martes, 29 de noviembre de 2022

Un aparte con Ana “Fidelidad” Quirot

A sus 53 años, cumplidos el pasado 23 de marzo, la más grande corredora de 400 y 800 metros de Cuba y América sigue simbolizando una de las historias de vida más conmovedora del deporte revolucionario...

Joel García León en Exclusivo 26/07/2016
1 comentarios

Todavía sonríe con la misma sencillez que aceptó el primer día, allá en su natal Palma Soriano, correr aquellos 20 metros para cumplir con una prueba de eficiencia física. Desde entonces su nombre tejió una estela de triunfos inolvidables y el calificativo de “La Gorda” fue quedando atrás para ser Ana Fidelia de Cuba.

Su admiración por el líder de la Revolución no llegó solo con el segundo nombre escogido por su madre. La doble campeona mundial (Gotemburgo 1995 y Atenas 1997) reconoce que Fidel fue el padre que le dio aliento en cada carrilera, al lado de su cama tras el accidente doméstico en enero de 1993 y cuando al retirarse le pidió una foto con ella para ponerla en su oficina.

Lejos de recordar cada una de sus victorias en 400 y 800 metros, sus frustrados títulos olímpicos (bronce en Barcelona 1992 y plata en Atlanta 1996) o responder las preguntas que le han hecho en cientos de entrevistas, la carismática corredora prefiere tomar ella la palabra y hablar de lo que significa para ella “Fidelidad” a un país, a una idea, a Santiago de Cuba. Sus sueños de ver renacer el atletismo nacional, la amistad con su gran rival María Mutola, y cómo pretende seguir aportando al futuro de Cuba robaron los minutos más emocionantes de la conversación.   

UN DÍA NORMAL…

“Es bastante agitado. Casi siempre puedo realizar muchas cosas a la vez, gracias al apoyo de mi familia. Me levanto sobre las 5:00 de la mañana para cumplimentar mi actividad física (corro unos 4-5 kilómetros) y luego llevo a mis hijos a la escuela. Ya después tengo muchas actividades y compromisos que cumplir porque me cuesta trabajo decir que no puedo ir adonde me invitan. A veces hasta cambio las fechas para poder asistir. La tarde también es para los niños y en la noche prefiero compartir en casa, viendo televisión, leyendo o conversando con amigos”.

CUBA, QUÉ LINDA ES CUBA…

“Siempre he dicho que me debo a mi pueblo. Y eso me lo inculcó mi madre, mi entrenador Blas Beato y Fidel. Tú puedes tener muchos resultados, las medallas más importantes, pero si no eres consecuente con tu pueblo, con tu gente, puedes pasar entre ellos sin penas ni glorias. Haberme salvado del accidente que tuve solo pudo ser posible por vivir en Cuba. Los médicos del hospital Hermanos Ameijeiras actuaron con un amor, delicadeza y profesionalidad que jamás tendré cómo agradecerles. Cuando volví a correr, luego como diputada, o simplemente como ciudadana, siempre he defendido a Cuba con una verdad: no somos perfectos, pero aquí luchamos todos los días por la felicidad del pueblo. Y eso no sucede en muchos países”.

LA TIERRA SANTIAGUERA…

“Nací en un municipio al que hace rato no voy, pero nunca olvido: Palma Soriano. Soy un resultado de las buenas clases de Educación Física que se daban por los años 70 y del verdadero deporte participativo. Iba a muchas competencias intermunicipales y no siempre en atletismo, también en voleibol. Santiago de Cuba es cuna de campeones y de grandes patriotas. Desde ahí partió Fidel para asaltar el Cuartel Moncada y por ahí entró el 1 de enero de 1959. Los santiagueros han trabajado muy duro siempre y me siento honrada por haber puesto un granito de arena a tanta historia”.

EL ATLETISMO NACIONAL…

“Estoy fuera del alto rendimiento, pero no de la actividad física ni del deporte. Siento mucha nostalgia cuando veo eventos en los cuales nosotros brillábamos y ahora ni siquiera se acercan a medallas o marcas respetadas. Y uno se pregunta: ¿qué pasa, por qué hemos retrocedido en algunas especialidades del atletismo en que fuimos potencia? Antes uno se podía vanagloriar de la cantera que teníamos en muchas aéreas o pruebas. Hoy cuesta trabajo decir con seguridad: fulano va a ganar una medalla.  

“Espero que los entrenadores analicen eso y trabajen no solo con los atletas del equipo nacional, sino con la base. Nosotros tenemos que analizar y confrontar qué están haciendo algunos países del Caribe como Jamaica y Trinidad y Tobago en la velocidad. Es cierto que hemos mantenido la hegemonía en algunos eventos de lanzamientos y en saltos, pero necesitamos rescatar los 400, 800, los relevos, la velocidad, entre otros”.

LA RIVALIDAD CON MUTOLA…

“Puedo decir que fue la rival más difícil que tuve en mi larga carrera deportiva. Incluso, cuando sufrí el accidente ella brilló a nivel mundial y ocupó el lugar que yo tenía en ese entonces. Ella es una atleta excepcional y desde muy joven empezó a brillar con marcas relevantes. Soy privilegiada porque aunque ella tiene más victorias sobre mí de por vida, en los momentos claves: campeonatos mundiales, Copas del Mundo y Grand Prix ella no me pudo ganar. Cuando regresé del accidente  busqué mi puesto y lo conseguí. Siempre me respetó y fuera de la pista conversábamos mucho”.

SUEÑO CON MÁS TRIUNFOS…

“Llevo adelante varios proyectos en la Federación Cubana de Atletismo. En lo personal, el Memorial Blas Beato consume buena parte de mi tiempo cada año y ya vamos por cinco ediciones. El objetivo es buscar talentos para correr en 400 y 800 y lo hemos encontrado.

“Sueño con volver a épocas donde virábamos cargados de primeros lugares en reuniones atléticas de Europa, donde decir Cuba era garantía de no menos de seis a siete medallas y varios campeones. Hay que trabajar muy duro, pero sueño con mejores tiempos, más medallas y nuevas Ana Fidelia. A mis 53 años, ¿qué te parece mi optimismo?


Joel García León

Se han publicado 1 comentarios


Juan
 27/7/16 21:49

Felicidades, Ana es un ejemplo de que aún existen deportistas que no se han dejado corrumpir por la fama y el dinero

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