domingo, 25 de febrero de 2024

“Mi vida gira alrededor de este deporte” (+Fotos)

Uno de los mayores prospectos de la lucha grecorromana en Cuba conversó con nuestra revista durante la jornada del Campeonato Juvenil Panamericano...

Abel Lescaille Rabell en Exclusivo 10/05/2015
1 comentarios
Torneo Panamericano juvenil de lucha 06
Alexander Francisco Fonte es uno de los pocos atletas en la historia de la lucha cubana que ha logrado ganar cinco campeonatos nacionales seguidos en las categorías inferiores. (Fernando Medina Fernández / Cubahora)

Así, erguido sobre la lona del Coliseo de la Ciudad Deportiva, el rostro distante y los músculos contraídos, tan concentrado como está en neutralizar cada movimiento de su rival, Francisco Fonte puede llegar a inspirar, más que respeto, miedo. Sobre el tapiz es un guerrero impecable, dominante, el clásico gladiador que aun sabiéndose superior muestra respeto por el rival pero le deja claro quién manda.

Sin embargo ahora, luego de haber ganado por superioridad técnica su segundo combate en el Panamericano Juvenil de Lucha Greco (esta vez ante un representante de la República Dominicana), parece una persona diferente, de una cordialidad extrema, carismático y agradable, la antítesis del luchador temible que había encarnado un par de minutos antes.

A pesar de que nunca lo habían entrevistado responde las preguntas con fluidez y naturalidad y parece sentirse a gusto ante las ráfagas del lente del fotorreportero Fernando Medina que lo ausculta con pericia. “Todo lo que les haga falta me lo pueden preguntar” llegó a decirnos.

En un corto diálogo nos confesó que vino a esta competencia para ganarla,  para lograr un puesto en mundial juvenil de Brasil en julio próximo. Si lo logra sería la primera vez saldría de Cuba. Le entusiasma sobre manera la idea de representar a su nación, de conocer otro país y de probarse en un evento de esa categoría. El nivel en el área, ciertamente, ya le queda pequeño.

Sus entrenadores Enrique Valdés y Norge Pacheco nos interrumpen, vienen a buscarlo, Fonte se despide amablemente, sube las escaleras y empieza el calentamiento previo al desafío por el oro ante el norteamericano Danny Boychuck: Da saltos, estira las piernas, hace rotación del cuello, se da golpes en todo el cuerpo, baja las escaleras apresuradamente y luego se mete en los exteriores de la zona de competencia a esperar la hora del combate.      

Francisco hace que parezca fácil sacar rivales de la circunferencia roja, buscar los pases atrás, anular todos los ataques (esta vez ni siquiera ha permitido que le hagan puntos). Quizás por esto su pelea no enaltece demasiado a las gradas. La zona Este del coliseo, sin embargo, es toda algarabía, la típica barra brava, allí están la familia y los amigos que lo han venido a ver.

En la quinta fila hay una mujer histérica, su nerviosismo es perceptible en la distancia. Cada movimiento del joven gladiador cubano la sacude de su asiento, a cada rato lanza alguna bravata o algún grito de ánimo. La señora es Araceli Carmen Pérez, la abuela de Francisco, que ha llegado junto a otros familiares para apoyarlo.

Con Araceli conocimos que el nombre completo del luchador es Alexander Francisco Fonte Santos y que desde pequeño desarrolló unas condiciones físicas impresionantes: “Era un niño muy activo, caminó por primera vez a los ocho meses y a los once ya se me escapaba y se subía en la placa, recuerdo que a cada rato me sacaba un susto así”.

Aracelis, su abuela, no lo abandona en ninguna competencia. (Fernando Medina Fernández / Cubahora)

Aracelis es una de las personas más impulsivas que he conocido, es puro nervio esta señora llena de vida que parece escapársele al paso tiempo. A pesar de que ha visto combatir a su nieto durante más de catorce años no entiende mucho sobre lucha, por eso busca ayuda en Sandry, el hermano de Alexander F., para que la mantenga al tanto de los detalles técnicos del combate.

Tal vez Sandry sea el principal admirador de su hermano, ha disfrutado como si fueran suyas las 32 medallas de oro, 2 de plata y la 1 de bronce alcanzadas por el luchador de 66 kilogramos que a varios metros de allí domina fácilmente la pelea final. Vino desde el municipio de Florida en la provincia de Camagüey para ver el torneo, allá nació también el joven de diecinueve años que ahora no puede oír los gritos de la gente que lo anima ni de su entrenador pues tiene los cinco sentidos en la pelea.

Como era de esperar, no pasa mucho tiempo para que Francisco sea declarado campeón por superioridad técnica sobre su rival. En las gradas una familia se exalta y hay alguien que grita: “Ese es mi nieto, ese es mi nieto”. Hemos luchado para sacarlo adelante en este deporte -me dice Aracelis eufórica- cuando hacía falta comprarle algunas zapatillas nuevas reuníamos entre toda la familia, lo hacemos porque su vida es la lucha. “Desde los cinco años en que empezó a combatir no ha hecho más que darnos alegrías” recuerda emocionada.

