viernes, 9 de diciembre de 2022

Juan Rius Rivera, un mambí puertorriqueño

Fue el hijo de esa isla hermana que más alto grado alcanzó en la oficialidad mambisa...

Pedro Antonio García Fernández en Exclusivo 20/09/2014
3 comentarios

En sus luchas por la emancipación nacional, los pueblos cubano y puertorriqueño siempre han marchado juntos. Al redactar las bases del Partido Revolucionario Cubano (PRC), José Martí señaló como objetivo de la organización, además de lograr la independencia de Cuba, “fomentar y auxiliar la de Puerto Rico”.

También Antonio Maceo, en plena coincidencia con el Apóstol, se había manifestado favorable a ayudar a los borinqueños en su lucha de liberación nacional, como se refleja en la carta enviada a Anselmo Valdés, con fecha del 6 de junio de 1884.

“Cuando Cuba sea independiente, solicitaré al Gobierno que se constituya, permiso para hacer la libertad de Puerto Rico, pues no me gustaría entregar la espada dejando esclava esa porción de América, pero si no coronare mis fines, entregaré el sable pidiendo a mis compañeros hagan lo mismo” decía en la misiva.

Ya en pleno siglo XX, incluso en los parlamentos burgueses de la república neocolonial, se levantaron voces en la bancada de la oposición, como las de Eduardo Chibás y de los senadores y representantes comunistas, que clamaron por la descolonización de la Isla hermana, sojuzgada por los Esrados Unidos.

No es hasta el triunfo de la Revolución que un gobierno cubano se planteó el apoyo a la lucha de independencia puertorriqueña como una cuestión de principio. El 22 de enero de 1959, Fidel declaró: "Soy martiano sobre el problema de Puerto Rico. Marti era partidario de un Puerto Rico libre”.

“Creo que es una opinión que la puedo sostener, un sentimiento que emana de nuestra tradición libertadora.", añadía el líder histórico de la Revolución. Desde entonces y hasta nuestros días, Cuba se ha pronunciado en los organismos internacionales a favor de la independencia de la isla hermana.

Los cubanos nunca olvidamos que cerca de dos mil borinqueños dieron su vida por nuestra independencia durante los 30 años en que transcurrieron las tres guerras de independencia.   

Entre los hijos de Puerto Rico que más se destacaron en el Ejercito Libertador, de acuerdo con el historiador Emilio Roig de Leuchsenring, estaban los coroneles José Semidei, Enrique Malaret y Guillermo Fernández Mascaró, y los tenientes coroneles Modesto Tirado y Enrique Molina.

Ramón Emeterio Betances, el Padre de la Patria borinqueña, al convocar a ambos pueblos a unir esfuerzos, proclamó: “Somos hermanos, somos uno en la desgracia; seamos uno también en la Revolución y en la Independencia de Cuba y Puerto Rico. Así podremos formar mañana la confederación de las Antillas”.

Precisamente fue Betances quien logró contactar con los emigrados revolucionarios cubanos que preparaban expediciones armadas para el Ejército Libertador, al puertorriqueño que alcanzó el más alto grado en la oficialidad mambisa: el mayor general Juan Rius Rivera.

Un borinqueño en la manigua cubana

Rius Rivera nació en Mayagüez, Puerto Rico, el 26 de agosto de 1848. Durante la guerra del 68 abandonó sus estudios en España y partió hacia los Estados Unidos para incorporarse a la insurrección cubana. Se enroló en la expedición del yate Anna y desembarcó por el norte de Oriente el 19 de enero de 1870.

Combatió bajo las órdenes de Calixto García, Máximo Gómez y Antonio Maceo, y se destacó en las acciones de Santa María del Ocujal (23 de septiembre de 1873), Chaparra (9 de octubre de 1873) y Misiones (8 de enero de 1874).

Participó en la invasión a Las Villas (1875) y se opuso a la sedición de Lagunas de Varona. Le designaron para integrar una comisión con el fin de hacer entrar en razón a los amotinados en este hecho, pero lamentablemente la misión no fructificó.

Estuvo junto al mayor general Antonio Maceo en la Protesta de Baraguá. En los históricos mangos lo ascendieron a coronel. Con el fin de buscar recursos con que continuar la guerra, acompañó al Titán a Jamaica. En esa isla ambos se enteraron del cese de las operaciones militares.

Durante la Tregua Fecunda residió en varios países hasta que se estableció en Honduras. A inicios de 1896, al comprender que no existían condiciones para un levantamiento en Puerto Rico, encabezó una expedición para reforzar en armas y hombres a la tropa de Maceo en Pinar del Río.

Combatió en Montezuelo, Tumbas de Estorino, Ceja del Negro, El Rosario y El Rubí. Fue ascendido a general de división (septiembre de 1896). A la partida del general Antonio de Vueltabajo, asumió la jefatura de todas las fuerzas mambisas en la provincia.

Dirigió entonces más de 30 combates. Lo ascendieron a mayor general (diciembre de 1896). Gravemente herido en Cabezas de Río Hondo, cayó prisionero (marzo de 1897). Lo confinaron a varias cárceles de España. Ni jugosas ofertas de deserción ni amenazas de muerte pudieron doblegarlo.

Regresó a Cuba con el cese de la dominación española en 1898. Los pinareños lo eligieron delegado a la Asamblea Constituyente de 1901. Desilusionado por la falta de unidad de sus antiguos compañeros de lucha, se marchó de la mayor de las Antillas y fijó nuevamente residencia en Honduras.

En esa nación centroamericana falleció el 20 de septiembre de 1924. Desde 1958 sus restos reposan en suelo cubano.


Pedro Antonio García Fernández

Periodista apasionado por la investigación histórica, abierto al debate de los comentaristas.

Se han publicado 3 comentarios


jumacao
 21/2/17 7:50

de verdad que hay  brechas en la historia de los  pueblos que  no conocemos, unas veces por falta de interes , otras,  porque   no le dan importancia a lo nacional

Edwin Rivera
 28/10/14 10:44

Coño (Perdonando la expreción), tremendo articulo! Soy puertorriqueño del centro de la isla, de un pueblo llamado Barranquitas. Me encanta enterarme de estas cosas, porque aqui la historia se cuenta mal y si cuentan algo bueno le omiten, aveces tampoco es nuestra historia. Se ha perdido mucha cultura y he llegado a pensar que se sufre un sindrome de identidad de pueblo y encima de eso tambien social. Gracias Pedro A. Garcia, tremenda labor.

senelio ceballos
 20/9/14 14:27

Saludos PEDRO...APASIONADO POR LA HISTORIA..bravo...Le he leido..pero me gustaria mas  leer cosas reales y actuales de Puerto RICO...

 

..Como es posible que el PIB,,,,sea tan grande.....Como la industria electronica exporta mas que la nuestra...Como es eso que los independentistas de ALBIZU CAMPOS..solo alcanzan solo un 3 - 6 % del electorado...Como una islita tan chiquitica..Recibe mas turista que la perla grande de las antillas...

 

Pedro..Muy bueno su trabajo..PERO PARA LAS AULAS DE LA FACULTAD DE HISTORIA...

PERDONADME QUE NO COMPARTO CON UD....TENGO FORMACION INGENERIL..y veo el mundo diferente  a ud..Por lo que mis comentarios tienen aqui tambien espacio y que sean los lectores siguientes..los que opinen...

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