viernes, 2 de diciembre de 2022

Sin novedad en el frente

Atestada de cambios y novedades, en la tierra del campeón Pinar del Río este domingo arrancó la LI Serie Nacional de Béisbol...

Rafael Arzuaga Junco en Exclusivo 01/12/2011
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¿Pinar del Río retendrá la corona o, siquiera, regresará a la final? ¿Ganarán al fin Ciego de Ávila o Sancti Spíritus? ¿Industriales y Santiago de Cuba retornarán a la postemporada? ¿Sorprenderá Artemisa y jugará en los play offs? ¿Cuántas marcas se romperán? ¿Quiénes serán el novato y el Jugador Más Valioso de la temporada? ¿La elevación del box y la Mizuno 200 ayudarán a equilibrar el pitcheo y la ofensiva? ¿Será un torneo competitivo?

Esos, y otros pocos más, son los principales cuestionamientos que pululan en toda la geografía cubana —y hasta allende los mares—, vísperas del inicio de la LI Serie Nacional de Béisbol, inaugurada este domingo en el Capitán San Luis con el desafío entre el monarca exponente, Pinar del Río, y Ciego de Ávila, subcampeón de la Serie de Oro.

Así, el principal torneo deportivo del país aparta del vórtice las controversias respecto a los últimos resultados internacionales de los equipos Cuba aunque, claro está, las respuestas a las preguntas no se conocerán sino hasta bien avanzado el calendario del clásico doméstico 2011-2012, y algunas solo se resolverán con el duelo por el título de Cuba, programado para las jornadas entre el 18 y 28 de mayo venidero.

Ahora bien, lo que no se nos perdonaría es que, antes de la competición, dejemos de opinar, de pronosticar cuáles equipos llegarán a la postemporada. Este ejercicio, el de vaticinar, siempre es esperado por todos (para disentir, para criticar, rara vez para coincidir) y aguza la atención por lo que ocurrirá en los escenarios deportivos.

Y como nos debemos a usted, lector, aquí les va nuestro pronóstico.

Compiten ahora 17 selecciones, que disputarán 96 juegos cada una; el box se subió a 15 pulgadas, la pelota del torneo será la Mizuno 200 (aunque se comenzará jugando con la Mizuno 150), se completó la cifra de 180 novatos y ocho mentores debutan en Series Nacionales —otro tres regresan: de esa manera, atestada de cambios y novedades arranca la LI Serie Nacional de Béisbol.

Sin embargo, ninguno de esas modificaciones varía la correlación de fuerzas entre las novenas del país. Los fuertes siguen siendo los equipos de siempre, y los débiles continúan donde mismo, aunque el debutante Artemisa tiene en la plantilla a cinco lanzadores del último equipo Cuba y Metropolitanos, sempiterno sotanero, luce reforzado, a diferencia de años anteriores, cuando fue desvencijado para rearmar a su hermano mayor, Industriales.

Como en la Serie de Oro, Isla de la Juventud y Holguín están citados con las heladas temperaturas de la zona baja de la tabla; aunque ahora tendrán un acompañante, un competidor fiero en Mayabeque, que a juzgar por su membresía, tiene todo lo que hay que tener para reservar el sótano.

 

LA ISLA, que tiene 11 novatos en su nómina y solo tres jugadores con más de 10 Series Nacionales, parece el peor de todos los participantes. HOLGUÍN, cuyo staff de lanzadores lo integran tres debutantes y otros diez que, unidos, se combinan para más de 5.00 carreras limpias por juego, no tiene ofensiva capaz de tapar tamaña ineficacia desde la loma de los martirios (para colmo, perdió a su mejor bateador, Edilse Silva, que sonó 25 jonrones e impulsó 87 carreras en la temporada anterior y en la presente campaña regresó a su lugar de origen, Santiago de Cuba).

