martes, 6 de diciembre de 2022

¿La varita mágica de los últimos abanderados?

A uno solo de los cubanos se le escapó una medalla en Juegos Olímpicos...

Rafael Norberto Pérez Valdés en Exclusivo 13/06/2016
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Este título llevaba signos de interrogación. Pero enseguida cambiamos de opinión. El meollo es el siguiente: los últimos seis cubanos que han sido abanderados en Juegos Olímpicos (con una sola excepción) han regresado a casa con medallas. Y salvo también otro caso… de oro. ¿Ha sido por una varita mágica? Por supuesto que no: ¡Es por el desarrollo del deporte tras el triunfo de la Revolución, en 1959! Se trata de una afirmación irrebatible.

Vamos a repasar de forma muy breve algunos aspectos fundamentales, tratados hace poco aquí en Cubahora. Se publicó primero un material sobre quién podría ser el abanderado de nuestro país en la ya cercana edición de Río de Janeiro 2016 (5 al 21 de agosto). Y un segundo relacionado con quiénes lo habían sido a lo largo de toda la historia.

La nación ha participado en 19 de las 30 citas. En ellas ha tenido 14 abanderados. Es que existe un dúo de ases que lo fue en tres oportunidades: el esgrimista Ramón Fonst (París 1900, San Luis 1904, otra vez París, ahora en 1924). Y el segundo resultó el también excepcional boxeador súper completo Teófilo Stevenson (Múnich 1972, Montreal 1976, Moscú 1980). Y uno que lo ha sido en dos: el luchador grecorromano Mijaín López, de la división de los 130 kg. El pinareño lo fue en Beijing 2008, también en Londres 2012, y, como ya escribimos, es nuestro candidato para Río 2016.

EXPLICANDO…

Ha llegado la hora de entrar un poco más en detalles…

Hasta la versión de Melbourne 1956 nuestro país había tenido cinco abanderados, y de ellos solo había podido subir al podio el talento de Fonst, lo cual no era el reflejo de un desarrollo del deporte en la Isla. Luego de 1959 participamos en Roma 1960 (sin medallas), Tokio 1964 (plata del velocista Enrique Figuerola, pero el abanderado resultó el pesista Ernesto Varona), México 1968 (cuatro de plata, divididas a partes iguales, en boxeo y atletismo, pero… el encargado de portar la enseña fue el gimnasta Héctor Ramírez). Nada, que en ello también hubo un par de casualidades.

La historia cambió en Múnich 1972, Montreal 1976, Moscú 1980, gracias a los puños de Stevenson, indetenible, como escribimos en trabajo anterior, lo cual nos libera hoy de detenernos a recordar esos pasajes de veras inolvidables.

Luego de las ausencias cubanas a Los Ángeles 1984 y Seúl 1988, por razones de principios, llegó la reaparición olímpica en Barcelona 1992. Allí el abanderado y campeón resultó el luchador grecorromano Héctor Milián, de la división de los 100 kg.

Hubo un ligero pasito atrás en Atlanta 1996. El esgrimista Rolando Tucker, campeón mundial de florete en Atenas 1994, llegó con un aval muy sólido, y aunque no pudo alcanzar una presea en la competencia individual, sí la de bronce en el por equipos, junto a Elvis Gregory y Oscar García. Este es el caso que regresó a casa sin la más codiciada de las medallas…

LLEGÓ SU HORA

El boxeador Félix Savón (91 kg) se había coronado en Barcelona 1992 y Atlanta 1996. Pero, como acabamos de leer, sin la oportunidad de ser el abanderado. Ella le llegó en Sídney 2000. Y la aprovechó para conquistar su tercer título, lo cual en su deporte solo habían logrado el húngaro László Papp, invencible en Londres 1948 (en los 75 kg), Helsinki 1952 y Melbourne 1956 (en ambas ocasiones en los 71), y Stevenson.

El saltador de longitud Iván Pedroso, uno de los mejores de la historia, había terminado en lo más alto del podio precisamente en Sídney 2000, luego de verse obligado a sacar lo mejor de sí ante el crecido local Jai Taurima.

El éxito lo redondeó en el último salto: 8.55, seis centímetros más que su encarnizado oponente. Le tocó la responsabilidad de llevar la bandera en los de Atenas 2004. Pero… las cosas no le salieron como deseaba, y terminó séptimo (8.23 metros). Hay que recordar que se trató de una competencia muy fuerte: ocho competidores sobrepasaron la barrera de los ocho metros… Es el único caso que no logró conquistar un metal.

El luchador Mijaín López, como ya apuntamos, tuvo esa responsabilidad en Beijing 2008 y Londres 2012, en los que resultó invencible.

En la primera de ellas doblegando con una facilidad inimaginable en la final al ruso Khassan Baroev, a quien puso a dar vueltas como si fuera un ligero maniquí. “Es el rival más duro de toda mi carrera”, me dijo una vez. “Lo voy a pelar bajito”, me aseguró también después de haber sufrido una derrota ante él.

Y en Londres 2012, en una final adelantada, se impuso al turco Riza Kayaalp, quien lo venció en casa en el Mundial de Estambul 2011. ”No me gana más”, me dijo entonces. Pero no fue así en el deLas Vegas 2015. Ello dispara mucho la curiosidad de cara a Río 2016…

Un resumen de las nueve ediciones que nos ocupan desde Múnich 1972: seis abanderados, ¡siete medallas de oro pertenecientes a ellos en esa función!, más una de bronce.

Entonces queda claro que esos éxitos deslumbrantes no han sido por una varita mágica, sino por el desarrollo de nuestro deporte…


Rafael Norberto Pérez Valdés


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