jueves, 29 de febrero de 2024

Vacaciones, músculo… y las coronas en Río

Los cubanos siempre solicitamos nuestras vacaciones para los meses de julio y agosto, los cuales tienen gran incidencia en un tema muy inherente a todos: la esfera deportiva...

José Luis López Sado en Exclusivo 05/08/2016
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Al cubano, desde que nace, le es inherente el gusto por el atractivo mundo del deporte. De eso, no hay dudas. Y año tras año, luego de varios meses consecutivos de mucho estudio o trabajo —según la edad de cada persona, claro está— llegan las ansiadas vacaciones, casi siempre previstas por todos para la temporada de verano.

Generación tras generación de cubanos, se ha ido enraizando el amor a la esfera del músculo, que en los meses de julio y agosto muestra su mayor “demanda”.

Para esos días, familias y amigos priorizan unos días en la playa, donde nadan y corren por la arena. Válido y muy provechoso este paso. Otros preparan sus maletas y se alquilan en una base de campismo, en las cuales las actividades deportivas juegan un papel predominante. Y otros emplean sus días de vacaciones para irse a un gimnasio a trabajar sus músculos con más tiempo libre. Todo esto, sin hacer mención muy ampliada a los programas y actividades deportivas que se convocan en cada barrio.

Pero esa, no es la “media” de un cubano. La verdad más grande de todas es que la inmensa mayoría de este pueblo, muy conocedor de deporte, busca en el verano deleitarse con algún evento internacional, llámese Juegos Deportivos Centroamericanos, Panamericanos u Olímpicos, además de campeonatos mundiales de diversas modalidades. No importa el horario de competencias. Incluso, si es de madrugada —como ocurre muy a menudo— todos nos levantamos y vamos a presenciarlos por televisión.

Por eso, les aseguro que este verano no será la excepción, porque el próximo día 5 se inician los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, a los que Cuba asistirá con 120 atletas de 17 deportes.

Las citas bajo los cinco aros son la mayor fiesta del deporte universal. Y esa no se la pierde ningún cubano. Por eso, muchos se lo planificaron muy bien desde el pasado año: saldrán de vacaciones del 5 al 21 de agosto, para ver competir no solo a nuestros deportistas, sino también a muchos ídolos internacionales, como el carismático bólido jamaicano Usain Bolt, el futbolista brasileño Neymar o el baloncestista estadunidense Kevin Durant, por solo citar tres ejemplos.

Pero, sin dudas, las miradas de todos estarán puestas en los hijos de esta Isla. Y seguro estoy de que ya se dan por ahí los que me gusta citar como pronósticos del barrio. En cada esquina, se escuchan frases como “Cuba va a conseguir siete u ocho medallas de oro, y los boxeadores van a traer tres títulos”, en clara alusión a hombres del calibre de los tricampeones mundiales Lázaro Álvarez (60 kg) y Julio César La Cruz (81), así como el mediano Arlen López, titular del orbe y a quien no le veo rival para poder despojarlo del cetro.

También pululan criterios en torno a la tercera medalla de oro olímpica del gladiador grecorromano Mijaín López (130 kg), quien será el abanderado de la delegación cubana por tercera ocasión consecutiva. “Al turco, Mijaín lo va a poner a barrer el colchón”, he escuchado decir a muchos, quienes saben que el joven, pero experimentado Riza Kalyaap, será el rival más difícil que tendrá el pinareño, ya que ha sido el único que lo ha vencido en los últimos ocho años.

Para otros, “no hay medalla de oro más segura que la de nuestra judoca Idalys Ortíz”, en tanto muchos confían en el joven gimnasta Manrique Larduet.

Esos y muchos criterios más convergen entre los cubanos, que apuestan porque su delegación pueda terminar ubicada entre las 20 mejores en la tabla final de posiciones. Solo hay que esperar. El 21 de agosto, conoceremos el resultado de la interesante pugna.


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José Luis López Sado

Periodista


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