viernes, 2 de diciembre de 2022

Granma rompió el maleficio pos COVID-19

Lázaro Blanco lleva de 5-5. Alexquemer Sánchez tiene en el brazo una escopeta con mira telescópica...

Norland Rosendo González en Exclusivo 29/03/2021
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SNB 60
Así es el béisbol, un juego muy táctico, cualquier detalle puede no serlo.

Antes del juego de este domingo, la mayor expectativa para hacer un pronóstico era el estado de forma del equipo de Granma, después que todos los conjuntos que habían sufrido parones por contagios de COVID-19 en la actual postemporada habían sido, literalmente, barridos. 

Algunos, muy adelantados en sus juicios, vaticinaron, incluso, un 4-0. Era un cálculo más de fanáticos que de analistas, pero lo hubo, y como todo se sabe en la viña de las redes sociales, el dato llegó a oídos de los Alazanes de Carlos Martí, quienes dijeron: esa tendencia con nosotros no va a funcionar. Y no funcionó.

Los granmenses salieron al campo del parque José Antonio Huelga espirituano a romper el maleficio del SARS-CoV-2 en el mismo juego inaugural de la gran final ante el vigente campeón y frente a un pitcher que tenía saldo histórico de nueve victorias y una sola derrota contra ellos.

Sabían los orientales que cabalgarían comandados por uno de los lanzadores más seguros (para muchos, incluyéndome, el más seguro) del béisbol en Cuba, aunque Lázaro Blanco llevaba casi un mes en blanco y el último tramo de ese lapso muy inactivo por el aislamiento de su equipo a causa de la pandemia.

Pero Blanco es Blanco. Con más enfoque mental que óptimo estado, sin su velocidad acostumbrada, fue caminando inning tras inning aguantando a la mejor ofensiva de la postemporada, mientras los suyos consiguieron las carreras necesarias para ganar y mantener su invicto en cinco decisiones en el actual play off, con lo cual igualó el récord de mejor promedio de ganados y perdidos en estas instancias.

Fue un juego que tuvo de todo: par de jonrones, ambos de los matanceros y nada menos que del uno-dos del lineup, Aníbal Medina y Yadil Mujica, aunque en orden invertido, los dos con las bases limpias; excelentes aperturas por ambos bandos, las dos de calidad, pues si Blanco dejó en dos carreras y cuatro imparables a los Cocodrilos en ocho tramos; Yoanni Yera no fue menos con sus once ponches y tres anotaciones concedidas en igual cantidad de episodios; y al campo se jugó impecable, con buenos fildeos y esa jugada decisiva en que se combinó el tiro, otro más, de Alexquemer Sánchez desde el jardín derecho, con la sangre fría de Osvaldo Abreu en la esquina caliente para confundir al corredor William LUis y sacarlo out espectacularmente.

Estos choques desnudan las flaquezas de nuestro béisbol. Yera estaba en mejor forma física que Blanco, pero su carta táctica no estaba igual de precisa. No obstante los ponches y los outs ocultaban algunos detalles. El mismo batazo que definió la suerte del partido en el quinto capítulo lo produjo Abreu sobre una curva que era más fácil de pegarle que a una recta pegada, de esas que había sacudido al propio bate del hombre en turno.

Lázaro Blanco ganó el juego por los granmenses (Ismael Francisco/Cubadebate)

Ya un veterano y muy ducho entrenador me lo había comentado par de innings antes: Yera tiene más posibilidades de equivocar la estrategia que su adversario, y en partidos pequeños, como este, eso puede pesar toneladas.

Así es el béisbol, un juego muy táctico, cualquier detalle puede no serlo. Un lance, un pitcheo. O un corring, de esos que tan mal se ejecutan en Cuba, cuando el jugador va mirando más a la bola que a las indicaciones del coach, y la posible base de más termina siendo out y una opción de menos para construir anotaciones.

Al final, ganó Granma el juego inaugural. Blanco mantuvo su invicto, va ahora por el récord absoluto en su próxima salida al campo, y aquellos que pronosticaron 4-0 a favor de los Cocodrilos tienen que reajustar sus cálculos.

Granma el juego inaugural (Ismael Francisco/Cubadebate)

El sábado Yadil Mujica, un hombre con experiencia en ligas extranjeras y que este domingo pegó su primer jonrón de la serie, había dicho unas sabias palabras: en el béisbol no hay favoritos, que usted tenga mejor pitcheo o bateo por nombres no le asegura nada, hay que anotar más y sacar los outs necesarios.

En la conferencia de prensa posterior al juego, Carlos Martí no desperdició la oportunidad para recordar que no dispusieron del tiempo necesario para entrenarse tras 17 días de aislamiento. Aún así, desde que llegó a predios espirituanos para este play off por el título aclaró que la COVID-19 no iba a ser excusa para el resultado de su equipo, fuera el que fuera.

Esto está empezando, un juego dice mucho y también poco. Pregúntele a Las Tunas que tuvo a los Cocodrilos 2-0 abajo y estos voltearon el duelo con cuatro mordiscos letales.

Por lo menos, la regla no escrita, pero muy esgrimida de que en posCOVID no se gana, ya tiene su excepción. ¿Será la única en esta serie por el oro?


Norland Rosendo González


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