martes, 6 de diciembre de 2022

¡Puño en alto, libro abierto!

Ya son 40 años del inicio de la Campaña de Alfabetización en Nicaragua por parte del Contingente Pedagógico cubano Augusto César Sandino…

Liz Armas Pedraza en Exclusivo 12/11/2019
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Al terminar la labor de los maestros cubanos en Nicaragua se había reducido la tasa de analfabetismo de un 50.35% a un 12.96%. (Fuente: www.enel.gob.ni)

Suena la alarma, son las 5:00 a.m. María Esther se levanta, toma un buchito de café, se echa agua en la cara, mientras repasa mentalmente el día. Empieza el ajetreo en la casa, se alistan sus nietos para ir a la escuela, su mamá, que se despertó junto con ella, prepara las meriendas y el almuerzo. Cuando todo vuelve a la calma, pasa “el trillo” a los pasillos. Luego, coge un bolso y sale a la calle, no tiene ningún lugar específico al que ir, pero no puede quedarse quieta en la casa, algo se le ocurrirá.

“Yo empecé a estudiar Licenciatura en Pedagogía especializada en Maestra Primaria cuando tenía 16. Pasé los cuatro años de la carrera en la escuela Salvador Allende, donde también estudiaban los macarencos. Hace poco me jubilé y todavía no me acostumbro”.

Una de las mejores experiencias, y la más peligrosa también, que vivó María Esther como maestra ocurrió durante el año 1979.

“Estaba por aquel entonces trabajando en un internado con niños sin amparo filiar. Ahí un día me dicen que había sido seleccionada para formar parte del Contingente Pedagógico Augusto César Sandino, esa iba a ser la primera Cruzada Nacional de alfabetizadores en Nicaragua”.

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Los inicios del Contingente Pedagógico Augusto César Sandino datan del 26 de Julio de 1979, cuando en la Plaza Mayor General Calixto García, de Holguín, se efectuó un acto de homenaje a la Revolución Sandinista. En este lugar, Fidel Castro explicó la situación en la que se encontraba Nicaragua, pues acababan de derrotar a una fuerte dictadura. Los índices de analfabetismo en la nación centroamericana eran elevados.

 “Si para realizar una gran campaña de educación no son suficientes los maestros en Nicaragua, estamos dispuestos a enviarles cuantos maestros necesiten”, dijo Fidel.

Al poco tiempo, tras un proceso de selección, se integró un Contingente de 1200 profesores, compuesto mayoritariamente por jóvenes, con un promedio de 26 años de edad. Pronto se convirtieron en 2 000 maestros y maestras, de los cuales 900 eran mujeres.

Trabajaron en 92 municipios ubicados en las costas Atlántica y Pacífica de Nicaragua. La labor en la Costa Atlántica fue la más intensa y difícil. No obstante, esto no dificultó que crearan 2 000 huertos escolares, más de 4 600 círculos de interés y ofrecieran 5 400 conferencias sobre temas de salud, según consta el sitio Ministerio de Educación de Nicaragua.

En 1979 se integró un Contingente de 1200 profesores, compuesto mayoritariamente por jóvenes que fueron de maestros a Nicaragua (Fuente: Mined de Nicaragua)

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“La Revolución nicaragüense triunfó en julio y nosotros llegamos allá en agosto. Todavía todo estaba muy reciente, las guerras, la miseria. Las condiciones eran muy malas.

Me pusieron a trabajar en un lugar que se llama Chichigalpa. Tuvimos que trasladarnos en caballo y yo iba con mucho miedo porque todo estaba muy oscuro, y además con una mano había que ir quitando hierbas para poder avanzar. Fueron tres horas de viaje, llegué con las manos y pies llenos de arañazos.

La casa donde me quedaba era un bohío que no tenía corriente eléctrica ni puertas. Había que tomar agua y bañarse en el río, para dormir tampoco había cama, si no lo que se conoce como tijeras, junto con los animales del lugar.

Al principio los pobladores no confiaban en nosotros. En varias ocasiones nos tuvieron que esconder en las comunidades porque nos buscaban para matarnos. Incluso, cuatro compañeros nuestros fueron asesinados en manos de la contrarrevolución nicaragüense”.