Y MAYABEQUE, el advenedizo, alistó a 15 novatos —siete de ellos serpentineros— y ninguno de sus lanzadores acumula más de cinco años de experiencia. Ello será, me parece, un lastre muy grande incluso para los mejores rendimientos, con el madero, de Ernesto Molinet, Danger Guerrero, Denis Laza, Pedro William Castillo y Eduardo Lavandera, los principales artilleros a las órdenes del DT debutante Rigoberto Madera.

Un punto por encima de la calidad de estos equipos —la verdad, no tan arriba— parecen las plantillas de Matanzas, Metropolitanos, Artemisa, Granma, Las Tunas y Camagüey.

 

MATANZAS fue el séptimo equipo con mayor cantidad de jonrones y el octavo con más biangulares, bateó para .314 con hombres en base, promedió un punto por encima de la media ofensiva y fue el quinto que menos ponches se tomó. Todas esas estadísticas son de la L Serie y pueden mejorarse aún más. Pero los yumurinos apenas se robaron 17 bases (lugar 15), tuvieron el pitcheo más castigado (la oposición le promedió .321, último; y la efectividad fue de 6.39; lugar 15), y trabajaron a la defensa para .972 (por debajo del pésimo promedio del campeonato). Como se ve, son demasiados males para corregir. Un mejoramiento notorio les alcanza para no caer en el precipicio, e incluso para ilusionar a sus parciales, no para más, por mucho que la pericia y exigencia del DT Víctor Mesa se empeñen en querer cosechar peras de olmos.

 

METROPOLITANOS, a diferencia de siempre, luce reforzado. Luis Suárez, el DT, y este es un punto importante, podrá trabajar con una plantilla muy similar a la del año anterior, y hasta recibió efectivos bien armados. Se quedaron Jorge Luis Barcelán, Wilfredo Aroche y Eliut Torres, y llegaron Yuset Amador, Stayler Hernández, Jeans Maikel Trujillo y Roberto Carlos Ramírez. Con ellos ganó defensa y bateo; y, lo principal, la mayoría son jugadores a punto de iniciar la curva de máximo rendimiento en sus carreras deportivas. Mas, como los matanceros, los Guerreros de la capital no deberán tener una marca diametralmente superior. Tienen falencias demasiado grandes en el staff (su mejor pitcher en la última Serie, Pavel Pino —ganó nueve de 14 decisiones y lanzó para 5.16 de efectividad—, ahora es de Industriales, lo mismo que Darwin Rafael Beltrán, el segundo ganador del conjunto, con seis victorias).

 

ARTEMISA tiene el staff que quisieran Víctor Mesa, Luis Suárez y cualquier otro director para emprender la temporada de 96 desafíos. Los cinco lanzadores del último equipo Cuba (Miguel Alfredo González, Yadier Pedroso, Yulieski González, Miguel Lahera y Jonder Martínez) no son los únicos argumentos desde el box, además, cuenta con José Ángel García, Gerardo Miranda e Israel Sánchez Cuesta —los dos últimos a punto de rendir al máximo de su potencial— que en otras novenas tendrían papeles principales. Ese staff, sin embargo, será defendido por una defensa inexperta, con enormes grietas en la línea central y, encima, no recibirá mucho apoyo ofensivo. Con este equipo, quizás, no se cumplirá la aserción de que el pitcheo es el 75 por ciento de una victoria en un juego de pelota. Aunque, es tanta la calidad del pitcheo del DT Esteban Lombillo, que le debe alcanzar para estar por sobre el lugar 12, y quién sabe si para sorprender y pelear por la clasificación.

