viernes, 12 de abril de 2024

Pelota cubana de muchos colores, menos dorada (+Audio)

Continúa la sequía de títulos internacionales en béisbol, pero el equipo sub-15 fue el más cerca que estuvo de ganar el trofeo mundial...

Norland Rosendo González en Exclusivo 23/12/2022
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Equipo sub-15 de béisbol cubano
El equipo sub-15 mostró garra todo el tiempo y firmaron par de medallas loables. (Yuniet Ávila)

Si fuera yo el que decidía el mejor resultado del béisbol cubano en la temporada internacional 2022 me inclinaría por el equipo sub-15, pero como no soy yo, le otorgaron ese reconocimiento al béisbol5, ganador del campeonato mundial de esa modalidad, que, con permiso de los entendidos, es más diversión que deporte.

Se va otro año sin un trofeo dorado. Desde el ya lejano 2016 una selección de nuestro país no se cuelga la presea de oro en cualquier justa, de cualquier edad; y fue, ¿coincidencia?, en una copa del orbe de los menores de 15 años.

Sin embargo, las lecturas no pueden ser solo por el color de las preseas. O sí, porque esos muchachos del sub-15 fueron sensación en el Panamericano y su bronce debió ser oro, pero una mala gestión en las oficinas los privó de un triunfo que habían ganado espectacularmente en el campo de juego.

Llegaron en junio a Venezuela después de una preparación sin toda la logística necesaria e incluso recibieron el avituallamiento a horas del play ball.

Y fueron tumbando rivales poco a poco, siempre viniendo de abajo. A algunos, más grandes y fuertes físicamente que ellos. Pero jamás se amilanaron, ni ante rectas de 90 millas por hora que jamás habían visto a esa edad.

La selección de béisbol5 se coronó en la primera copa del mundo de esa modalidad. (Yuniet Ávila)

Jugaron igual que el Cuba grande en sus mejores tiempos, como si el juego fuera una fiesta, una diversión. En la semifinal, ante los anfitriones, volvieron a remontar un marcador que parecía insalvable y con las gradas en contra soplándole al oído.

Sin embargo, un mal cálculo hizo que la dirección empleara un pícher inhabilitado por cantidad de lanzamientos, y eso les costó el resultado. Antes de ese desaguisado, nadie apostaba un Bolívar al contendiente en la final.

Quedaron en un bronce que costó mucho digerir, asimilar, por mucho que de todas partes, incluso de varios equipos adversarios, les decían: siéntanse campeones, ustedes lo son.

Después, ese mismo equipo, con algunas bajas ya por la emigración y una dirección renovada, asistió a la Copa del Mundo en México. Fueron, igualmente, mostrando no solo dominio de los fundamentos de juego, sino unos corazones que no les cabían en el pecho.

Llegaron a la discusión de oro ante el poderosísimo conjunto de Estados Unidos, armado con una feroz ofensiva de largo alcance y varios de sus lanzadores tiraban más de 90 MpH.

Casi, casi les empatan, cuando menos, el marcador en el último inning, pero no pudieron hacer contacto con esos cohetazos “rompemascotas” y dejaron las bases llenas y a los norteños con el susto tatuado en el rostro.

Bronce (que debió ser oro) y plata. Lo mejor, sin dudas. Alejandro Cruz, Roberto Peña, Robier Hernández… son nombres que dejaron complacidos a los seguidores.  

Sus hermanos mayores del sub-23 tuvieron una actuación agridulce. Quedaron en segundo lugar en el Panamericano, tras caer ante el mejor equipo que tuvo ese torneo, México, pero en el Mundial sucedió algo que no se puede explicar en dos líneas.

A los libros va que ocuparon el décimo puesto, entre doce contendientes. Por ubicación, es uno de los peores resultados de un equipo Cuba en la historia.

Sin embargo, en el global, los muchachos tuvieron un saldo de ganados y perdidos positivo, de los mejores en los últimos años, pero no ganaron los juegos buenos y quedaron fuera de la superronda. Ya esa exclusión del selecto grupo de los seis punteros los ponchó.

Se perdieron partidos clave por no ejecutar bien los fundamentos de juego. Quiero suponer que sea por eso y no por desconocerlos. Y hubo también falta de enfoque, concentración y capacidad de anticipación, cualidades muy valoradas en el béisbol para leer correctamente las posibles jugadas del rival.

Ya fuera del camino a las medallas mejoraron su trabajo, pero no les alcanzó para nada. Buen saldo, mala posición; y lo que pesa es lo segundo.

Los Leoparditos de Santa Clara, monarcas del torneo cubano de las Pequeñas Ligas, estuvieron muy cerca de ganar la justa caribeña y acceder a la cita mundial en Estados Unidos, pero les pasó, como a varios equipos nuestros en los últimos años, que les arrebataron el oro de entre las manos. Curazao fue en definitiva el rey regional.

Para las ediciones de 2023 y 2024, Cuba asistirá de manera directa a la ronda final de este torneo infantil que se juega en todo el mundo y comienza desde la base hasta la Serie Mundial en Estados Unidos.

Una selección de niños sub-10 fue invitada a un torneo internacional en México, donde fue merecedor de la presea de plata, a pesar del poco tiempo para entrenarse, pero según varias fuentes que reportaron la justa, los cubanitos se parecían a los del sub-15, jugando siempre con buenas vibras y dominio del ABC.

Con una selección de posibles talentos y algunos consagrados, bajo el mando de Armando Johnson, Cuba trató de ganar la Copa del Caribe, que el año pasado se perdió ante Curazao en un final que todavía muchos no se explican. Ahora fue Puerto Rico el verdugo, y el lugar resultó el mismo: segundo.

Sin dudas, las peores actuaciones fueron la de Alazanes de Granma en la Semana de Béisbol de Haarlem con un quinto lugar y saldo de un solo triunfo y cinco derrotas, y el sub-18 en el Panamericano, que se quedó sin el pasaje para el Mundial, su principal propósito en ese certamen.

Después vino hasta un juego perfecto de Miguel Neira ante Perú con 19 ponches incluidos de 21 outs posibles. Aplausos para el protagonista, pero ese bálsamo apenas mitigó el dolor de decirle adiós al principal campeonato de 2023 en esa categoría.

Los optimistas, que quieren mostrar un oro a toda costa, levantan el título del béisbol5 en la primera copa del mundo de esa modalidad, efectuada en el Zócalo de México.

El plantel cubano fue avasallador, el mejor de principio a fin. Demoledor. Táctica y técnicamente. Quizá, como están los tiempos, esa especialidad entre al programa olímpico primero que el regreso el béisbol tradicional, pero yo sigo mirándolo como una diversión, una tradición urbana, fundamentalmente de Cuba.

No requiere de guantes, bate ni nada de eso. Basta con una pelota y un área donde jugar. Béisbol, béisbol, no es. Y por eso, a la hora de hacer un análisis de la temporada internacional, me quedo con el sub-15. ¿Y para usted, cuál fue el mejor resultado cubano del año en pelota?

 


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Norland Rosendo González

Vivo de aprender todos los días a contar historias. Ya voy por el prescolar en la escuela de la vida. Me escapo del mundo para ver un juego de béisbol.


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