lunes, 5 de diciembre de 2022

Muchas noticias para un solo día en pelota

Designado Rey Vicente Anglada director del Cuba. Anunciada la preselección nacional y para después de Tokio 2020 dicen que los juegos serán más breves...

Norland Rosendo González en Exclusivo 13/03/2019
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Rey Vicente Anglada-Nuevo director del equipo Cuba
Rey Vicente Anglada asumió el cargo de director del equipo Cuba de béisbol, una encomienda compleja, un reto mayor.

Los martes dicen que no son días de buena suerte. Este, para algunos no lo fue, pero para la mayoría de los aficionados al béisbol en Cuba dejó una estela de noticias que poco a poco comenzarán a procesar. Primero, regresó Rey Vicente Anglada al puesto de mando de la selección nacional; segundo, se conformó una amplia preselección de 63 atletas que puede enriquecerse, y tercero, están cerca los tiempos en que los juegos duren siete inning. Mucho para un martes.

Es raro que un habanero sea aclamado en casi todo el país. Sucede con Anglada, en medio de una crisis de nuestro deporte nacional, que ya no posee ningún título internacional en sus vitrinas, su nombre es el que más consenso había logrado en las jornadas previas a la designación del nuevo director del Cuba.

Otro grupo apostaba por Pablo Civil, el flamante campeón de la pasada temporada insular, pero la actuación del tunero en la Serie del Caribe terminó por reducir notablemente su grupo de seguidores más allá de los predios de su provincia.

Desde que confeccionó el elenco de Cuba-Tunas comenzaron las críticas a Civil. Haber dejado al antesalista Denis Peña y llevar a su hijo, Alberto Pablo, dejó un sabor amargo en muchos.

Y luego, en el torneo regional, Civil pecó de pensar más en Lima que en Panamá y tomó decisiones o dejó de tomar algunas que le hubieran valido un voto de confianza que, sin dudas, hubiese merecido, pues potencial y preparación también tiene el tunero para asumir las riendas del plantel nacional.

Entre uno y otro estuvo el debate popular, pero en la medida en que se aproximaba la hora de la designación, Anglada iba dejando a su «rival» en el camino, y no por ser de la capital. Es que el mentor de Industriales siempre ha sido un hombre consecuente, con ángel para el béisbol, al que los jugadores le salen como fieras al terreno. Un hombre que les dice las cosas de frente a los hombres, sin medias tintas. 

Ahora Anglada tiene un reto enorme. Ganar, que es lo único que admite la afición cubana. Aunque en estos tiempos, para comenzar, basta con jugar bien.

UNA GRAN PRESELECCIÓN DE 63

El propio Anglada leyó la nómina de los 63 atletas que comenzarán a entrenarse bajo su pupila y la de un avezado grupo de técnicos, algunos de ellos rescatados del silencio de los últimos tiempos, como el preparador de pitcheo Javier Gálvez.

Es una mezcla de jugadores curtidos con otros que van tocando con fuerza las puertas del Cuba. Hay presente (algunos cuya gloria más bien pertenece al pasado) y mucho futuro.

En la receptoría se extraña un nombre, Yulexis la Rosa, pero al villaclareño, que se pasó la mayor parte de su esplendor a la sombra de Ariel Pestano, los años le han pasado factura y tuvo una temporada prácticamente nula al bate. Lo mejor es que le encuentren una liga ajustada a sus posibilidades para que termine su carrera alternando con la serie nacional.

Hay jóvenes como el matancero Ariel Martínez, fichado en Japón, y el avileño Alfredo Fadraga que pueden muy bien soñar en grande, aprendiendo del maestro Frank Camilo Morejón el arte de convertir bolas en strike. Semejantes aspiraciones pueden tener los demás candidatos: Oscar Valdés, Andy Cosme, Yendry Téllez y Yunior Ibarra.

En el cuadro, se notan dos ausencias: el inicialista granmense Guillermo Avilés y el camarero industrialista Juan Carlos Torriente. Ambos se pasaron la mayor parte del campeonato lesionados.

