viernes, 2 de diciembre de 2022

La Flor de la Mariposa, la leyenda detrás del símbolo

Cuentan las leyendas llegadas a nuestros días a través de la tradición oral, que en ramilletes de La Mariposa viajaban mensajes clandestinos en la manigua y la ciudad...

Laura Mercedes Giraldez Collera en Exclusivo 13/10/2020
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Mariposa blanca flor nacional de Cuba
La Mariposa -como se le conoce en la Mayor de las Antillas-, posee un alto valor simbólico e histórico para los cubanos. (Radio Rebelde).

En el cabello o adornando los vestidos de las mambisas cubanas, viajaba la Flor de la Mariposa durante las guerras de independencia que libraba nuestro país contra la metrópoli española. Cuentan las leyendas llegadas a nuestros días a través de la tradición oral, que en ramilletes de dicha planta viajaban mensajes clandestinos en la manigua y la ciudad.

La Mariposa -como se le conoce en la Mayor de las Antillas-, posee un alto valor simbólico e histórico para los cubanos, pues además de su presencia en los campos insurrectos, la blancura de sus pétalos representa la paz y la pureza, mientras que el diseño de su tallo, donde las flores están sujetas a una misma espiga, ofrece un sentido de unidad, rectitud y fortaleza, características de nuestro pueblo.

Por otra parte, su introducción en tierras cubanas data de una fecha remota, por lo cual se naturalizó y esparció por todo el territorio nacional, de forma tal que crece hasta en las más elevadas lomas, los más hermosos jardines y patios de la Isla, a lo cual ha contribuido su fácil propagación y cultivo y los disímiles usos que tiene en Cuba.

Por su delicadeza, gracia y esbeltez, dicha planta es asociada a aquellas mujeres cubanas que apoyaban al Ejército Libertador llevando informaciones de un sitio a otro en el tallo de La Mariposa.

Por estas razones, cuando en 1936 el Jardín de la Paz de la ciudad de La Plata, en Argentina, le pidió a Cuba, como al resto de los países del continente, su Flor Simbólica Nacional, se designó a esa planta, a pesar de no ser endémica de nuestros campos, donde encontró un perfecto hábitat.

AFIANZAR EL SENTIMIENTO IDENTITARIO

El proyecto del Jardín de la Paz estuvo dirigido por el ingeniero Alberto V. Oitaven, director de Parques y Jardines de La Plata, Argentina, quien se había propuesto crear un espacio donde pudiesen exhibirse las flores simbólicas de varios países, crenados lazos de confraternidad entre las naciones representadas en dicho jardín, así como una muestra de amor a la Naturaleza.

La idea llegaba en un contexto realmente tenebroso para la humanidad, pues ya eran notables las tensiones entre las potencias europeas, que tres años más tarde se enfrentarían en la Segunda Guerra Mundial. Cuba aprovechó la invitación argentina para escoger un atributo de nuestra flora que permitiese afianzar el sentimiento identitario y demás valores del pueblo.

Para dicho proceso de selección la Secretaría de Agricultura constituyó una comisión integrada por destacados botánicos cubanos, entre los que se encontraban: Juan Tomás Roig, jefe del departamento de Botánica de la Estación Agronómica Experimental de Santiago de las Vegas, Antonio Ponce de León, director del Jardín Botánico de la Universidad de La Habana, H. Monteagudo, catedrático de Filotecnia de la Escuela de Ingeniería Agronómica de dicha institución, José M. Santos y Félix Malberti, director de Agricultura y jefe de la sección de Consultas y Cultivos, respectivamente, de la Secretaría de Agricultura.

Entre otras temáticas, dichos expertos botánicos se debatieron entre la necesidad de escoger una flor autóctona o no, además de tener en cuenta su popularidad entre los cubanos, y otras cuestiones históricas -las que ya conocemos-.

Finalmente, tras ser sometidas a votación las seis flores nominadas, las posiciones quedaron de la siguiente forma: en primer lugar, la Mariposa Blanca, seguida por el Galán de la Noche, el Jacinto de Agua, el Lirio de San Juan, el Aguinaldo y el Garbancillo.

SILVESTRE EN TODA CUBA

La Mariposa Blanca, cuyo nombre científico es Hedychium Coronarium Koenig, de la familia de las Zingiberáceas (alpiniáceas), es oriunda de Viet-Nam, pero se adaptó al clima cubano, por lo cual se naturalizó al punto de crecer silvestre en toda Cuba.

La también llamada en otras naciones Caña de ámbar, crece en lugares húmedos, sobre todo a orillas de ríos y cañadas, a veces de forma espontánea.

Su época de floración es durante los meses lluviosos, durante el verano hasta octubre.  Finalmente, la planta mide aproximadamente metro y medio de alto.  Las flores van naciendo como tubos delgados hasta desplegar su corola de tres pétalos, uno de los cuales posee el limbo más ancho y hendido que los demás. La apariencia de dicha colora y los pistilos largos, han propiciado que en Cuba se le llame Mariposa.  

Esta plata valida nuestra identidad a través de elementos de la flora. Su presencia en la formación de la nación y la nacionalidad cubanas es indiscutible, no en valde el 13 de octubre de 1936 fue declarada Flor Nacional de Cuba.


Laura Mercedes Giraldez Collera

Periodista


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