domingo, 3 de marzo de 2024

Montejo juzga, pero con otro fraseo

Uno de los más experimentados árbitros de esgrima en Cuba opina sobre el deporte que abraza hace más de cuatro décadas...

Abelardo Gregorio Oviedo Duquesne en Exclusivo 23/01/2019
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René Montehjo
El destacado profesor y árbitro considera que la seleción cubana tendrá un duro compromiso en los venideros Juegos Panamericanos de Lima (Foto: Tomada del perfil de facebook).

La esgrima abrió de nuevo el calendario internacional de competencias en Cuba. Y sobre el escenario de la Ciudad Deportiva capitalina coincidieron más de 150 espadachinas, así como un nutrido cuerpo de arbitraje que incluyó un número estimado de extranjeros.

La Copa del Mundo de espada no solo resultó un reto para los esgrimistas, sino también para los señores y señoras que en su mayoría peinan canas, elegantemente vestidos con trajes de color oscuro. Porque en el escenario ubicado en la intersección de las avenidas Rancho Boyero y Vía Blanca han fracasado tanto prestigiosos tiradores como especialistas en aplicar del reglamento.

El fraseo (ataque-riposta-mala parada-punto) del cubano René Montejo durante la tríada de jornadas establecidas fue uno de los más escuchados en las tardes y noches del encuentro anual. Y, sin dudas, reflejó las capacidades adquiridas por el habanero en 18 años de ejercicio en diecisiete Copas del mundo, nueve Grand Prix, una Copa Iberoamericana y cinco Copas del mundo de la categoría juvenil.

Al requerimiento del diálogo respondió gentilmente el profesor de la EIDE Mártires de Barbados, cuando terminó el quehacer en el recinto ubicado en la intersección de las avenidas Rancho Boyeros y Vía Blanca. Y demoró menos de un segundo para verter sus argumentos sobre la especialidad que lleva en su vida desde hace cuarenta y siete años: “En esos momentos tenemos muchachos en las preselecciones nacionales dispuestos a crecer deportivamente y con buen somatotipo. Pero les falta aumentar la frecuencia de topes contra otros adversarios. Mi razonamiento está basado en la notable actuación de los Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla. Allí compitieron luego de acumular combates de calidad.

”Aquella victoria tiene otra lectura favorable. La sala de armas del evento siempre estuvo llena de un ambiente competitivo duro, porque el nivel de nuestro deporte ahora es tres veces más elevado que el apreciado a mediados del siglo pasado. Y ellos demostraron coraje para imponerse. A mi modo de ver manifestaron, además, sentido de pertenencia.

”Pero no solo con buenas intenciones se resuelven los problemas. También inciden sustancialmente los recursos disponibles. El arma no determina el resultado el combate.

Sí define el hombre y tenerla a su debido tiempo. Además, es importante asistir en esta temporada con mayor frecuencia al escenario foráneo, pues el reglamento del deporte incluye un acápite llamado pasividad. Y es preciso que nuestros tiradores sepan cuándo, y por qué, se decreta esa sanción. Si un entrenador y su alumno desconocen las razones, carecen de estrategias para, por el orden, indicar la manera de evitarla; y de hacer eficientemente las acciones para cumplir la orientación.

”Siempre existirán audaces que arriesgan su prestigio en veredictos poco apoyados por la realidad. Yo soy poco amigo de emitir pronósticos. Me parece que deben plantearse luego de revisar el equipamiento en mano. Advierto que en los Juegos Deportivos Panamericanos de Lima, Perú, los resultados serán inferiores a los de Barranquilla. Esa versión de la competencia ahora será más fuerte que las anteriores. Una preparación de evaluación mediana será escasa para brillar. Los elencos de espada tendrán las mayores opciones para brillar en aquella sala, donde serán peligrosos adversarios hasta los muchachos de Colombia, una nación poco distinguida en anteriores cuatrienios”.

En efecto, el estratega y árbitro René Montejo juzgó, pero con otro fraseo. En esos casos, solo la vida ofrece la confirmación.


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Abelardo Gregorio Oviedo Duquesne


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