jueves, 20 de junio de 2024

Montreal 76: Sede De La Hombrada

La inclusión por la IAAF del doble campeón olímpico Alberto Juantorena en el Salón de la Fama de este deporte, hace justicia al Elegante de las Pistas...

Helio Ángel Menéndez García en Exclusivo 04/08/2012
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Juantorena en Montreal 76
Juantorena en Montreal 76

La inclusión por la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF) del doble campeón olímpico Alberto Juantorena Danger entre los 24 elegidos que pasarán a formar parte del Salón de la Fama en el llamado deporte Rey no solo hace justicia a quien la afición bautizó como el Elegante de las Pistas, sino que además llenó de orgullo a su pueblo.

La ceremonia está prevista para el próximo noviembre en Barcelona, España y entre otros inmortales de este deporte que serán exaltados a tan alto sitial están presentes también los estadounidenses Carl Lewis , Michael Johnson y Jesse Owens, la “locomotora checa” Emil Zatopek y el legendario etíope Abebe Bikila. Para ser llevados al mítico salón de la fama es imprescindible que el atleta en cuestión se haya retirado por lo menos 10 años antes y ostente dos títulos olímpicos o mundiales.

Juantorena, de 1.90 mts. de estatura practicaba baloncesto cuando a los 17 años de edad afortunadamente fue captado para el atletismo, deporte en el que debutó el 22 de abril de 1971 en la pista del estadio universitario Juan Abrahantes. Quienes le vieron ganar esa tarde estaban bien ajenos que a las puertas del atletismo tocaba un corredor fuera de serie.

De la mano de su entrenador el polaco Sigmund Zabierzowski y tras solo seis meses de preparación presentó credenciales de respeto al clasificar entre los 16 mejores del mundo al llegar a semifinales de los 400 metros en los XX Juegos-Munich 72.

El resultado que lo catapultó a la gloria lo alcanzó el cubano en los Juegos Olímpicos Montreal 1976 al ganar de forma sorpresiva las carreras de 400 y 800 mt. Planos, hazaña nunca antes — ¡ni después!- lograda por cualquier otro de los grandes.

Si bien se le concedían grandes posibilidades de triunfo en los 400 mts., muy escasos fueron los catedráticos que le daban opciones para doblar en los 800. Para las dos vueltas al óvalo los favoritos eran el belga Ivo

Van Damme y el estadounidense Rick Wolhutter ambos plusmarquistas del orbe.
Más Juantorena daría la gran sorpresa al hacer trizas los pronósticos en los 800 mts. con tiempo de 1:43,50 minutos, nueva marca mundial que relegaba al belga y al norteamericano a los lugares segundo y tercero respectivamente.

La proeza del cubano tomaba ribetes más notorios pues el día anterior a la final de los 800 se había esforzado al máximo para imponerse en su segunda serie de semifinales de los 400 mts.

Tres días después de haber ganado la carrera de 800 el Elegante de las Pistas registraría el mejor crono de su vida al ganar la final de los 400 mt. con tiempo de 44,26 segundos dejando a sus espaldas a los estadounidenses Fred Newhoser y Herman Frazier, con plata y bronce respectivamente.

Lo que más asombró en el doblete olímpico de Juantorena fue el hecho de que se impusiera en dos distancias tan disímiles como son los 400, prueba de velocidad y los 800, de resistencia.

Un año después de haber rozado el cielo con los dedos en Montreal 76, el cubano continuó su reinado al dominar los rankings mundiales en ambas pruebas las que ganó en la Copa del Mundo Dusseldorf 1977.

Ese mismo año en Sofía, Bulgaria, logró su mejor marca mundial en los 800 mts. al cronometrar 1:43,44 minutos.

En 1978 reinó en la Espartaquiada de los Ejércitos Amigos celebrada en la Habana y esa temporada por segundo año consecutivo fue seleccionado el mejor atleta del orbe por la revista especializada Track and Field News, considerada la biblia del atletismo.

Tal vez perseguido por la mala suerte o debido a las múltiples competencias en que participó, Juantorena fue llevado en tres ocasiones al quirófano, la última a causa de una lesión en el talón de Aquiles, lo cual representaría en lo adelante un infortunio que conspiraría contra mejores resultados en el alto rango.

Se recuperaba de una de esas lesiones cuando asistió a los Juegos Olímpicos de Moscú 80 donde se clasificó cuarto en la final de los 400, luego de un gigantesco esfuerzo que puso de manifiesto su voluntad de acero e indomable espíritu competitivo.

Del actualmente vicepresidente del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER), presidente de la Federación Cubana de Atletismo y miembro del Comité Olímpico Internacional (COI) sobran los momentos de alegría que nos hizo disfrutar. Más hay uno que por su impacto no podré olvidar jamás aún cuando no tuviera categoría olímpica ni mundial:

Año 1982, La Habana es sede de los Juegos Centroamericanos y del Caribe y Juantorena limitado por sus múltiples lesiones y con 31 años de edad se impone en los 400 mts. Designado para cerrar el relevo 4 x 400 el doble campeón de Montreal recibe el batón con unos 30 metros de retraso, hay expectación en las tribunas y mientras Juantorena va acortando la diferencia que lo separa del líder un murmullo de admiración crece en el graderío, graderío que se torna en manicomio cuando el Elegante de las Pistas cruza en punta la raya de sentencia con los brazos y batón en alto, a lo Juantorena.

El 30 de marzo de 1985 en la competencia Memorial Pepe Barrientos en La Habana dijo adiós al deporte activo quien dejó de reinar en las pistas para convertirse en leyenda.


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Helio Ángel Menéndez García


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