 

LAS TUNAS, el segundo equipo que más se ponchó (469), ancló en el lugar 12 en slugging pese a disponer de la ofensiva de Joan Carlos Pedroso (29 cuadrangulares, .692 de slugging, 83 impulsadas) y Alexander Guerrero (22, .599 y 66, en ese mismo orden). Además, Danel Castro entra en su campaña 18 y no hay disponible un reemplazo fiable, si el intermedista se lesiona o necesita descanso en la larga temporada. Esos son problemas latentes. Tampoco se espera una defensa mucho mejor que la que promedió .969 (111 errores), ni un pitcheo bastante superior al de la campaña pasada, cuando, curiosamente, le batearon .313 a los abridores y, también, a los relevistas. En fin, su rendimiento debe estar en el entorno del global en 2010-2011, solo que ahora podría beneficiarse, por ejemplo, de Isla de la Juventud y Mayabeque (en la temporada anterior, Las Tunas perdió 2-4 la subserie contra La Habana, de donde se desmembró Mayabeque; y tuvo resultado de 3-3 contra un equipo Isla de la Juventud, en el papel, superior al de hoy).

 

CAMAGÜEY, que solo ganó 41 de 90 partidos en la Serie de Oro, es casi el mismo grupo de entonces. Un paso adelante sólido, para el ahora equipo del DT Felipe Sarduy, sería ganar unos diez partidos más. Ello, empero, resultará imposible si el internacional Vicyohandri Odelín y Elier Sánchez (será el abridor del martes) no se asocian para más de 12 victorias, menos de diez derrotas y efectividad inferior a las 5.00 carreras limpias por juego, que fueron sus estadísticas combinadas en la temporada 2010-2011. Del resto de los lanzadores, solo Yormani Socarrás ha avisado de que se puede convertir en garante de victorias; y la ofensiva agramontina, si bien fue una de las que más corrió (41 bases robadas en 83 intentos), también resultó de las que menos anotó (487, lugar 12). Yosvani García, Dairon Varona, Dary Bartolomé, y sobre todo Dariel Álvarez —que podría proponerse impulsar otra vez más de 80 carreras— pueden lograr buenos números ofensivos, pero volver a esperar aportes de Marino Luis (.332, 15 dobles) y Alexander Ayala (.330, 18 dobles-16 jonrones-72 impulsadas) es demasiado optimismo, sobre todo en el caso de Marino que jugará ya su decimosexta serie.

 

GRANMA, que ganó 53 partidos, se clasificó a la postemporada de L Serie y disputó la final de la Liga Oriental, perdió dos columnas vertebrales. Una, Ciro Silvino Licea, en el pitcheo; otra, Yohenis Céspedes, en la ofensiva y la defensa. El primero tuvo marca de 11-5, con 4.43 de efectividad, en 130 entradas lanzadas de 20 aperturas, líder del equipo en esos indicadores. Y el segundo jugó los 90 partidos del calendario, impulsó 99 carreras, anotó 89, bateó 33 cuadrangulares, y promedió .979 con diez asistencias en el jardín central. También les faltará ahora Manuel Vega, que sin tener un gran año, ganó cinco partidos y salvó seis en la etapa regular; y en la postemporada ganó una vez y salvó en otra oportunidad. Todavía, no obstante, les queda buena ofensiva (Alfredo Despaigne, Yordanis Samón, Carlos Benítez y Urmaris Guerra, principalmente), que puede salvarlos del naufragio si Alberto Soto logra establecerse como un abridor ganador; si Lázaro Blanco continúa la progresión que inició hace un año; y si la defensa llega, siguiera, al mediocre .973 de promedio del campeonato anterior (en la Serie 50, los granmenses promediaron .968).

Entre estas novenas puede concretarse una porfía interesante en la zona templada de la tabla, sin dejar una hendija para que cualquiera de ellos, sobre todo los occidentales —y Artemisa en primer término— sorprenda con luchar por un puesto en la postemporada.

Y llegamos a los de arriba, como se diría al anunciar el hit parade en una emisora de radio; al top eight, al grupo de los ocho con más calidad para jugar los play offs y disputarse un puesto en el podio.

Más de Pinar del Río, Cienfuegos, Sancti Spíritus, Industriales, Ciego de Ávila, Villa Clara, Guantánamo y Santiago de Cuba, escribiremos en la segunda parte de este trabajo.


Rafael Arzuaga Junco


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