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El 7 de junio de 1981 dos maestros cubanos fueron atacados por sorpresa por una banda. Uno de los jóvenes alfabetizadores, Francisco Concepción Castillo de 29 años, resultó gravemente herido de un balazo. El herido fue llevado a recibir asistencia médica y aunque había perdido mucha sangre, pero llegó con vida al puesto médico de primeros auxilios. Por la gravedad de sus heridas y la atención que requería se trasladó a Cuba, donde falleció el 6 de septiembre a pesar de los esfuerzos médicos por salvarle la vida.

Luego, el 21 de octubre de ese mismo año otra de las bandas terroristas financiadas y abastecidas por la CIA, atacó a los maestros cubanos Pedro Pablo Rivera Cué, de 26 años y Bárbaro Rodríguez Hernández, de 27, que resultaron acribillados a balazos junto a dos de sus alumnos campesinos que los acompañaban, con el objetivo de amainar la campaña de alfabetización que se vivía en Nicaragua.

Al día siguiente Fidel recibió un mensaje de Daniel Ortega Saavedra, coordinador de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional de Nicaragua, en el que se decía: “en esta hora de dolor común, nuestro pueblo quiere reafirmar su voluntad de seguir adelante en nuestra lucha por una Nicaragua nueva, en cuya construcción, los maestros cubanos están contribuyendo con generosidad y alto espíritu internacionalista”.

Ceremonia en homenaje a Pedro Pablo Rivera Cué y Bárbaro Rodríguez Hernández, maestros internacionalistas asesinados en Nicaragua (Fuente: Tomada del blog Nicaragua Internacionalista)

Otro maestro cubano asesinado en Nicaragua fue Águedo Morales Reina, de 28 años, quien falleció el 4 de diciembre de 1981. El joven cayó en una emboscada tendida por la Contra nicaragüense en la que recibió tres balazos que pusieron fin a su vida.

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“Para alfabetizar me tenía que montar diariamente en un caballo. Las clases habían que darlas en las casas de las personas porque no habían escuelas, así los enseñábamos a leer y escribir.

Con la ayuda de los propios campesinos a los que estábamos alfabetizando logramos hacer un aula en el centro del pueblo. Por las mañanas trabajábamos con los niños de edad primaria y en la noche con los adultos. Había personas de todas las edades, 15, 40, o 70 años que estaban en primer grado porque no sabían nada, ni siquiera firmar.

Nuestro objetivo era que como mínimo cada persona supiera leer y escribir su nombre. En ese pueblo estuve un curso, y todos terminamos muy contentos porque se veían los resultados en el desempeño de las personas.

Un año después, me cambiaron para Posoltega. Allí me incorporé en un aula a trabajar con niños y adultos, que ya habían recibido los beneficios del primer curso, pero tenían que profundizar en los conocimientos adquiridos. Así pasó otro año, hasta que terminamos la primera y única cruzada nacional de alfabetización de maestros cubanos en Nicaragua”.

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Al terminar la labor de los maestros cubanos en Nicaragua, se habían construido 700 nuevas escuelas. Además, enseñaron a leer y escribir a 406,056 nicaragüenses, reduciendo la tasa de analfabetismo de un 50.35% a un 12.96%.

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Al regreso de Nicaragua, María Esther se incorporó como maestra a la Escuela Especial "Anhelos de Celia" (Foto: Liz Armas Pedraza/Cubahora)

Ya son 40 años del inicio de la Campaña de Alfabetización en Nicaragua por parte del Contingente cubano Augusto César Sandino. María Esther explica que ahí adquirió la manía de estar en movimiento todo el tiempo, haciendo algo útil. Se va con su bolso bajo el brazo, no tiene ningún lugar específico al que ir, pero no puede quedarse quieta en la casa, algo se le ocurrirá… Mientras tanto, tararea el estribillo de una canción:

¡Puño en alto, libro abierto! Todo el pueblo a la Cruzada Nacional. Ganaremos el destino de ser hijos de Sandino convirtiendo la oscurana en claridad. Avancemos, brigadistas, guerrilleros de la alfabetización, tu machete es la cartilla para aniquilar de un tajo la ignorancia y el error. (Himno de la Cruzada Nacional de Alfabetización, compuesto y musicalizado por Carlos Mejía Godoy).


Liz Armas Pedraza

Amante de los datos y el deporte. Periodista y cubana.


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