martes, 6 de diciembre de 2022

Radiografía al taekwondo

Y a la casi increíble medalla de oro de Rafael Alba en el Campeonato Mundial...

Rafael Norberto Pérez Valdés en Exclusivo 23/05/2019
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Rafael Alba
Rafael Alba otra vez en lo más alto.

El momento es muy bueno (una vez conocida la espectacular noticia) para intentar hacerle una radiografía al taekwondo. Sí, ahora mismo, cuando se escuchan con fuerza los ecos de la valiosísima medalla de oro ganada por el cubano Rafael Alba en el Campeonato Mundial.

¿Qué sería de nuestras vidas si no soñáramos?, pudiéramos preguntarnos sin demora para entrar un poco más en el tema. Y así viajaron seis competidores cubanos hacia la ciudad inglesa de Manchester, donde el pasado domingo concluyó la edición 24 de las citas del orbe. Era bastante difícil obtener allá buenos resultados (por razones que enseguida explicaremos). Y quizás por eso los sueños de los cinco primeros en competir quedaron pendientes en las almohadas, lo cual fue disparando día tras día alguna que otra tristeza o preocupación. El de los cuatro primeros nada más duró un combate… Y el del quinto llegó hasta el segundo.

Nos referimos a Glenhis Hernández (73), campeona en el mundial de Puebla 2013; Yania Aguirre (49), bronce en aquella ocasión y campeona de los Juegos Panamericanos de Toronto 2015; Tamara Roble (57) y Arlettys de la Caridad Acosta (67), monarcas en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla 2018; José Ángel Cobas (80), el otro hombre de la comitiva, oro en Toronto, quien fue el que pudo sobrevivir hasta el segundo combate.

Pero todavía quedaba un disparo el último día para levantar el ánimo en un deporte que ha sido muy exitoso en nuestro país, y al que habrá que cuidar más en cuanto se pueda (cuando apriete menos el cinturón económico): el disparo de Rafael Alba, de la división de más de 87 kilogramos, el campeón mundial de Puebla 2013, el mejor del grupo, el que desea sacarse una espina olímpica el año próximo en los juegos de Tokio 2020…

¡QUÉ RESPONSABILIDAD!

Nos atrevemos a hacer una afirmación sin poder entrar en la mente de Rafael Alba. Antes de salir al ruedo el pasado domingo debe haber pensado que lo que ahí ocurriría no era solo algo personal. Estaba sacando la cara por su deporte. Reafirmando que viajar a Manchester era necesario para todos (porque se lograba la inexistente posibilidad para ellos de topar con el primer nivel). Que futuros respaldos mayores o menores de nuestro organismo deportivo al taekwondo podrían verse impulsados por lo que él pudiera hacer. ¡Y lo hizo!

Los otros cinco deben haberlo intentado con todas sus fuerzas. No deseaban que sus sueños quedaran solo en las almohadas: Pero a ese altísimo nivel no bastan los deseos o los sueños. Y entonces, ante rivales de tal jerarquía, pasaron la cuenta la ausencia de combates ante ese tipo de contrarios (casi solo lo hacen entre ellos mismos en casa); la falta de los petos electrónicos modernos; los errores en los planes tácticos… ¿Era posible lograr más?

Esos obstáculos, en realidad casi insalvables, fueron sorteados en esta ocasión por la calidad y los deseos de Alba. Pero no pensemos que sin impostergables cambios continuará siendo igual.

Y, de paso, él mandó hacia el universo el mensaje más nítido posible sobre sus posibilidades en los ya mencionados Juegos Olímpicos de Tokio 2020. ¡Ayudémoslo..!

UNA PIEDRA COREANA…

El santiaguero tuvo que ganar cinco combates en su camino imparable hacia el punto más alto del podio.

La primera victoria la consiguió ante el estadounidense Jonathan Healy (14-9), de quien no encontramos datos significativos en los archivos.

Luego triunfó ante el croata Vedran Golec (20 puntos de superioridad), plata en el campeonato europeo de Bakú 2014.

Entonces, ya en cuartos de final, se las tuvo que ver… ¡con un coreano! Sí, los padres y amos del taekwondo. Fue Kyo-Don Ly (16-9), ubicado como primero de la serie, y medallista de bronce en el mundial de Muju 2017, lo cual no pudo repetir en esta ocasión.

Quedaban las semifinales y la posible final: éxitos ante el brasileño Maicon Siquieira (17-13), medallista de bronce en +80 en los Juegos Olímpicos de Río 2016, y el mexicano Carlos Sansores (9-5), quien de paso ganó así su primera presea en un campeonato mundial.

La corona lograda por Alba colocó a Cuba séptima entre los hombres y octava en general en el mundial de Manchester, donde antes de tirarse la primera patada circuló una noticia estimulante: récord de 971 competidores de 183 países.

Vamos a cerrar un capítulo dejado medio abierto cuando escribimos que Rafael Alba “desea sacarse una espina olímpica el año próximo en los juegos de Tokio 2020…” ¿Qué pasó? En una errática estrategia el taekwondo cubano puso para los de Río 2016 todos los huevos en un solo clasificatorio.

Y entonces, en suelo mexicano, en una mala competencia, solo Alba consiguió el boleto. Llegó a la urbe brasileña con reales posibilidades de medallas. Pero en una pelea equivocada los sueños se convirtieron en pesadilla. Es por eso que la casi increíble medalla de oro ganada por él ahora permite volver a soñar…


Rafael Norberto Pérez Valdés


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