viernes, 9 de diciembre de 2022

Mi Barranquilla: Espadachines y hockeistas

Dos deportes se han adueñado poco a poco en estas últimas jornadas de los XXIII Juegos Centroamericanos y del Caribe: la esgrima y el hockey sobre césped....

Joel García León en Exclusivo 30/07/2018
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Seily Mendoza Venzant-espada-centroamericano
Seily Mendoza celebra su triunfo en la final de la espada femenina (Foto: Calixto N. Llanes).

Las últimas jornadas de los XXIII Juegos Centroamericanos y del Caribe reservan tensiones para Cuba en cuanto al medallero, pero dos deportes se han adueñado, poco a poco, y a golpe de títulos, del corazón más emocionado de quienes lo han disfrutado en vivo o seguido por la televisión: la esgrima y el hockey sobre césped.

Los herederos de Ramón Fonst han comenzado su paso por el Centro de Eventos Puerta de Oro con dos coronas de las cuatro disputadas, ambas para los espadistas con nombres nada medievales: Seily Mendoza y Reinier Enríquez. Sus aceros no fueron quizás los más vistosos, pero sí lo más guerreros para remontar marcadores, aventajar a los supuestos favoritos y dar un estimulante paso al previsible renacer de esta disciplina.

Seily, de Pogolotti; Reinier, de Guantánamo, son nombres que ya forman parte de la historia de esta lid regional. En el caso de la capitalina revalidó su oro de hace cuatro años en Veracruz; mientras el oriental destronó a uno de los mosqueteros más ilustres del torneo, el venezolano Francisco Limardo, en un asalto extra que provocó el delirio de sus compañeros y de buena parte del público.

Para ellos, en especial para los equipos de espada, quedan fechas competitivas en las que subirán a la pista por al menos dos cetros más, que fuera de los propósitos contribuirán, sin dudas, al empeño mayor de la delegación. “Pero no descartes a nuestros floretistas y sablistas”, declararon los inspiradores de estos éxitos.

Y si relevante es lo contado entre estocadas, no menos puede decirse de las doradas de nuestros dos equipos de hockey sobre césped, arrebatadas de las aspiraciones mexicanas. Primero fueron las mujeres las que pasearon la bandera con el triunfo en sus rostros, en tanto el domingo lo hicieron los muchachos. Ambos se repusieron de traspiés iniciales y se alzaron con los primeros y únicos títulos colectivos hasta el momento de la comitiva cubana en esta ciudad.

Entre las damas, el penalti corner de Sunaylis Nikle y la defensa a muerte de la portera Yurislmalis García resaltaron en la tarde sabatina; por los hombres, Heriberto Sarduy y Wilfredo Sánchez burlaron la defensa azteca y completaron la octava corona en línea, con las únicas interrupciones en 2002 y 2010 cuando no asistimos a los Juegos.

Para quienes viven entre bastones y pistas sintéticas, su asalto a la cima les asegura una plaza directa a los Juegos Panamericanos del 2019, donde no parece iluso soñar con una presea cercana al oro, siempre y cuando se estabilicen los topes internacionales y concluya a tiempo la reparación de la escuela Antonio Maceo, de Santiago de las Vegas.

Solo cuatro días le restan a la dinámica deportiva en Curramba la Bella. Los esgrimistas persistirán en ensartar nuevas preseas; mientras camino a casa, los hockeistas disfrutan orgullosos el redondel de oro que cuelga en sus pechos.


Joel García León


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