En busca de una opinión más objetiva salimos al encuentro de Pedro Val; el entrenador de legendarias figuras de la lucha cubana como Héctor Milián, Filiberto Ascuy y Mijaín López; quien hoy ha seguido la trayectoria del equipo juvenil cubano desde una mesa cercana al tapiz.

El preparador principal de la lucha grecorromana en el país confirmó a nuestra revista que el camagüeyano es un guerrero con mucho futuro: “Estamos en presencia de un prospecto, promovido al equipo nacional con toda justicia, de hecho, hoy ganó sus tres combates sin ningún tipo de problemas” aseguró Val.

Luego de la victoria, de los abrazos, de la gloria, Fonte estaba feliz (aunque no demasiado). Ya con más tranquilidad reanudamos la entrevista en la que nos describió con detalles cómo es la vida de un luchador de alto rendimiento. “Entrenamos todos los días, va por nuestra cuenta, en la preparación hacemos dos o tres topes de 3 minutos, luego trabajamos individualmente en nuestras deficiencias que en mi caso es la posición de cuatro puntos (tumbados boca abajo), porque de pie es muy difícil derrotarme, comenta de forma natural, sin dejo alguno de arrogancia.

La fortaleza principal de este atleta es la posición “De pie”. (Fernando Medina Fernández / Cubahora)

La vida es dura cuando en el deporte le va a uno la vida. “Si logras pasar a la categoría de mayores todo tienes que hacerlo tu mismo, nadie te dice nada, nadie te regaña, ya somos hombres, si no cumplimos el peso, si no vamos a los entrenamiento, es nuestro problema, solo que los resultados se ven inmediatamente, el que no cumple no puede ganar, nunca está en buena forma, o no tiene división por no hacer correctamente la dieta”, refiere.

Para el está casi prohibida la harina, los excesos de proteína, las grasas. “En nuestra dieta son muy importantes las verduras, las frutas, las viandas y sobre todo grandes cantidades de líquido. “En el Cerro Pelado, donde entreno desde hace seis meses, nos alimentan muy bien, la comida es buena, los pollos que nos dan son grandes, incluso le he cogido hasta asco a esa carne por repetirla tanto” comenta.

“Tampoco tenemos vacaciones, aunque normalmente a los atletas les dan unos días luego de algún torneo internacional o de alguna competencia importante que es cuando podemos pedir una semana de descanso, no más que eso si se busca estar en la élite”, explicó justo antes de partir para la premiación.

Minutos después, al verlo encaramado en lo más alto del podio, no podemos sentir otra cosa que orgullo e ilusionarnos con que este joven amable que hoy no defraudó su condición de capitán del equipo cubano se convierta algún día en medallista de grandes torneos internacionales.

Si eso sucede, cuando cuelgue de su pecho alguna medalla dorada y su sonrisa, mucho más grande que la que tiene ahora, sea una de esas que alegran en lo más vivo, den por sentado que en algún lugar un fotorreportero y un periodista disfrutarán el triunfo como si fuera propio y buscarán en el recuerdo la tarde en que lo entrevistaron por primera vez.

Puede ver esta historia también en Medium.

Puede ver las imágenes en alta resolución en FLICK.


Compartir

Abel Lescaille Rabell

Se han publicado 1 comentarios


GARH
 21/8/19 9:18

Para alcanzar este meritorio resultado y reconocimiento tubieron q pasar 15 largos años de sacrificio, formación, voluntad constante ect., este resultado no se logra en 1 dia, ni en 1 mes, ni en 1 año. A la edad de 22 años había dedicado 16 a la ´´ lucha grecorromana´´ cursando por todas las categorias `para lograr una formación perfecta con resultados relevantes, sin este tiempo logras la fuerza pero no la técnica, el carácter pero no el instinto, recursos pero no las habilidades. Todos cometemos errores y los adolecentes son los mas bulnerables a equivocarse y actuar incorrectamente ante situaciones q se nos presenta en la vida pues es esta edad la que escurpe personalidades y consolida la formacion ideologica-social de las personas. Es inconsebible q no se valoren ciertos aspectos en el momento de tomar deciciones definitivas q cambiarán la vida de un joven, aveces hay q detenerse un segundo y pensar q hay personas brillantes pero q para poder brillar han tenido q pribarse de muchas cosas y generalmente no saben hacer otra cosa sino la actividad a la q le han dedicado 3/4 de su vida (en este caso). hoy este joven talentoso y soñador se encuentra irreconosible para quienes lo conocen de niño , vendiendo viandas por las calles de Florida y con un futuro incierto. Lamentablemente sabemos q como Francisco hay mucho talento perdido en las calles por decisiones tajantes q hecharon por la borda la preparacion de 1 vida en un segundo.

Deja tu comentario

Condición de protección de datos