lunes, 22 de abril de 2024

Cuando el Moncada es hoy

Hace 64 años se produjeron las acciones del 26 de julio, hoy el Moncada está en cada uno de nosotros...

Narciso Amador Fernández Ramírez en Exclusivo 27/07/2017
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Celebraciones 26 de Julio Cuba
Salgamos cada día a librar nuestro Moncada.

Carlos Puebla fue el juglar de la canción revolucionaria cubana de los primeros tiempos, como con posterioridad lo serían los cultores del Movimiento de la Nueva Trova, encabezados por Silvio Rodríguez.

Por estos días finales del mes de julio se escucha con frecuencia un fragmento de una de esas canciones épicas del cantante manzanillero. La que afirma que el Moncada fue quien nos mostró el camino a recorrer, y desde aquel alto ejemplo para nosotros siempre es 26.

Y es que para el pueblo de Cuba la fecha del 26 de julio de 1953 es tan gloriosa como el 10 de octubre de 1868, de Carlos Manuel de Céspedes, o el 24 de febrero de 1895, de José Martí. Las tres fechas, en su simbolismo, marcaron hitos en nuestra historia, pues iniciaron, o reiniciaron, momentos de efervescencia revolucionaria. La del 26 de julio, resultó el reinicio de la lucha armada que no concluiría hasta el derrocamiento de la dictadura de Fulgencio Batista y el triunfo de la Revolución.

Raúl Castro, al valorar el significado de las acciones de aquel domingo de carnaval en Santiago de Cuba, afirmó, con justeza, que sin el Moncada no hubiera habido desembarco del Granma, lucha en la Sierra y triunfo revolucionario del 1.o de enero de 1959.

Hoy, han transcurrido más de seis décadas de tan relevante hecho. Ese primero, que nos enseñó a convertir los reveses y victorias y permitió dar a conocer la Historia me Absolverá, el programa de lucha de la última etapa de la Revolución; el manifiesto programático que denunciaría los graves problemas del país y propondría sus soluciones.

El sueño de entonces de erradicar el analfabetismo, la insalubridad, el desempleo, los problemas de la tierra; en su esencia, son cosas del pasado, resueltas en los primeros años de la triunfante Revolución, encabezada por Fidel Castro, el líder del Movimiento y su principal ideólogo y artífice.

Este 26 de julio de 2017 será celebrado en Pinar del Río, la otrora provincia Cenicienta de Cuba. Solo con comparar el entonces con el ahora en esa porción más occidental de la isla serviría para reconocer que la sangre derramada en los muros del Moncada y del cuartel Carlos Manuel de Céspedes no fue en vano. Que los sueños de Abel Santamaría, el segundo al mando y Alma del Movimiento, de Raúl Gómez García, el poeta de la Generación del Centenario, de José Luis Tassende, Boris Luis Santa Coloma, y de tantos otros, fueron cumplidos y sobrepasados.

Hoy, Pinar del Río ostenta una tasa de mortalidad infantil de 1,8 por cada mil nacidos vivos, tan distante de aquella de 60,5 antes de 1959; la esperanza de vida pasó de 53 a 79 años; y la tasa de analfabetismo del 30 al 0 %. De solo 33 mujeres con título universitario a la cifra de 33 325; y de 248 médicos a 4477. Y por si no bastaran, la entonces olvidada cuenta con más de 73 200 graduados universitarios, más de 16 300 maestros y profesores; así como un nivel de escolarización de 9,7 grados; muy superior al 2.o grado de antes de 1959.

Son cifras que reflejan realidades diametralmente opuestas, aunque sepamos que aún resta mucho por hacer y queda un largo camino por andar hacia el logro de la verdadera equidad e igualdad social. Pero ahí están, inconmovibles e irrefutables, para hacernos ver que, si bien la obra es perfectible, valió la pena el gesto inmortal de reivindicar la memoria del Apóstol en el año de su centenario.

Pero el Moncada, su ejemplo y su significado, van más allá de las cifras. Incluso, más allá de las fronteras de Cuba. Su ejemplo trasciende el continente americano para adquirir ribetes mundiales.

No por gusto, por estos días de julio vienen tantos hermanos de ideales a visitarnos: con nosotros están los Pastores por la Paz, la Brigada Venceremos, la “Juan Rius Rivera”, de Puerto Rico y decenas y decenas de dirigentes sindicales y revolucionarios de todo el orbe. Todos ellos necesitados de ver el ejemplo inspirador de la Revolución Cubana; todos, necesitados de nutrirse de nuestras realidades y hasta de nuestras deudas y sueños inconclusos, que no son pocos.

Fidel no estuvo físicamente en esta conmemoración del 26 de Julio en Pinar del Río. Fue la primera, entre muchas otras que le sucederán. Pero ni en esta ni en las restantes, dejará de estar su espíritu inclaudicable, su ejemplo, su consagración a una causa y su inconmovible confianza en el pueblo.

Raúl Castro, en la clausura de la última sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el 14 de julio, al significar este hecho, afirmó: “Al celebrar el Día de la Rebeldía Nacional, por primera vez sin la presencia física del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, propongámonos enfrentar los nuevos retos bajo la guía de su ejemplo, intransigencia revolucionaria y la fe permanente en la victoria”.

Hagamos de nosotros el Moncada. Salgamos cada día a librar nuestro Moncada. Para nosotros, el Moncada es hoy.


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Narciso Amador Fernández Ramírez

Periodista que prefiere escribir de historia como si estuviera reportando el acontecer de hoy


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