viernes, 9 de diciembre de 2022

Ya viene la pelota made in Cuba (I)

El próximo día nueve de agosto arrancará la edición 58 de la Serie Nacional de Béisbol. Cubahora calienta el brazo para la cobertura...

Norland Rosendo González en Exclusivo 06/08/2018
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Beisbol Cuba
Comienza una nueva serie nacional y no es cualquier serie: es la primera en muchos años sin un título internacional en la categoría élite.

Aún está hirviendo la polémica por los últimos resultados internacionales del béisbol cubano y ya quedan pocos días para que empiece la próxima temporada nacional. El jueves comenzará en Bayamo la Serie 58 con el desafío inaugural entre los dos equipos que despidieron el campeonato pasado: el rey Granma, monarca por segundo año consecutivo, y Las Tunas, un retador que estiró hasta el noveno inning del séptimo juego el suspense.

Como viví aquellas épicas jornadas en el oriente, recuerdo cada lance definitorio, los aciertos y desaciertos tácticos, las congas de uno y otro lado, las gradas temblando por el exceso de toneladas de carne sobre sus hombros. Recuerdo el noveno inning final, a Yosvany Alarcón embasado en primera, su carrera suicida, predecible por sus gestos, por sus movimientos, por sus ojos... era una jugada perfectamente leída por un experimentado hombre de béisbol como Carlos Martí.

Parece que fue ayer y, sin embargo, llovió mucho desde entonces y no fueron gratas noticias las que empaparon a la afición de la pelota. La mejor la protagonizaron los propios Alazanes reforzados en la Serie del Caribe de Jalisco y se quedaron cortos, pues no pudieron pasar de la semifinal. Les sucedió lo mismo de un año antes en el mismo México.

Después vino una polémica serie de preparación que duró meses para solo siete partidos en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla. La realidad le dio la razón a los detractores de ese sistema de preparación: ni se ganó la cita regional, última corona que le quedaba al béisbol cubano, ni se ganó el torneo de Haarlem, en Holanda, donde se perdió hasta con Alemania. Por mucho que haya progresado el deporte de las bolas y los strikes en suelo germánico, todavía no debe estar en condiciones de superar a una escuadra cubana, cuyos atletas se pasaron cerca de tres meses alistándose; y poco faltó para que la sorpresa fuera doble, pues la segunda vez que se enfrentaron ambas novenas llegaron abrazadas al noveno capítulo.

Así empezó el verano beisbolero para Cuba, con tremendo invierno en resultados. Ahora, en agosto, casi sin tiempo para la reflexión, arranca la Serie 58. Otra vez en agosto, pese al sol y las probables lluvias, cuando muchos atletas piden un descanso, activo, pero descanso, y la fugacidad de la primera etapa no es mucho margen para que los entrenadores puedan prescindir de sus mejores exponentes. Son apenas 45 juegos y el que no empiece bien o resbale un poco se queda para aportar peloteros a otros equipos en la segunda etapa.

No obstante, en esta temporada se introducirán algunos cambios, ligeros en comparación con los que necesita el torneo, pero algo se mueve y eso es alentador. La estructura es la misma de las últimas ediciones en su primera fase, solo que para la segunda se reorganizarán los seis elencos clasificados por el balance de victorias y derrotas entre ellos, y la solicitud de refuerzos empezará por el primero después de establecido el nuevo orden en la tabla de posiciones.

El cambio es polémico, pero los directores fueron consultados y lo aprobaron, arguyendo aquello de que lo que es parejo no es ventaja. Veremos qué dicen cuando vivan la experiencia.

Lo demás se mantiene intacto en el formato, aunque se vaticinan transformaciones más profundas para las series venideras, al menos se habla de estudios, de ideas, de proyectos. Está claro que 45 juegos son poquísimos para una gran cantidad de atletas que después deben esperar muchos meses para volver a jugar al más alto nivel posible ahora en Cuba.

Habrá también como novedad un coach de banca y un estadístico en cada uno de los 16 equipos. Ojalá que sean dos piezas que aporten a la estrategia y al desarrollo integral con una mirada sabermétrica y de aprendizaje y aplicación correcta de los fundamentos de juego. Porque de eso, lamentablemente, adolece nuestro béisbol.

Comienza una nueva serie nacional y no es cualquier serie. Es la primera en muchos años sin un título internacional en la categoría élite y con más dudas que esperanzas de que podamos asistir a la cita olímpica de Tokio 2020.

Que el probable seguimiento de los aficionados no les nuble la vista a los que tienen que ver que sin cambios trascendentales no solo Tokio quedará más lejos de lo que geográficamente está, sino que hay en juego algo más sagrado inclusive, que la pelota siga siendo el deporte más seguido en Cuba. Ya bastante competencia desleal tiene cuando el mejor fútbol del mundo se transmite en vivo y del mejor béisbol se sabe más por otras fuentes que por aquellas por las cuales accede a la información la mayoría de los habitantes en este país.

Esta semana Cubahora les comentará de los equipos, sus potencialidades y se arriesgará con pronósticos; mientras, sigamos soñando juntos porque tengamos pronto un Salón de la Fama y un Museo del Béisbol como se merece nuestro deporte nacional. De todo escribiremos, pero poco a poco, para que no dejen de hacerles swings a cada publicación sobre pelota.


Norland Rosendo González


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