y abuela amorosa que siempre fuera.

Su voz educada para el canto arrullaba a los hijos con canciones hermosísimas. La misma voz que se alzó enérgica en las manifestaciones contra la tiranía de Batista y en cuanta tribuna hizo falta que pusiera en alto el nombre de la Revolución cubana y el de sus mujeres.

Vilma supo ser dulce y enérgica. Así la recuerda Asela de los Santos, su amiga desde los tiempos universitarios, allá por 1948: “Ella no escatimó nada, aun a riesgo de su vida. Actuaba de forma inteligente, serena, reflexiva, pero con gran valentía y asumía cada vez más responsabilidades.

“La personalidad de Vilma y el apoyo de Fidel fueron determinantes en la lucha por los derechos de la mujer, en ayudar a comprender que la mujer debía ocupar su lugar en la sociedad, dejar atrás el machismo. Fue en la lucha por los derechos de la mujer que ella comprendió el papel de la Federación entonces y el que tiene todavía”.

También así nos las trae al presente su hija Mariela Castro, quien tiene entre sus grandes orgullos el ejemplo recibido de sus padres, con el de Vilma en primerísimo lugar: “Nos enseñaron a amar, a ser románticos, a creer en las personas, aun cuando te engañen. Esa pareja nos transmitió valores importantes”.

Una chilena, Mireya Baltra, exministra durante el Gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende, ponderó sus virtudes al afirmar de la Mariana cubana de la segunda mitad del siglo XX: “Vilma encabeza en la década del 60 la batalla ideológica para eliminar la cultura atrasada de prejuicios, los estereotipos sexuales tradicionales, los tabúes, o sea eliminar la desigualdad de género. (…) incansable promueve a través de la FMC la preparación ideológica y política de las mujeres (…) Promueve en todos los planos la incorporación de la mujer al trabajo, creando diversos talleres que posibilitan salir a miles de mujeres de la esclavitud doméstica”.

Raúl Castro, su esposo desde 1959 y padre de sus cuatro hijos, tuvo palabras de agradecimiento para el Ballet Nacional de Cuba cuando la emblemática institución llevó a escena el ballet Vilma.

Así escribió el presidente cubano en carta dirigida a Alicia Alonso: “Ustedes hicieron un hermoso homenaje a Vilma y a la Federación de Mujeres Cubanas, obra a la que dedicó la mayor parte de su vida. (…) Este fue un proyecto nacido del cariño más hondo hacia ella, como ser humano y como revolucionaria, y de un compromiso entrañable con la Patria”.

Allá en la Sierra Cristal, entre el poblado de Mayarí Arriba y las lomas de Mícara, está el Mausoleo del II Frente, y en el corazón de una roca de granito gris reposan sus cenizas. Partió de la vida el 18 de junio de 2007; pero en la acción ha vuelto millones de veces, como millones de veces ha vuelto ante lo mal hecho.

Si Armando Hart calificó a Celia como la flor más auténtica de la Revolución, su hija, Celia María Hart Santamaría, la descendiente también de Haydée, en una hermosa carta que tituló Mensaje de amor a destiempo, calificó a Vilma como la revolucionaria más bonita y la comparó con una espigada azucena.

Una mujer que prefirió la flor de la Sierra frente a las perlas que le pertenecían de su cuna rica. Vilma está con nosotros.


Narciso Amador Fernández Ramírez

Periodista que prefiere escribir de historia como si estuviera reportando el acontecer de hoy


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