lunes, 5 de diciembre de 2022

Llueven elogios, ha vuelto el Rey

El regreso de Rey Vicente Anglada al puesto de mando de los Industriales ha sido una noticia muy bien acogida por la afición de los azules. Otra vez retorna el sueño dorado de los seguidores del equipo capitalino

Norland Rosendo González en Exclusivo 29/05/2018
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Vicente Anglada
Anglada dijo sí, cuenten conmigo, y en La Habana se escuchó un aplauso estruendoso.

San Isidro trajo lluvias y un aguacero de elogios para Rey Vicente Anglada por su retorno al puesto de mando de Industriales, en uno de los lances más arriesgados de su carrera deportiva, después que lo ganó todo como atleta y mentor y ahora disfrutaba de sus glorias. Pero el Rey no le cogió miedo al reto y complació a una afición azul que lo venera con absoluta devoción.

Cuando muchos creían que no sucedería el milagro, que el Rey no volvería a tomar las riendas de sus Leones de siempre, demostró que los grandes no se apartan nunca de la pelota, y menos cuando la hora es crucial y el vacío dejado por el antecesor parecía insalvable en breve tiempo. Anglada sopesó todo eso, y dijo sí, cuenten conmigo, y en La Habana se escuchó un aplauso estruendoso, similar a los prodigados tras alguno de sus engarces felinos en sus años de esplendor como camarero azul.

Siempre hubo incrédulos, gente que no creía que Anglada dejara por un tiempo las comodidades familiares para volver a los trajines de la pelota, a los viajes en ómnibus por toda Cuba, a los dolores de cabeza, a las críticas cuando el equipo no esté bien, a la ingratitud probable —oh, Martí, tan preclaro— de los hombres (en este caso, los fanáticos).

Pocas veces la designación de un mentor azul ha tenido tantos elogios. Pese a que había varios candidatos, el solo nombrar a Rey Vicente Anglada era suficiente para que los dedos apuntaran a él: ese es el tipo.

En las redes sociales, en la calle, en las redacciones deportivas de los medios de prensa, la noticia del regreso de Anglada ha sido trending topic, y si no copó más espacios ha sido por estas malditas lluvias que han anegado al país y sobre todo le han hinchado la barriga al caimán, cuyas presas y ríos han reventado, y de qué manera, en la región central.

Para Rey ha sido una decisión difícil y tiene un reto inmenso por delante. La afición mantiene tatuados en su memoria los momentos sublimes de la Era Anglada: sus tres coronas, dos de ellas seguidas, por pollona de 4-0 en la final ante el Villa Clara comandado por su antecesor ahora en la dirección de los Leones, el siempre polémico y noticioso Víctor Mesa.

Los tiempos no son los mismos, ni los atletas tampoco, pero las ansias de un título son el doble de las de entonces, pues desde 2010 no se goza en la capital con un rugido de oro, y ocho años de sequía para una afición como la de Industriales es más que demasiado; es una eternidad.

Rey es consciente de que no es mago y de que corre el riesgo de que las expectativas estén por encima de las posibilidades reales, pero basta con que él esté e insufle el mismo espíritu de su época como atleta y mánager y haga que ese grupo de jugadores se entregue en aras de un espectáculo que, no se puede negar, Víctor revivió aunque se quedó corto. Espectáculo sin corona, ya se sabe, no es espectáculo en el deporte. Y menos en la pelota cubana. Y si lo duda, pregúntele a los matanceros.

Por ahora, mientras la gente espera que San Isidro arregle con urgencia las zapatillas de sus grifos celestiales, los aficionados azules miran para el Latinoamericano, el santuario de sus grandes momentos, añorando que el Rey los empape de sueños otra vez.

Anglada vuelve por su cuarta corona, con la cual igualaría con Ramón Carneado como el mentor de Industriales más ganador en series nacionales. Porque él es de los hombres que no se conforman con poco, ni con medias tintas.

Por lo pronto, ha vuelto el Rey. Ojalá otros se embullen, porque la pelota cubana necesita de buenos peloteros y de buenos mentores también.


Norland Rosendo González

Se han publicado 1 comentarios


Javier Nd
 29/5/18 12:39

REGRESA EL REY DE DONDE NUNCA SE DEBIO DE IR, FELICIDADES

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