martes, 6 de diciembre de 2022

René Navarro: La voz del deporte cubano

El “Cuco” evoca sus narraciones y el eco de sus frases nos remontan al pasado. El cronista, merecedor de un lugar especial en la historia del comentario deportivo en Cuba, habla sobre su vida profesional y recuerda los no tan gratos momentos, que muchas veces, le acompañaron durante su carrera...

Laura Sardiñas García en Exclusivo 14/10/2022
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René Navarro-Comentarista deportivo
René Navarro merecedor del Premio Nacional de Televisión 2022.

René Navarro Arbelo, apasionado de los deportes desde su niñez, recuerda con orgullo su época como árbitro de baloncesto y anotador de béisbol en la Unión Atlética Amateur y agradece sus casi cincuenta años de carrera como comentarista deportivo en el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) a los cursos para capacitar narradores deportivos y el apoyo de sus colegas.

El “Cuco”, sobrenombre que le pusiera el ya fallecido narrador Antolín León, se convirtió en uno de los mejores comentaristas deportivos cubanos de todos los tiempos. Con un tono de voz inconfundible y originales frases: “Cuba arriba, arriba Cuba”, “De Cuba y para el mundo”, hizo grande un sinnúmero de momentos gloriosos del deporte cubano.

El cronista que bautizó a “Las Espectaculares Morenas del Caribe”, es hoy merecedor del Premio Nacional de Televisión 2022 y a sus setenta y siete años afirma que su pasión por la cultura física y la narración sigue tan fuerte como en sus comienzos.

“Cuando tenía siete u ocho años practicaba muchas actividades deportivas en mi escuela primaria, creo que ahí nació mi pasión por el deporte. Con el paso de los años crecieron los intereses que tenía; fui anotador de béisbol oficial y árbitro de baloncesto en campeonatos provinciales y nacionales; pasé cursos con apenas 15 años”.

“No fui deportista porque no tenía las condiciones para eso, en el sentido de que sí era bueno en baloncesto o voleibol interanualmente en la escuela, a nivel de municipio o de barrio pero no, no trascendí, practicaba deporte pero no era brillante en ninguno de ellos”.

 “La cuestión de escribir nace justamente porque fui corresponsal de Radio Reloj. Trabajé como reportero en actividades de primerísimo nivel en este país, estoy hablando de atender la inauguración de una fábrica por Ernesto Guevara o una visita de Fidel al central azucarero de Santa Cruz siendo yo un muchachito, no tenía 15 años todavía. Entonces eso me motivó a invadir la cuestión del periodismo. Si bien ya había invadido el mundo del deporte, el periodismo complementaba mis intereses y creo que por ahí se fue formando la idea de que yo podía ser comentarista deportivo”.

- ¿Se identifica más con los eventos deportivos nacionales o internacionales?

- A pesar de que estuve en una infinidad de competencias internacionales: olimpiadas, centroamericanos, panamericanos, campeonatos mundiales, creo que unas setenta salidas al exterior a trasmitir eventos deportivos; yo me identificaba más con los eventos dentro de Cuba un poco por tener al público tan cerca.  He sido un luchador de los eventos deportivos dentro del país porque es lo que puede ver la gente. No es lo mismo ver un evento en vivo en una instalación deportiva, que ser testigo de ello a través de la televisión, tiene una diferencia enorme.

- En el 2005 decidió abandonar los estudios y micrófonos de la Televisión Nacional, ¿por qué?

-Me jubilé el día en que cumplía sesenta años, el ambiente reinante en mi centro de trabajo había cambiado completamente. En mis comienzos nadie vislumbraba tener más dinero o viajar más al extranjero, no sé si por mi formación o por mi procedencia veía muy feo eso, deterioraba las relaciones humanadas dentro de un grupo de compañeros.

“Hubo un tiempo en el que la redacción deportiva se empezó a llenar de gente y gente que no hacía nada al punto de que, algunas veces, no había un asiento donde sentarse, ni una máquina para escribir porque la gente estaba jugando, no trabajando. Entonces aquello me fue incomodando; independientemente de los viajes y la lejanía de mi casa al centro de trabajo. Me decepcioné de tal manera que decidí irme y no me arrepiento de haberlo hecho, ahora menos que menos viendo lo que está pasando”.

- ¿Qué está pasando? 

- Se ríe

- La crónica deportiva cubana cayó en un bache después de los años 90, todavía no hemos salido completamente de él. Algunas veces nos falta objetividad, decimos por decir. En ocasiones veo rasgos de oportunismo o de temer enfrentar situaciones. La prensa deportiva tiene que jugar su papel, no ser cómplice de lo mal hecho Si hay que criticar, hay que criticar, debemos tener dignidad y vergüenza. Sigo muchos espacios deportivos y lamentablemente algunas veces tengo que apagar el radio o la televisión porque no me convence.

- ¿En su carrera como comentarista deportivo vivió alguna experiencia que no fue de su agrado?

- Sí, una vez me dijeron que no podía hablar de la bandera cubana, increíble pero cierto. En el año 1982 en los Juegos Centroamericanos y del Caribe me amenazaron con quitarme mi puesto en la televisión si seguía animando al público a llevar banderas cubanas a las instalaciones deportivas o que vistieran los colores rojo, azul y blanco para estar más cerca de los atletas. Le di las quejas a José Ramón Fernández, el presidente del Comité Olímpico de Cuba y presidente del Comité Organizador, y me dijo que no concebía semejante cosa. Después de hablar con él, volvieron a amenazarme. El hombre que me dio la orientación es un dirigente que está vivo todavía y yo me pregunto: ¿de qué bandera quería que yo hablara?

- Luego de su retiro usted se ha mantenido activo colaborando en los medios de comunicación, ¿qué supuso el período de pandemia para su vida laboral?

- Debido a la pandemia y problemas de transportación me he tenido que limitar, he permanecido mayormente en la casa. Los muchachos y profesores del Fajardo me piden algún que otro tipo de ayuda o la propia Unión de Periodistas de Cuba para ser jurado en el otorgamiento del premio José Gonzáles Barro instituido anualmente para la prensa de todo género. También se me presentan algunas salidas al interior para eventos deportivos. En eso básicamente me he ocupado desde marzo del año pasado.

- Lamentablemente todas las narraciones deportivas que se grabaron antes del 2000 se echaron a perder”, afirmó usted en una publicación de Facebook. ¿Qué siente al ver que la mayor parte de su trabajo se ha perdido?

Estoy decepcionado. El ICRT no le dio la importancia a aquella memoria histórica de la televisión cubana en el deporte. En la videoteca de la redacción deportiva no quedó nada y hoy escucho a los comentaristas deportivos jóvenes, esos que tienen 30 años decirme que no recuerdan nada de lo que hice, muy triste eso.          

- Si a deportes nos referimos ¿cuál sería su mayor deseo?

- Que se reverdezcan laureles, que los atletas cubanos defiendan con todo honor, valentía y deseos nuestro pabellón nacional. En temas de periodismo deportivo, deseo que los análisis sean mejores y que nos despojemos de toda parcialidad. Si el yanqui es bueno hay que decir que el yanqui es bueno, muchas veces nos cuesta trabajo admitir, cuando nos ganan, que el rival es superior. No quiero que sea como en mis tiempos, quiero que sea mejor.


Laura Sardiñas García

Estudiante de Periodismo, amante de la Ciencia


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