jueves, 1 de diciembre de 2022

Béisbol: La trágica desaparición de Clemente.

Se perdió en el mar frente a las costas de San Juan. El mejor pelotero latinoamericano que pasó por las Grandes Ligas...

Helio Ángel Menéndez García en Exclusivo 31/12/2012
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Roberto Clemente
El desaparecido beisbolista puertorriqueño de las Grandes Ligas Roberto Clemente

Faltaban apenas dos horas para el advenimiento del nuevo año cuando la noche del 31 de diciembre de l972 el mundo del béisbol, particularmente el latinoamericano, interrumpía los festejos propios de la fecha al conocer la dolorosa noticia: a una milla del aeropuerto, del cual había despegado minutos antes, se precipitaba al mar la nave aérea DC-7 en la cual viajaba el astro del béisbol Roberto Clemente.

¿Motivos del viaje? Llevar ayuda humanitaria a los damnificados por el horrendo sismo que ocho días atrás había devastado a la hermana Managua, capital nicaragüense. Las donaciones del comité Roberto Clemente Pro Nicaragua habían comenzado a enviarse de inmediato a la tragedia nica; cuatro aviones y un barco ya habían transportado suministros antes del desastre que le costara la vida frente a las costas de San Juan. El avión en que viajaba Clemente la infortunada noche, hace 40 años, llevaba sobrepeso de 4000 libras, carga que el astro boricua insistió no fuera retirada, lo cual fue causa del infortunado accidente, según algunos peritos.

Al perderse en las revueltas aguas del Atlántico, Clemente, quien contaba 38 años de edad, era considerado el mejor pelotero latinoamericano que hasta entonces había pasado por las Grandes Ligas estadounidenses y aún quedaba mucho de béisbol en él, comentaban quienes seguían su carrera

Mas no es mi propósito referirme únicamente a la trayectoria deportiva de la estrella latina. Prefiero, por menos conocidas, decir de las muchas virtudes que como persona lo caracterizaron, en especial su arraigado sentimiento latinoamericanista, su pasión por los niños, las obras sociales por él realizadas, una de ellas la ciudad deportiva que hoy ostenta su nombre, en su natal Puerto Rico.

Para abrirse paso en el discriminatorio béisbol que los estadounidenses llaman de la “Gran Carpa”, Clemente tuvo que mostrar fuera del terreno de juego los mismos temple, valor y decisión que lo llevaron a convertirse en un grande entre los grandes de todas las épocas.

El puertorriqueño no se cansó de denunciar la discriminación a la cual eran sometidos los latinos, mayor aún si eran negros, y exhortaba a los jugadores de habla hispana a que rindieran al máximo, argumentando su desventaja en relación con los norteamericanos blancos.

La prensa yanqui le regateó honores que a otros regaló. No obstante, el momento del obligado reconocimiento llegó -¡no podían omitirlo!- en 1971, cuando Clemente llevó a los Piratas del Pittsburgh a la Serie Mundial con bateo de 341 y una vez en el clásico de octubre ganó el título de Más Valioso al echarse el equipo a cuestas para derrotar a los Orioles de Baltimore.

Dueño del mejor brazo entre los jardineros derechos de las Mayores, el ídolo de Puerto Rico registró muchos buenos momentos con los Piratas, equipo para el cual jugó 18 temporadas. Pero nada le satisfizo tanto como su hit 3000, pegado en el último partido de la que sería su última campaña, en 1972, lo cual le convirtió en el undécimo hombre en alcanzar tan privilegiada hazaña en la historia de las Grandes Ligas. Fue su último hit, pues apenas tres meses después se perdía en las aguas del Atlántico.

La verdadera grandeza de Clemente no fue reconocida sino hasta después de su muerte. Sus relaciones con los periodistas nunca fueron buenas, pues la prensa hacía burla constante de él, sobre todo de su pésimo inglés, y en ocasiones calificaba de simuladas las frecuentes lesiones sufridas por la pasión con que se entregaba al juego.

Hoy Pittsburgh le recuerda con una estatua de bronce de 3,5 metros de altura colocada a su memoria en una de las entradas principales del Stadium Three Rivers, sede de los Piratas. La base de la misma contiene tierra de los tres terrenos para los cuales brilló: el Forbes y Three Rivers, de Pittsburg, y el Santurce, de su ciudad natal, Carolina, en Puerto Rico.

Visto en cifras, además de sus 3000 hits Clemente bateó para 317 en 18 años con los Piratas, conquistó cuatro coronas de bateo, doce veces fue merecedor del guante de oro en el jardín derecho y pegó de hit en 14 juegos consecutivos de Series Mundiales.


Helio Ángel Menéndez García


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