domingo, 4 de diciembre de 2022

Quien vaticinó esta final era un loco

Panamá y Cuba, hoy por el título de la edición 61 del torneo. Lázaro Blanco se ratifica como el mejor pitcher en nuestro país. La cábala dice que…

Norland Rosendo González en Exclusivo 11/02/2019
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Serie del Caribe CUba vs Venezuela
Civil les pidió a sus muchachos que pusieran mente y fuerza en la victoria de los mexicanos

Lo menos imaginado sucedió, Cuba y Panamá a la final. A mediados del siglo pasado, las tres veces que se jugó el torneo aquí: la Isla fue el campeón y el Istmo su escolta en la tabla de posiciones. Después, la serie estuvo 59 años sin volver al canal y es como si la historia hubiera hibernado: regresó de manera emergente y ambos equipos terminan como líderes de sus grupos. Ya saben que, nuevamente, harán el uno-dos.

El cambio de sede obligó a invitar a los Toros de Herrera para que los dueños de casa tuvieran un contendiente, pero pocos les dieron muchas oportunidades. Llegaron de últimos, armaron una escuadra que no lucía muy competitiva para el abolengo de estas competencias, y mire usted: están en la final.

Los demás clubes querían jugar en su grupo, suponían que así tendrían par de éxitos garantizados y más probabilidades de jugar la final, después de que los organizadores cambiaran el sistema de competencia. No hubo una semifinal, pero los dos partidos sabatinos funcionaron como si lo fueran, una muerte súbita.

Por la tarde, Leñadores de Cuba y Cardenales de Lara se enfrentaron por un cupo al último duelo del campeonato. Los Pájaros Rojos apenas descansaron, la noche antes México les había quitado el invicto y de manera nada agradable, por 9-4; esa derrota los obligaba a vencer a los cubanos, quienes aguardaban en su habitación del hotel por la manita de los aztecas.

Cuba desde el jueves sabía que sin la «ayuda» de los Charros no habría domingo para su equipo. Civil les pidió a sus muchachos que pusieran mente y fuerza en la victoria de los mexicanos. Consumado ese éxito, el estratega se frotó las manos y se dijo: si me dieron un dedo, me cogeré la mano completa.

El partido empezó retrasado por una cuestión rara: problemas con los uniformes de los Cardenales, ¿sería eso o estaban buscando tiempo para reponer algo de fuerzas? Al alto mando de los Leñadores nadie les dijo nada y Lázaro Blanco calentó como si fuera a subirse en el box a la hora pactada.

Ni siquiera eso lo sacó de ritmo, a no ser en el primer inning cuando le ligaron dos hits y dio un boleto, pero no pudieron marcarle. Si ahí no lo aprovecharon, después no habría forma, el mejor lanzador en Cuba y en esta Serie del Caribe colgó cuatro ceros más, pese al exceso de trabajo y dejó el juego con ventaja de 2-0.

Tres imparables conectó Yunieski Larduet y en dos ocasiones pisó la goma, gracias siempre a la velocidad de sus piernas, en una lo remolcó Despaigne y en la otra estafó tercera y el mal tiro del cátcher le abrió, de par en par, las puertas de home.

El hombre proa del lineup cubano se está ajustando al pitcheo del torneo y produjo de 5-3. Despaigne bateó de nuevo con oportunidad y le hizo pagar carísima la osadía al timonel de los Cardenales de lanzarle con la primera desocupada en el tercer inning, ya lo había dominado en el primero en una situación semejante, pero cuando quiso repetir la fórmula el cuarto bate insular sonó cañonazo y fletó la ventaja, que a la postre decidió.

Blanco ganó. Las dos victorias de Cuba están a su nombre, y la entrada de Carlos Benítez a la alienación aportó cuatro turnos de calidad, pues se embasó todas las veces: un hit y tres pasaportes gratis, mientras el movimiento de Alomá de la segunda para las paradas cortas no tuvo consecuencias en la defensa.

El triunfo corona, sobre todo, una buena actuación de los pitcher traídos por Pablo Civil, pero no deja de dejar tres o cuatro preguntas:

¿De verdad que Pablo Civil pensó en abrir con Yoanni Yera y guardar a Blanco para una final que estaba aún en el aire?

¿Por qué no enviaron un emergente por Oscar Valdés en el séptimo cuando había corredores en posición anotadora y un solo out?: Danel, Vizcaíno, Ayala….

¿Tan difícil les resulta buscar un fly de sacrificio a los cubanos, aunque este sea un estadio donde se conecten pocos batazos largos de día? ¿Es culpa del Rod Carew o de la disciplina en home y el tipo de swing de los bateadores?

Pese al triunfo quedaron 13 hombres en base. Ojo con el dato, porque no todos los días se logra pegar ocho hit en un evento internacional y que el rival te embase a 11 más, ocho por base por bolas y tres por errores a la defensa.

Si ese triunfo sorprendió, qué decir del resultado de los Toros de Herrera por la noche. Se impusieron 1-0 a los Cangrejeros de Santurce y dieron el salto espectacular a la final, pues el sistema de desempate los benefició en la porfía con las Estrellas Orientales, con quien quedó igualado con marca de 3-1.

Un elenco joven, con muchachos que van teniendo progresión, ha puesto a soñar a Panamá con un título fuera de los cálculos. Ni siquiera habían podido ganar hace una semana la Serie Latinoamericana, efectuada en Veracruz; allí cayeron en la semifinal ante los Leones de Nicaragua en un juego decidido por el holguinero  Maikel Cáceres, ¿será que no tienen suerte con los cubanos? Veremos hoy.

Ya sabemos que habrá un campeón inédito y se mantiene la cábala de que en Panamá, los anfitriones y Cuba hacen el uno-dos. Pero, ¿cómo será el orden, como las tres veces anteriores, o  habrá un cambio en guion?  


Norland Rosendo González


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