viernes, 1 de marzo de 2024

Unas pizzas para Osleni Guerrero

Notas tras el último partido en el Torneo Internacional de Bádminton Giraldilla de La Habana, en el que los de casa ganaron tres medallas de oro y dos de bronce...

Rafael Norberto Pérez Valdés en Exclusivo 27/03/2017
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torneo de badminton
Osleni Guerrero salió bien parado y va ahora por más.

Vamos a utilizar ya el sentido figurado. La posibilidad de comer pizzas se le presentó este domingo a Osleni Guerrero, por mucho el mejor badmintonista cubano de toda la historia. Y la aprovechó muy bien. Un verdadero banquete en su propia casa al que le echó de todo: queso, jamón, cebolla, piña… Y estamos hablando, por supuesto, de la casi inevitable asociación que se acostumbra hacer entre los italianos y esa exquisita torta.

Al principio les pedí permiso a los lectores para utilizar el sentido figurado. Y ahora lo hago para exagerar un poquitico. Vamos, que dentro de lo posible al periodismo hay que tratar también de echarle un poquito de queso, jamón, cebolla, piña…

La verdad es que tenía ingredientes casi de novela lo que iba a ocurrir este domingo, en el majestuoso Coliseo de la Ciudad Deportiva, durante la jornada final del XVIII Torneo Internacional de Bádminton Giraldilla de La Habana. Había elementos que aunque no eran conclusivos podían inspirarnos cierta preocupación. Bueno, vamos a repetirlo: “podían”…

El cubano, de 27 años de edad, no jugaba un partido oficial desde los Juegos Olímpicos de Río 2016 (5 al 21 de agosto). A ellos había llegado con el número 62 del ranking mundial, pero esa ausencia de los torneos lo hizo descender hasta el 170.

Guerrero entró a esta porfía ahora en La Habana con el número dos, pues como primero ancló el italiano Rosario Maddaloni, 28 años, apoyado en su plaza 100 del listado antes mencionado. Para el italiano era el cuarto torneo en lo que va de año. Y para el cubano, vamos a recordarlo, el primero desde agosto.

El habanero salió a una de las tres canchas montadas en el Coliseo vestido de una forma muy llamativa entre los cubanos: camiseta y short amarillos. ¿Un tributo a la Caridad del Cobre, la Patrona de Cuba, la misma a la que el escritor Ernest Hemingway le llevó a su Iglesia, en el Cobre, Santiago de Cuba, su medalla tras haber ganado el Premio Nobel de Literatura? La verdad es que no tengo la certeza. Pero si fue así… ¡funcionó!

ESPERABA MÁS

Y digo que funcionó porque lo venció con relativa facilidad. No tuvo necesidad de llegar siquiera a un tercer tiempo. Le bastaron los dos primeros, en los que logró pizarras de 21-15.

Claro que hubo momentos de marcadores cerrados. En el segundo de ellos, por ejemplo, el italiano se puso delante, por primera vez, con marcador de 8-7. Pero eso no fue agua que movió molinos. Era la quinta ocasión en que se medían, luego de aquella primera vez en 2013. La verdad es que siempre ha ganado Osleni, incluso de forma no oficial hace poco en una base de entrenamiento junto a Maddaloni, en Milán, Italia.

No he escrito todavía que en disputa estaban 2 500 puntos para el ranking. Los sumó Guerrero, quien retuvo su corona y conquistó por sexta ocasión una Giraldilla. Y ahora va por más a otras competencias, como el más exigente Challenger de Perú.

“Mi rival estuvo bien, me preparé para él, se ha enfrentado a contrarios de mucho nivel. Esperaba un poquito más de él”, declaró a la televisión cubana poco después del triunfo el también medallista de plata en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 y de bronce en los de Toronto 2015.

Pero, no fue todo lo conseguido por él este domingo. Unió sus esfuerzos en la final del doble masculino con los de su compatriota Leodannis Martínez, quien también “comió pizza”. Ellos, que antes de este torneo nunca se habían desempeñado juntos en esa modalidad, derrotaron a los italianos Lukas Osele y Kevin Strobl. Empezaron ganado 21-11. Luego cedieron 22-24. Ganaron el set decisivo por 21-8. Era de esperar más de sus contrarios en esa manga decisiva. ¿Les faltó preparación física?

LAS OTRAS MEDALLAS

Hubo una de oro más, la tercera para nuestros compatriotas. El propio Leodannis Martínez y Taimara Oropeza salieron en busca de la corona en el doble mixto. Les resultó muy fácil ante los guatemaltecos Jonathan Solís y Mariana Paiz (21-2, 21-13).

Y a la fiesta se unieron dos muy meritorias de bronce en individuales gracias a Taimara Oropeza y Ángel Herrera.

En algunos momentos de esta nota mencioné “sentido figurado”, o “exagerar un poquitico”, o “ingredientes casi de novela”. Todo ello me permite escribir la idea siguiente con mayor comodidad: lo realizado por la cubana Taimara Oropeza solo podría ser pronosticado por un novelista al estilo de Julio Verne (por su espíritu visionario). Bueno, disculpen la exageración, pero no era fácil pensar que ella, sin roces con la elite, le ganaría a la guatemalteca Nikté Sotomayor, con mucha mayor carretera recorrida. Lo consiguió 20-22, 21-19 y 21-7. No pudo en semifinales, algo lógico, contra una olímpica húngara: Laura Sarosi, quien la venció 21-18 y 21-5.

Y en esa misma cuerda, matices más o menos, se movió Ángel Herrera, quien regaló una magnífica sorpresa al derrotar al favorito italiano Matteo Belluci, con marcadores de 14-21, 23-21, 21-17.

Es oportuno recordar que el Giraldilla concedió puntos para el ranking, válidos para los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla, Colombia, en el año 2018.

Ni un párrafo más: he quedado con ganas de comerme una pizza olorosa y caliente. Voy a buscarla. Y si pudiera, soy cubano, también me pondría una camiseta o un pulóver amarillo…


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Rafael Norberto Pérez Valdés


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