martes, 21 de mayo de 2024

Salón de la Fama y… ¡otras preguntas!

El gran ex luchador cubano Héctor Milián creía que no había mucho que decir, pero entre los dos vimos que no era así...

Rafael Norberto Pérez Valdés en Exclusivo 21/06/2016
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Al principio me pareció que no iba a poder marcarle ni siquiera un punto al gran ex luchador cubano del estilo grecorromano Héctor Milián, quien brilló en la división de los 100 kilogramos (aunque también en la de los 130), y resultó invencible en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. Bueno, lo que quiero decir es… ¡poder hacerle una entrevista! Es que no se me ocurriría pelear contra él, aunque me sobrelleve. Lo explico ya…

Lo invité muy animado a dialogar sobre su inclusión en el Salón de la Fama de su deporte, la cual se realizará de forma oficial en los ya cercanos Juegos Olímpicos de Río 2016 (5 al 21 de agosto). Y él, al parecer con modestia, me dijo: “Hay poco que decir sobre eso…”.

Luego de ese jarro de agua fría inicial, todo comenzó a fluir como aquella vez cuando se coronó en Barcelona, o en el Mundial de Varna 1991, o… en tantas competencias, en las cuales logró poner su toque. En otros mundiales también subió al podio: plata en Tampere 1994, plata en Praga 1995, bronce en Wroclaw 1997, plata en Atenas 1999.

Es la quinta vez, por cierto, que estará en unos Juegos Olímpicos, y la segunda sin vestir la trusa de competidor. En Barcelona 1992, como ya apuntamos, conquistó la presea de oro. Y también compitió en los de Atlanta 1996 (quinto) y Sídney 2000 (también quinto). Estuvo como invitado en los de Beijing 2008, como gloria deportiva dentro de la delegación cubana.

ENTRANDO EN ACCIÓN

—¿Cómo te enteraste de que habías sido seleccionado para integrar el Salón de la Fama?

—Era algo que se venía cocinando hace rato. Se hizo oficial con un correo electrónico que se recibió en la Comisión de Lucha.

—Otros Juegos Olímpicos entonces para ti…

—Sí. Voy por una invitación debido a ese motivo.

—Hasta el momento, en cuanto a cubanos, solo Filiberto Azcuy, doble campeón olímpico en Atlanta 1996 y Sídney 2000, y tú estarían en ese Salón.

—Así es. Yo sería el segundo.

—¿Qué piensas de ello?

—Para cualquier atleta es una alegría y una sorpresa, sobre todo cuando ya estás cayendo en el olvido. Levanta los ánimos. Por otro lado, serán otros Juegos Olímpicos cerca de mi hermano Mijaín López, para apoyarlo, como en Beijing 2008. Quiero poner un granito de arena para darle confianza.

—¿Cómo se encuentra Mijaín?

—Está preparándose muy bien. Algunas glorias deportivas estamos trabajando con él para apoyarlo, como también Reynaldo Peña, Fernando Jordain.

—¿No pudiera surgir un rival?

—No hay contrario. Ni el turco ni el ruso que compite en libre y grecorromana. Eso sin olvidar que el dominio en la lucha es europeo. Nosotros hemos ganado medallas porque somos jorocones, es decir, valientes, aguerridos.

—¿Cómo recuerdas tu medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992?

—Fue algo muy grande para mí. Es el sueño de todo atleta, ser campeón olímpico. Era jovencito, 24 años, y fui el abanderado de la delegación, algo mucho más importante. Había sido el abanderado en los Juegos Panamericanos de Indianapolis 1987. Y el mejor luchador del mundial de Varna 1991, donde se consideró realicé el movimiento más espectacular. Fui a Barcelona como si fuera un Panamericano.

El periodismo obliga muchas veces a seguir tratando de tocar otros resortes, para intentar ir un poco más a fondo…

—Un recuerdo de Barcelona.

—En la final le gané a un estadounidense que en realidad era polaco. (Dijo refiriéndose a Dennis Marvin Koslowski, bronce en los de Seúl 1988.

“Fue así que pude cumplir mi compromiso con el Comandante en Jefe”.

—Muchos pierden motivación para entrenar después de haber sido campeones olímpicos. ¿Te picó ese mal?

—En mi caso nunca fue así. Realizaba cuatro sesiones de entrenamiento. Subía 60 sogas diarias, con seis o siete repeticiones.

—¿A qué te dedicas en la actualidad?

—Soy el presidente de la Comisión de Atención a Atletas en el municipio de Playa.

—¿Cómo llegará la lucha cubana a Río?

—Allí habrá buenos retos. Todo el mundo se encuentra preparado. Cuba es un país de campeones. Espero un buen papel, tanto de la lucha grecorromana como de la libre. En nuestro estilo no solo por Mijaín.

—¿No podría pasarle a Mijaín lo del ruso Alexander Karelin, en Sídney 2000, donde perdió con un rival al parecer inferior?

—Karelin fue el mejor. Muy fuerte. Un peso completo desde que comenzó hasta que se retiró. El estadounidense Rulon Gardner se encontraba muy bien preparado. Lo cansó, en un desliz, estando 0-0, se trancó. Karelin soltó y ahí le marcó.

—¿Cuánto pesas en la actualidad?

—Hace pocos días 160 kilogramos. En menos de un mes me puse en 154. Estoy entrenando un poco, aunque todavía no cuerpo a cuerpo. Quizás sí lo llegue a hacer cuerpo a cuerpo, para empujar un poquito a Mijaín López pensando en Río. Hace 15 años que me retiré, en 2001. Y me siento bien.


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Rafael Norberto Pérez Valdés


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