martes, 29 de noviembre de 2022

Viajando en la máquina del tiempo

Una decisión del Comité Olímpico Internacional que nos lleva dos veces hasta París...

Rafael Norberto Pérez Valdés en Exclusivo 19/09/2017
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Juegos Olimpicos Paris 2024

La noticia se encuentra calientica. Tiene que ver con el fascinante mundo de los Juegos Olímpicos, cuyo próximo pase mágico será en Tokio 2020. Un anuncio reciente despejó interrogantes. París organizará los de 2024. Y Los Ángeles los de 2028. Es difícil resistir la tentación de montarnos ya en la máquina del tiempo…

Y resulta casi obligatorio comenzar recordando que la capital francesa los acogerá entonces cuando se cumplan 100 años (sí, un siglo) de haber organizado los de 1924. Antes, en 1900, se habían montado allí los segundos juegos de la era moderna.

¿Qué pasó en ellos con los cubanos?

Esa puede ser una pregunta interesante para terminar, al fin, de montarnos en la máquina del tiempo.

UN CONEJO PRIMERO…

Queremos, antes de aterrizar un siglo atrás, recordar otro elemento imprescindible. Es la primera vez que una urbe organizará una cita de los cinco aros 100 años después de haberla montado. Lo intentó sin éxito la ciudad griega de Atenas para los de 1996 (los Juegos del Centenario). Pero en definitiva la sede recayó en la estadounidense de Atlanta. Se dijo que… ¡decidió el dinero! Los helenos no se rindieron: ocho después albergaron los de 2004.

Ahora sí ya vamos llegando a los Juegos Olímpicos de 1924…

La comitiva de nuestro país estuvo integrada por nueve deportistas (seis esgrimistas y tres yatistas).

Y, dato curioso, empuñando esta vez solo la espada fue la última participación olímpica del legendario Ramón Fonst, a quien luego volveremos para recordar sus hazañas en este tipo de juegos.

El otras veces casi invencible zurdo no pudo llegar al podio, según leímos en el libro Famosos y desconocidos. Cubanos en Juegos Olímpicos, de Juan Velázquez Videaux, Ana María Luján e Irene Forbes (fallecida). Al inicio le fue bien, pues ganó todos sus combates en las dos primeras rondas, pero ya en la semifinal no pudo lograr llegar a la final (no aparecen otros detalles). En la competencia por equipos logró tres éxitos contra los griegos, cuatro ante los portugueses, y tres a costa de los españoles.

Hubo otros cinco cubanos empuñando las espadas: Eduardo Alonso, Alfonso López, Osvaldo Miranda, Ramiro Mañalich (quedó eliminado, pero le ganó al francés Armand Massard, campeón en esa arma en los de Amberes 1920) y Salvador Quesada.

También compitieron tres yatistas de nuestro país: Francisco G. Cisneros, Enrique Conill y Antonio Saavedra (de la clase 6 m). El nombre de la embarcación era muy significativo: Hatuey. Era un homenaje al cacique taíno proveniente de la isla de Quisqueya que luchó contra los conquistadores españoles en esa isla (actual República Dominicana y Haití) así como en Cuba. Y es conocido por el título histórico honorífico de Primer Rebelde de América.

Ellos estuvieron sextos durante gran parte de la primera jornada, pero se detuvieron, y quedaron entonces novenos. Al día siguiente tuvieron averías en el gobierno del yate y fueron eliminados.

…Y OTRO DESPUÉS

Volvamos lo antes posible a montarnos otra vez en la máquina del tiempo: Ahora nos vamos para los Juegos Olímpicos de París 1900.

Allá viene Ramón Fonst, único deportista cubano presente aquí. Vamos a seguirlo, porque su calidad salta a la vista, y aunque solo tiene 17 años de edad ya es conocido…

Hemos llegado a los espléndidos jardines de Las Tullerías, el jueves 14 de junio. El asalto por el primer lugar va a disputarse, ¡a un solo golpe!, entre el francés Louis Perreé y… ¡claro que Ramón Fonst!

Perreé sale como perro de presa (¡muy veloz!). Fonst, sorprendido, no puede parar, se agacha para esquivar, pero deja clavada la punta de su espada en el pecho del rival. Los aplausos inundan el escenario. El golpe ha sido claro. Los jueces no lo vieron así…

Fonst ni discute ni se desconcentra. Cambia la estrategia. Ahora extiende su largo brazo. Y sobre una preparación le toca el antebrazo de una forma inobjetable. El jurado discute un buen tiempo: decide que el golpe no ha llegado “con toda justeza”.

Bueno, ahora sí Fonst ya se encuentra molesto; pero, fiel a la caballerosidad que siempre debe acompañar al deporte, acepta el veredicto.

A partir de entonces el duelo resulta todavía más tenso (¡no olvidemos que todo se decidirá con solo una estocada!).

Y con un veloz golpe recto Fonst le pone a Perreé la punta de la espada en el pecho. ¡Le ha ganado en ese combate tres veces!

El cubano conquistó también medalla de plata en la espada para maestros de esgrima, evento realizado solo en esa oportunidad.

Ramón Fonst unió a esas dos preseas olímpicas otras tres de oro en los de San Luis 1904: eventos individuales de florete y espada, y florete por equipos Ah… 24 asaltos sin ser tocado (no se tienen noticias de que esa hazaña haya sido igualada).

Vamos montándonos otra vez en la máquina del tiempo. Llegó la hora de regresar a la calurosa Habana del 2017. Y le adelantamos una invitación: ¡Volveremos a viajar en ella muy pronto!


Rafael Norberto Pérez Valdés


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