viernes, 9 de diciembre de 2022

Los que salvan la temporada

Cuatro equipos y varios muchachos endulzan un torneo que ha pasado sin muchas glorias por el calendario de béisbol cubano este año. La próxima Serie Nacional ya está sonando...

Norland Rosendo González en Exclusivo 27/05/2019
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Roberto Hernández-Sancti Spíritus
Roberto Hernández es el nuevo recordista en ponches.

A la insípida sexta Serie Nacional sub-23  -posiblemente, la última con este formato-, le va quedando poco para concluir la ronda preliminar que han salvado del bostezo algunos jugadores y la rivalidad por los cupos a la semifinal en dos grupos. Lo demás, para el olvido. Pero si está llegando a su fin este torneo, las noticias de la próxima temporada élite se están adelantando, parece que para no competir después con los Juegos Panamericanos de Lima.

Cienfuegos, bronce el año pasado, y Santiago de Cuba, bicampeón (2016 y 2017), tienen prácticamente asegurado su pasaje a la postemporada. Los sureños son los que más juegos han ganado y tienen un paso estable en la llave de las rachas: primero Matanzas eslabonó una de siete, luego Villa Clara le puso dos argollas a otra, y al final los Elefantes, con su paso lento, pero aplastante se adueñaron de la cima y no tienen intenciones de soltarla.

El equipo de Santiago de Cuba ha estado más cómodo desde el inicio, aunque ellos empezaron en la segunda subserie, pues la falta de alojamiento para Holguín resultó les impidió arrancar como los demás. Las Avispas no han visto amenazada nunca su posición de vanguardia.

En los grupos A y C sí hay, y habrá, puja hasta el último momento. En el de occidente, todo se ha confabulado para que la subserie conclusiva sea como un play off adelantado entre el campeón vigente, La Isla, y Pinar del Río, que nunca ha estado en la postemporada.

Los pineros les sacan algo de ventaja a los Vegueros, pero se tienen que enfrentar siete veces a partir del 31 de mayo. Sucede que en la segunda vuelta la lluvia solo dejó celebrar un choque en el Cristóbal Labra y ahora hay que recuperar esos partidos. Ni mandado a hacer ese ajuste climatológico en el calendario. Hasta ahora el pareo está tres-dos a favor de los de la isla ultramarina.

En el apartado C, Ciego de Ávila y Sancti Spíritus se están enfrentando en la penúltima subserie. Hubo división en los dos primeros choques y si uno de los elencos no gana los dos restantes, habrá que esperar a lo que hagan en los cuatro duelos siguientes. Estarán con los ojos en el terreno y los oídos en la radio para saber cómo les va al otro.

Hay otro incentivo en el dual meet entre Gallos y Tigres. El mejor bateador del campeonato, el receptor e inicialista avileño Lázaro Ramón Martín, está a la caza de la triple corona. Va delante en jonrones (8) y segundo en average (.413) y carreras empujadas (31).

Y el sensacional lanzador espirituano Roberto Hernández la quiere en el pitcheo. Está, incluso, más cerca que Lázaro. Es líder en juegos ganados (8) y ponches (77) y segundo en efectividad (1.24). Tiene un incentivo adicional: ha sido llamado a la preselección nacional rumbo a Lima.

Roberto impuso nuevo récord de ponches para un campeonato sub-23 con 77, cuatro más que la anterior marca en poder del villaclareño Yosver Zulueta en la temporada de 2017. Su frecuencia de K por cada nueve inning es 11.95. ¿Y quiere saber algo? No es la más alto de su equipo, el también abridor Edelso Montesinos deja con el madero al hombro, como promedio, a 12.36 rivales. Ambos han abierto en ocho juegos, pero la diferencia en victorias es amplia, siete a dos.

Detrás de Roberto se ubica entre los que más ponches han recetado, el isleño Yeinel Alberto Zayas, un zurdo que ocupó el primer lugar el año pasado y que con los 16 del sábado llegó a 69. Tiene, también, mejor frecuencia (k/9) que el espirituano: 12.26. Y en siete aperturas ha aportado cuatro triunfos sin derrotas.

A Roberto le queda una salida más; a Yeinel quizá dos. Depende de cómo los jerarcas de la Comisión Nacional de Béisbol organicen el calendario de los juegos suspendidos.

En una próxima entrega, ya debe estar más despejado el camino rumbo a la semifinal. Vendrán, pues, los pronósticos, pero resulta difícil, porque solo han jugado dentro del mismo grupo, se han adaptado a los mismos rivales y no saben mucho de los demás. Salvo lo poco que han trasmitido, que no es un buen termómetro.

De la próxima Serie Nacional élite ya se sabe algo. No solo que tendrá la misma estructura de la campaña antepasada (se arrastran todos los juegos), sino que habrá ex Grandes Ligas en el terreno, Erisbel Arruebarruena, quizá Yunieski Betancourt y no descarte que alguno más…

Ya Vladimir Baños no lanzará con Pinar del Río y hay varios jugadores en dos preselecciones a la vez. Tremendo litigio ese. Artemisa e Industriales quieren a Dayron Blanco y Jorge Enrique Alomá. Ambos tienen dirección de la Habana, pero sus últimas temporadas han sido por allá, con resultados notables que les abrieron espacio, incluso, en el grupo que se prepara para los próximos compromisos internacionales.

Sin tanto abolengo, pero de proyección, el joven cátcher Jesús Daniel Olivera salió de Villa Clara este año para Matanzas autorizado por las autoridades de su provincia natal. Ahora, Armando Ferrer, el mentor de los Cocodrilos, tiene planes para él y Paret, el de los Leopardos, también.

Tendremos una Serie Nacional con rostros novísimos, como el de Roberto Hernández, y otros que ya brillaron y probaron fortuna, con éxito, donde mismo Roberto dejó firmado un contrato y optó por volver antes de tiempo. Dicen que será la última temporada con este formato. Parece que dejará huellas. De todo tipo.


Norland Rosendo González


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