Entre los 18 escogidos, hay de todo. Incluso, varios jugadores versátiles, unos que defienden varias posiciones en el cuadro interior y otros que pueden alternar con los jardines. Dura será la pelea por los cupos en la selección, aunque hay algunos nombres que tendrán que esforzarse, obvio, más que otros. Y algunos serán evaluados en la distancia, pues juegan en Japón.

Yordanis Samón, Oscar Luis Colás, Yurién Vizcaíno, Norel González, Wilfredo Aroche, Sergio Barthelemi, Raúl González, Carlos Benítez, Maikel Cáceres, César prieto, Yurisbel Gracial, Yordan Manduley, Alexander Ayala, Orlando Acebey, Ricardo Ramos, Andrés Hernández y Jorge Enrique Alomá son los aspirantes.

Mientras, en los jardines reaparece Yoelkis Céspedes, y muy justo el llamado al guantanamero Robert Luis Delgado. Los demás son Frederich Cepeda, Ariel Sánchez, Alfredo Despaigne, Roel Santos, Geyser Cepeda, Jorge Yhonson, Joasán Guillén, Yuniesky Larduet, que tan bien lució en la Serie del Caribe, y Stayler Hernández.

Un total de 24 pitchers aparecen en la lista. Algunos prácticamente sembrados, pero no hay dudas de que hay material para armar una buena rotación de abridores y un bullpen con funciones definidas y entrenado para cada una de ellas.

Junto a Lázaro Blanco, Yoanni Yera, Vladimir García, Bladimir Baños, Freddy Asiel Álvarez y Alaín Sánchez, fueron convocados Yariel Rodríguez, Frank Luis Medina, Yadián Martínez, Andy Rodríguez, Ulfrido García, Yosimar Cousín, Wilson Paredes, Yandy Molina, Misael Villa, Yudiel Rodríguez, Liván Moinelo, Raidel Martínez, Pedro Álvarez, Rafael Sánchez, Dariel Góngora, Pablo Luis Guillén, Norge Carlos Vera, Yoen Socarrás y Yaniesky Duardo.

Igual suerte que Yulexis La Rosa deben correr Yosvani Torres, Miguel Lahera, José Ángel García, Erlis Casanova para el epílogo de sus respectivas carreras.

Este año no habrá serie especial como la de 2018, con un gasto de recursos y energías que muy poco aportó a los resultados internacionales, a no ser colocar en un presunta lista de fatiga extrema a varios jugadores que después se notaron cansados en la campaña nacional.

La ruta crítica para los Juegos Panamericanos incluye preparación en La Habana, altura en México, liga Can-Am, tope Cuba-Estados Unidos y una posible serie amistosa con alguno de los rivales en Lima. Parece más balanceada y sensata que la pasada, que desembocó en una triste plata en Barranquilla.

PERO AHÍ NO QUEDÓ TODO

Este martes el presidente de la Confederación Mundial de Béisbol y Softbol (WBSC, por sus siglas en inglés), Ricardo Fraccari, confirmó en la Habana que después de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 todos los partidos en las competencias que organiza esa entidad durarán siete inning.

Esa medida es una de las tomadas para buscar encantar nuevamente a los jóvenes y volver al calendario olímpico, tras su salida de París 2024.

La reducción de entradas supone que los partidos demoren cerca de una hora menos y sean más dinámicos y atractivos para la televisión, pero traerá aparejado cambios drásticos en los enfoques tácticos y los entrenamientos. Será, sin dudas, un béisbol diferente.

Sin embargo, no hay que temerle a las transformaciones, las ha habido en otros deportes y al final han sido aceptadas y aplaudidas. Pongamos como ejemplo el voleibol.

Por ahora, a seguir con nueve inning en busca de un oro en Lima y después por el cupo olímpico. Menuda tarea la de Anglada y sus muchachos. Y menudo martes en pelota.


Norland Rosendo González


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