domingo, 19 de mayo de 2024

La última vuelta y el talento que emerge

El campeonato sub-23 entró en el segmento final de la ronda clasificatoria. Se vaticina rivalidad por los cupos a la postemporada y actuaciones decorosas de atletas, pese a que este evento sigue teniendo poco público y la organización tiene deudas...

Norland Rosendo González en Exclusivo 22/05/2019
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Equipo Isla de la Juventud-Béisbol sub23
La Isla ha soportado la presión de Pinar del Río y se mantiene en la cúspide del grupo A. (Foto: Yesmani Vega Ávalos/Periódico Victoria).

Hay una gran diferencia ente los actores que salen a un teatro vacío y los jugadores de la sexta temporada sub-23: Desde las tablas, la penumbra y el silencio camuflan las lunetas desocupadas, aunque los artistas lo saben de solo oler la sala; a mediodía, no hay cómo disimular las gradas desérticas y los atletas no pueden más que resignarse a pegar jonrones o engarzar bolas sin aplausos. Sin bulla. Con pocos asistentes para que lo cuenten después.

Oh, José Ángel Buesa, tu verso quizá no quepa en una antología de refinada poesía, pero, al paso que va esta Serie, la está pintando de cuerpo entero: pasarás por mi vida sin saber que pasaste. Cada vez son más escalofriantes los partes diarios de asistencia a los parques, y no solo la hora conspira... ¿Qué son 150 personas en un graderío?

Así ha llegado el último tercio del segmento regular del campeonato. Probablemente, el más desorganizado de los seis efectuados hasta ahora, pero con rivalidad en tres de los cuatro grupos. Los jugadores se tragan la tristeza de las gradas vacías y responden con lo mejor que tienen.

Hay equipos y hay nombres. La Isla ha soportado la presión de Pinar del Río y se mantiene en la cúspide del grupo A, de donde ya están prácticamente despedidos dos que fueron campeones una vez: Artemisa y Habana.

Entre Piratas y Vegueros se augura un dual meet gastándoselo todo por el único cupo que cada llave otorga para la semifinal. Su subserie, que cierra la etapa, tiene un incentivo adicional, pues se jugarán además los tres choques pendientes entre ambos suspendidos en la segunda vuelta por culpa de la lluvia. Dicho en otras palabras, les quedan siete partidos para que «se maten».

Si el lanzador zurdo de los pineros Yeinel Alberto Zayas no se ha robado más titulares obedece a que el espirituano Roberto Hernández es un fuera de serie. Yeinel Alberto fue el líder en ponches en la campaña pasada con 64 y efectividad 0.82, y en esta ya acumula 53 estrucados (segundo) y su PCL es de 2.38, pero Roberto no solo lo sobrepasa en ambos aspectos sino que está próximo a quebrar el récord de ponches, que es de 74, le faltan siete.

Podrían verse en la final, sería un duelo interesante. Lástima que este campeonato sea muy monótono con juegos solo entre los integrantes de cada llave.

El espirituano está tocando, qué tocando, empujando las puertas de la preselección nacional. No podrá ser ahora para los Juegos Panamericanos de Lima porque su nombre no aparece en la pre-nómina entregada, pero seguro que va a estar entre los que se busquen un puesto en el staff para el Premier 12, él y otros que están en el sub-23 con buena recta y proyección. Dígase, por ejemplo, el relevista villaclareño Daniel Condes, otro que lanza más de 94 millas por hora.

Pinar, que nunca ha pasado de la primera fase, no se la va a poner fácil a los isleños. Liderados por Frank González, autor de cinco bambinazos, los verdes aparecen en el pelotón de los que más batazos de cuatro esquinas han ligado (14 sin incluir el juego del martes) y lucen un equipo que juega lineal, bastante similar cuando está encima o debajo en la pizarra. Ojalá se mantenga la proximidad entre uno y otro hasta las últimas jornadas, pero con siete choques podría vaticinarse un play off en la fase regular.

Cienfuegos, bronce de la temporada anterior, anda camino de mejorar ese puesto en el podio y hasta podría dársele la posibilidad del desquite si en definitiva clasifican junto a La Isla. Llevan racha de 8-2 en los últimos diez juegos y su ataque es uno de los más poderosos con línea de .300/.408/.464. Ningún equipo ha llegado a 20 jonrones, excepto ellos, que tienen 21. Félix Javier García tiene seis vuelacercas y comparte el liderazgo con el avileño Lázaro Martín, y ahí tenemos otro talento de mucha proyección.

Martín lo mismo se calza los arreos que se va cubrir la inicial, y en ambas posiciones lo hace bien, pero como más deslumbra es con el madero en las manos. Dicen que la pelota va soltando lágrimas antes de chocar con el bate, sabe lo que le espera.

En él se conjuga fuerza y tacto. Promedia más de .400 de average, se embasa más de la mitad de las veces que se para a un lado del home plate y es el que más poder ha exhibido, de más está decir que su OPS supera los mil puntos. Lástima que aquí no podamos medir la velocidad de salida de sus conexiones ni la distancia a las que caen.

Ciego de Ávila pare receptores. Es como Pinar del Río y Villa Clara en la formación de los defensores de esa posición, la más difícil en la pelota. Ahora mismo tienen al jovencito Alfredo Fadraga en la preselección nacional y Martín pegándosele mucho. Roger Machado debe estar feliz.

Hay más muchachos con potencialidades en este campeonato, pero los problemas organizativos, las pocas iniciativas para llevar más público a las gradas y hasta las dificultades para acceder al sitio Web del torneo han ocupado espacios en la prensa que en circunstancias normales merecerían esos jugadores. Parece que como se auguran cambios para la próxima temporada, esta se está realizando para «cumplir con una tarea». ¿Será?       


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Norland Rosendo González

Vivo de aprender todos los días a contar historias. Ya voy por el prescolar en la escuela de la vida. Me escapo del mundo para ver un juego de béisbol.


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